El exilio berlinés de la casa de Rosa Parks

Por Deborah COLE
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El artista estadounidense Ryan Mendoza posa al lado de la casa de Rosa Parks, durante una entrevista con la AFP en Berlín, el 29 de marzo de 2017

En los años 50, Rosa Parks, pionera de los derechos civiles en Estados Unidos, tuvo que huir del sur estadounidense en dirección a Detroit. Unos sesenta años después, es su casa la que ha encontrado un asilo inesperado: Berlín.

El artista estadounidense Ryan Mendoza, instalado en la capital alemana, ha llevado a cabo un proyecto un tanto alocado: desmontar una vivienda de dos pisos deshabitada desde hace lustros y que iba a ser demolida, trasladarla en contenedores hasta su jardín del barrio berlinés de Wedding y reconstruirla.

Para el artista, de 45 años, esta odisea refleja el contraste entre la realidad de su país de origen, donde la elección de Donald Trump como presidente ha revelado y acentuado las divisiones, y Alemania, que acogió en los últimos dos años a más de un millón de solicitantes de asilo que huían de la guerra y la miseria.

"Ignorando esta casa, Estados Unidos ha mostrado su menosprecio por los derechos civiles", explicó Mendoza a la AFP.

En 1955, Rosa Parks, una costurera negra de 42 años, se negó a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Montgomery, en Alabama, como marcaba la ley en este estado sureño, iniciando un amplio movimiento que condujo a la abolición de la segregación racial en EEUU.

Sin embargo, las amenazas de muerte la obligaron a huir a más de mil kilómetros al norte, en Detroit, una ciudad industrial entonces en pleno auge, donde vivió hasta su muerte, en 2005, cuando tenía 92 años. Nunca volvió a vivir en Alabama.

- Familia de acogida -

"Los derechos civiles no son únicamente importantes para los negros, también lo son para los blancos que quieren distanciarse de sus antepasados racistas. Los alemanes han entendido perfectamente lo que esta casa tiene que decir", explica.

"Quizá no sea una coincidencia que la ciudad que acoge esta casa naciera de un muro que fue destruido y que el país que la ha perdido sea ese que tanto quiere construir uno", reflexiona el artista, aludiendo al muro que Trump quiere construir en la frontera con México.

Abandonada, la modesta vivienda de tres habitaciones iba a ser demolida cuando la sobrina de Rosa Parks, Rhea McCauley, de 69 años, la compró por una miseria (500 dólares), aunque no consiguió el dinero para restaurarla.

Fue entonces cuando Ryan Mendoza y su esposa, Fabia, tuvieron la idea de trasladarla. Esta ya había participado en un proyecto artístico que comportaba el desplazamiento de una construcción de un lado a otro del Atlántico.

La pareja se considera como la "familia de acogida" de la vivienda de Parks.

"Les amo por lo que hacen por mi tía", explica por teléfono a la AFP McCauley, una artista retirada que reside en EEUU.

Mendoza pasó 18 días del verano pasado desmontando la casa antes de enviarla por partes en contenedores y edificarla de nuevo, pieza a pieza, en su propio jardín.

El resultado podrá verse el sábado durante el festival de arte berlinés Gallery Weekend, del 28 al 30 de abril, al que asistirá la sobrina de Parks.

Sin embargo, los visitantes no podrán entrar en la casa, que estará iluminada desde dentro, al tiempo que se difundirá música de los años 50 y emisiones televisivas de la época.

Aunque trató de encontrar fondos en instituciones estadounidenses, Mendoza tuvo que pagar para realizar el proyecto más de 30.000 dólares (28.000 euros) de su propio bolsillo.

El artista espera devolverla "tan pronto como sea posible" a Detroit para que sea "rehabilitada dignamente".

No obstante, a Rhea McCauley, muy crítica con la administración Trump, le parecería bien que se quedara un tiempo en el exilio berlinés. "EEUU (...) no está preparado para la tía Rosa. Preferiría esperar a que el país crezca".

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