El escrito científico del siglo XVIII que hizo creer a la Royal Society que una mujer podía quedar embarazada sin relaciones sexuales

Alfred López

En 1750 los miembros de la Royal Society (la sociedad científica más antigua del Reino Unido) recibieron un extenso escrito firmado por Abraham Johnson y en el que explicaba con todo tipo de detalles el porqué era posible que una mujer quedase embarazada sin haber mantenido contacto sexual alguno con un hombre.

El escrito científico que hizo creer a la Royal Society que una mujer podía quedar embarazada sin relaciones sexuales (imagen vía archive.org)
El escrito científico que hizo creer a la Royal Society que una mujer podía quedar embarazada sin relaciones sexuales (imagen vía archive.org)

[Te puede interesar leer: Cuando el presidente de la Royal Society of London estuvo a favor de la ignorancia de las clases trabajadoras]

Dicho escrito llevaba como título ‘Lucina Sine Concubitu’ (Embarazo sin relación sexual) y aseguraba haber encontrado la razón por la que, a través de la historia, se habían dado múltiples casos inexplicables de mujeres que aseguraban no haber mantenido contacto sexual alguno con un hombre y que sin saber por qué quedaron encinta.

Los responsables de que eso fuese posible eran unos ‘animalculos flotantes’, seres microscópicos que pululaban por el aire y que tenían pequeñísimas formas humanas. El autor del escrito aseguraba haber podido localizar algunos y observarlos en el microscopio.

En su larga exposición, Abraham Johnson explicaba el modus operandi de los animalculos flotantes, los cuales se introducían en el interior de las mujeres cuando éstas se encontraban durmiendo. Por tanto, solicitaba que desde la Royal Society se restituyera el honor de todas aquellas damas que habían pasado por este trance y que habían sido injustamente señaladas.

[Te puede interesar leer: El gran negocio del engaño del gigante de Cardiff]

No hace falta añadir que los miembros de la sociedad científica, tras recibir la Lucina Sine Concubitu quedaron perplejos y se originó un debate en el seno de la institución que enfrentó a diferentes asociados.

Pero en realidad la Lucina Sine Concubitu no era más que una broma que quiso gastarles el botánico Sir John Hill, a quien parece ser que unos meses antes habían negado su solicitud como socio de la Royal Society, lo cual motivó su enfado y el deseo dar un escarmiento a los miembros de tan insigne sociedad científica.

Si estás interesado en leer este curioso escrito, hay una copia disponible (libre, legal y gratuitamente) en la web archive.org. Puedes acceder a través del siguiente enlace: https://archive.org/details/lucinasineconcub1885hill/page/n12

Fuente de consulta e imagen: Libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO” / archive.org

[Te puede interesar leer: El gran engaño de la patata gigante de 1894]