El error de la 4T en un caso de violación en la Ciudad de México

Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images

En la Ciudad de México, el sábado 4 de agosto una joven de 17 años regresaba a la 01:30 horas de una fiesta. Dos de sus amigos la acercaron en un taxi a su domicilio, la dejaron a dos cuadras, en la calle Nopaltitla, Colonia San Sebastián, alcaldía Azcapotzalco. Fue interceptada por una patrulla del sector Cuitláhuac con cuatro policías “que presuntamente la obligaron a subir para violarla y después dejarla en la calle.”

El desenlace de este episodio, que en la Ciudad de México no es un hecho aislado, motivó que diversos grupos de colectivos feministas se manifestarán frente a la Secretaria de Seguridad Ciudadana (SSC) para exigir castigo para los cuatro policías señalados por violación de la menor. En el transcurso de la protesta, varias de las manifestantes realizaron pintas, destruyeron la puerta de acceso de la Procuraduría de Justicia y al secretario de Seguridad Ciudadana le arrojaron diamantina rosa.

Las autoridades calcularon que el número de manifestantes fue de 300 personas, algunas de ellas con pasamontañas negros o la mitad del rostro cubierto con paliacates de colores.

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Lanzaban consignas contra los policías. Gritaban: Si los encontramos los matamos; ¿Y de la policía quién me cuida?; colgaron una cabeza de cerdo en un poste cercano a la SSC, en sus cartulinas se leía: ·No fabricamos culpables, fabricamos violadores”. (Sol de México, 12 de agosto de 2019)

Para la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, la manifestación mayoritariamente integrada por mujeres, fue un acto de vandalismo en las instalaciones de la SSC y en la Procuraduría Capitalina y un intento de provocación para que su gobierno reaccionara violentamente.

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“Quiero ser muy tajante en esto: no vamos a caer en ninguna provocación, esto es una provocación, querían que el Gobierno utilizara métodos violentos, igual que ellos utilizaron y nosotros por ningún motivo vamos a caer en provocaciones”.

Informó Claudia Sheinbaum que se iniciaron carpetas de investigación para deslindar responsabilidades y que “los responsables de estos actos de provocación serán sancionados conforme el nuevo Código Penal y se utilizarán todas las herramientas, como las imágenes del C5, para ubicarlos, porque no habrá impunidad.” (La Jornada, 13 de agosto de 2019)

Es de llamar la atención la reacción de la Jefa de Gobierno que, siguiendo el modelo retórico de su jefe el presidente López Obrador, descalifica y etiqueta a quienes significan controversia y cuestionan a su gobierno.

Cuando en el pasado Claudia Sheinbaum militaba en el PRD y andaba en manifestaciones que protagonizaron actos violentos en vía pública, entre ellos cierre de calles y avenidas, pintas a fachadas y comercios y uno que otro vidrio roto, se consideraba una “luchadora social” y cualquier advertencia de parte del gobierno de la ciudad de que se aplicaría la ley por los desmanes en los que participaba, lo consideraba como un amago de represión y lo acusaba como contrario a la libertad de expresión y en contra de las organizaciones democráticas.

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Para Claudia Sheinbaum el tiempo pasó y ahora le tocó estar “del otro lado del mostrador” para aprender que no es lo mismo gritar en las calles que gobernar y ser percibida por los que antes fueron sus compañeros de ruta, como una persona intolerante a la que la tentación de reprimir con la ley no parece disgustarle.

El hecho que dio origen a la manifestación, la violación de una joven de 17 años, fue denunciado por la menor acompañada por su madre. La Secretaría de Seguridad Ciudadana, a través de la Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales empezó la investigación. Aclaró que no tenía ninguna acusación directa en contra de los policías.

En el transcurso de la investigación alguien con acceso a la investigación, filtro a los medios la información relacionada con la joven agredida, por lo que se sintió vulnerable, lo mismo que su familia, y se desistió de proseguir con el proceso para identificar a sus agresores.

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La Procuradora de Justicia, Ernestina Godoy, reconoció la filtración, comentó que afectaba el “Debido Proceso” y se investigaría el origen. Señaló que podrían quedar libres los cuatro policías que presuntamente participaron en la violación de la joven, asimismo informó que la víctima no se ha presentado a identificar a sus posibles atacantes. (La Prensa, 8 de agosto de 2019)

El desaseo generado dentro de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad ciudadana generó la percepción de complicidad e impunidad en la que se manejan los cuerpos policiacos y quienes están al frente de ellos, que se mostraron como incapaces. Por eso se enojaron las mujeres manifestantes. Están cansadas de la violencia de género. Los demás también.