El equipazo de Zidane ya gana... pero no convence a nadie

REUTERS/Michael Dalder

Zinedine Zidane dijo tras el partido ante el Tottenham en la Audi Cup que tenía un equipazo y que sólo necesitaba ganar un partido para que las cosas se enderezaran. Bien. Eso ya lo ha conseguido. Los blancos vencieron al Fenerbache por 5-3, pero las dudas no se disipan.

Una vez más, el conjunto merengue empezó perdiendo el partido. A los cinco minutos iba 0-1. Luego, el Fenerbache también lograría ponerse 2-2 y 3-3. La defensa blanca, o mejor dicho, el sistema defensivo de Zidane, brilla por su ausencia, así que por más que él vea un equipazo, el resto del mundo veo un grupo inerte, de jugadores que parecen estar definitivamente en la recta final de sus carreras, y que no dan señas de poder revivir en el corto plazo.

Karim Benzema fue el autor de tres de los cinco goles, confirmando lo que ya apuntó el año pasado: es un gran goleador en partidos contra rivales de lo más cómodo.

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El nivel de intensidad del rival --y de calidad, siendo totalmente honestos-- bajó sustancialmente con respecto a los partidos que llevaba jugados el Real Madrid hasta el momento en la pretemporada (Bayern de Múnich, Arsenal, Atlético de Madrid y Tottenham) y por ahí el equipo pudo manejarse con más soltura.

Quizás por eso mañana las portadas de la prensa amiga amanecerán contándonos que el problema goleador del Real Madrid ya es pasado, que Karim es Hugo Sánchez redivivo y que tiemble europa con la que se le viene encima. Pero no nos engañemos. Ante un equipo que 24 horas había hincado la rodilla por 6-1 ante el Bayern de Múnich, el Real Madrid se las vio y se las deseó para ganar el partido.

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Pero los errores tácticos volvieron a sucederse, la falta de ideas en ataque ya es preocupante, y más allá de los tantos de Benzema, y luego de Nacho y Mariano al recoger sendos rebotes del portero turco, el equipo volvió a tener la pólvora mojada.

Es preocupante la manera en la que Vinicius continúa convirtiéndose en un auténtico flan en cuanto pisa el área. Le tiemblan las piernas, se le nubla la vista. Volvió a tener opciones muy claras, sobre todo una volea al minuto 9, pero no atinó y se le nota desesperado. Más o menos lo mismo se puede decir de Isco, que tuvo una clarísima tras una cabalgata de Vinicius por la izquierda, de Hazard, que falló siempre en el último recorte y hasta de Kroos, que lo intentó en dos ocasiones desde la frontal y sus disparos salieron extrañamente desviados de la portería rival.

El equipo blanco sigue dejando muchas dudas sobre el terreno de juego, lo que contrasta muchísimo con la confianza que muestra Zidane cada vez que se planta delante de un micrófono. O el francés sabe (o ve) algo que a nosotros se nos escapa, o se ha propuesto engañarnos a todo con su sonrisa perenne.

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