El enviado especial estadounidense retomará negociaciones con los talibanes en Catar

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Zalmay Khalilzad asiste a un foro de diálogo interafgano el 8 de julio de 2019 en Doha, la capital catarí

El diálogo entre Estados Unidos y los talibanes va a reanudarse en Catar, tres meses después de haber sido interrumpido por Donald Trump, y esta vez, con vistas a un alto el fuego, con la idea de poner fin a 18 años de guerra en Afganistán.

El enviado estadounidense a cargo de las negociaciones con los insurgentes, Zalmay Khalilzad, estaba este miércoles en Kabul, para reunirse con el presidente Ashraf Ghani y otros responsables, dijo un alto responsable afgano a la AFP.

El departamento de Estado estadounidense confirmó luego el viaje, que busca "acelerar" los esfuerzos para poner en marcha las negociaciones interafganas, que no acaban de concretarse.

Y sobre todo, anunció en un comunicado que el embajador Khalilzad viajaría luego, pero sin precisar la fecha, a Doha para "retomar las negociaciones con los talibanes".

Esto permitirá "abordar los pasos que pueden conducir a las negociaciones interafganas y a una resolución pacífica de la guerra, incluida una reducción de la violencia que conduzca a un cese el fuego", según el texto.

En Kabul, donde se encontraba el miércoles, el emisario debía entrevistarse con "representantes del gobierno afgano y otros funcionarios afganos para dar seguimiento a la reciente visita del presidente Trump y para discutir los medios de apoyar lo más eficazmente posible un esfuerzo acelerado para que todas las partes participan en las negociaciones interafganas", añadió el departamento de Estado.

En septiembre, Washington y los talibanes parecían estar a punto de concluir un acuerdo sobre la retirada de las tropas estadounidenses luego de un año de negociaciones.

El presidente Trump suspendió entonces las conversaciones después de un atentado, reivindicado por los insurgentes, que mató a varias personas, entre ellas a un soldado estadounidense.

La semana pasada, durante una visita a las tropas estadounidenses cerca de Kabul, Donald Trump aseguró que "los talibanes quieren un acuerdo".

Sin embargo, los insurgentes todavía no han respondido al anuncio de la reanudación del diálogo en Doha.

- Alto el fuego -

El proyecto de acuerdo casi sellado a principios de septiembre preveía un comienzo de retirada gradual de 13.000 a 14.000 soldados estadounidenses, principal reivindicación de los talibanes.

A cambio, estos últimos debían comprometerse a no permitir que los "terroristas" actuaran nuevamente desde Afganistán y a entablar un diálogo inédito con el gobierno de Kabul. Pero solamente una "reducción de la violencia" estaba prevista en el acuerdo.

La falta de un cese el fuego en el país, devastado por décadas de guerra y conflictos, era un aspecto particularmente criticado, y el acuerdo no había recibido un apoyo franco de las autoridades afganas, que se habían mantenido al margen de las negociaciones.

Esta vez, los estadounidenses insisten en la necesidad de una tregua, sin que se sepa si los rebeldes están dispuestos a ello.

Como condición previa para restablecer la confianza, Zalmay Khalilzad celebró el martes en un tuit las operaciones de los talibanes contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en la provincia de Nangarhar, fronteriza con Pakistán.

A través de sus acciones y las de las fuerzas occidentales y afganas, "el EI ha perdido terreno y combatientes", subrayó.

Según una encuesta de Asia Foundation, publicada esta semana en Estados Unidos, el 88,7% de los 17.812 afganos encuestados apoyan los esfuerzos de paz con los talibanes. El 64% de ellos piensa que la paz es posible, aunque las mujeres, cuyos derechos fueron violados cuando los talibanes estaban en el poder entre 1996 y 2001, permanecen más escépticas.