El enigmático manuscrito Ripley

Javier García Blanco

George Ripley (1415-1490), un monje agustino de Yorkshire (Inglaterra), fue un inquieto religioso que dedicó buena parte de su vida a intentar desentrañar los intrincados secretos del oscuro arte de la alquimia. Al parecer, sus ansias de conocimiento eran tan grandes que decidió abandonar la tranquilidad de su monasterio para viajar por Europa y alimentar su espíritu y su intelecto.

Fue así como vivió en Francia, Alemania y finalmente Italia, donde se estableció en la Ciudad Santa, bajo la protección del pontífice, durante unos veinte años. Según la tradición, fue allí donde se convirtió en un erudito de la alquimia, descubriendo y dominando todos los secretos de la Gran Obra. Más tarde, ya de regreso en su Inglaterra natal, habría iniciado sus escritos sobre el arte alquímico, con obras como su Compendio de Alquimia o, más especialmente, el Ripley Scrowle –Rollo o Manuscrito Ripley–.


Este último texto, del que existen nada menos que veintiuna versiones repartidas por distintas bibliotecas y museos de todo el mundo, consiste en un manuscrito plagado de imágenes alquímicas en el que se detalla, con la habitual iconografía de estas obras, el proceso de producción de la Piedra Filosofal. Si las dimensiones del Codex Gigas o Biblia del Diablo –otro antiguo manuscrito antiguo rodeado, gracias a la tradición y la leyenda, por un halo de misterio– resultan espectaculares, las del Manuscrito Ripley no le van a la zaga: la mayoría de las copias conocidas tienen una longitud de unos siete metros y medio y una anchura aproximada de unos cincuenta centímetros.

Uno de los ejemplares más bellos es el conservado en la Biblioteca de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale. Al igual que sus “hermanas”, esta copia fue realizada entre los siglos XVI y XVII –posiblemente hacia 1570– y, por lo tanto, no pudo haber sido realizada por la pluma de George Ripley, pues éste había muerto mucho antes.


Aunque el significado exacto del manuscrito de desconoce –las obras alquímicas se caracterizan por la difícil interpretación de su mensaje–, se identifican algunas figuras: destaca la presencia de un alquimista –quizá se trate de Hermes Trismegisto– así como varios símbolos herméticos.

A pesar de que la consulta del manuscrito en la biblioteca estadounidense está en la actualidad restringida a investigadores, es posible disfrutar de una imagen en alta resolución alojada en el servicio Wikimedia Commons de la Wikipedia. Una obra maestra con más de cuatro siglos de historia que, a pesar de su difícil interpretación, sobresale por su belleza. No dejéis de echarle un vistazo, haciendo clic aquí.