El enfrentamiento entre Salvini y el Papa que ya nadie intenta disimular

Javier Taeño

Hace poco más de un año, Matteo Salvini se convertía en ministro del Interior de Italia con la promesa firme de rechazar la llegada de los inmigrantes rescatados en el mar por las organizaciones de derechos humanos. Solo doce meses después, es uno de los grandes líderes de la extrema derecha europea y goza de un amplio respaldo en su país, constatado en las recientes elecciones europeas.

En el camino ha forjado grandes alianzas, pero también ha tenido sonoros enfrentamientos. Uno de los más latentes y que puede explotar en cualquier momento es el que tiene con el papa Francisco. Y es que la inmigración ha sido un tema en el que han mostrado sus diferencias en más de una ocasión.

Matteo Salvini también se enfrenta a Francisco (AP Foto/Andrew Medichini)
Matteo Salvini también se enfrenta a Francisco (AP Foto/Andrew Medichini)

Del “no entiendo la insensibilidad con los inmigrantes” del pontífice al “quiero limpiar el país y acelerar las expulsiones de inmigrantes ilegales” del político de Milán. Dos formas de entender la sociedad que ya han chocado y que anticipan una guerra fría que se puede recrudecer en los próximos meses. Si hasta ahora ambos evitaban el conflicto, ahora nadie parece querer rehuirlo, menos aún desde que Salvini se ha lanzado en busca del votante católico (la Liga ya es el partido preferido de los practicantes católicos y el 27% de ellos les vota).

El 18 de mayo fue cuando dieron comienzo las hostilidades de forma oficial. Ese día, durante un mitin, el líder de ultraderecha criticó la visión de la inmigración de Francisco, mientras que proyectaba en pantallas gigantes imágenes de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Fue el primer ataque directo tras meses de alusiones. El Papa por su parte no se ha quedado callado y recientemente ha manifestado que “un político no debe sembrar odio y miedo”. Un mensaje claro para quien quiera entenderlo.

La cruzada de Salvini contra las embarcaciones de las ONG’s que patrullan en el Mediterráneo ha sido frecuente, pero ni mucho menos ha encontrado apoyo en el pontífice, más bien al contrario. Ya en 2014 manifestó que “no se puede tolerar que este mar se convierta en un gran cementerio”. Y el paso de los años le ha reafirmado en sus posiciones.

Ya con el líder de la Liga como ministro del Interior pidió acoger a los inmigrantes rescatados, dio su apoyo a las organizaciones de derechos humanos e incluso permitió que un párroco se embarcara en uno de estos buques de rescate. Un acto que no gustó al político de Milán.

Comparaciones odiosas

Y por si fueran pocas las diferencias, Francisco se ha mostrado cercano y amistoso con los socios de Gobierno de la Liga. Tanto con Giuseppe Conte, primer ministro, como con Luigi di Maio, vicepresidente, ha mostrado su sintonía e incluso al primero de ellos le ha recibido en la Santa Sede, un encuentro agradable “con un hombre inteligente, un profesor que sabe de lo que habla”.

Con Salvini ni siquiera se ha reunido hasta ahora porque el ministro del Interior no lo ha pedido por las vías oficiales. El propio líder de la Liga aseguró que estaría encantado de encontrarse con Francisco, pero el Vaticano ya ha recordado que debe seguir los cauces institucionales para lograrlo.

Giuseppe Conte y el Papa Francisco (TIZIANA FABI/AFP/Getty Images)
Giuseppe Conte y el Papa Francisco (TIZIANA FABI/AFP/Getty Images)

La última polémica se produjo hace poco más de un mes cuando el cardenal polaco, Konrad Krajewski entró en el cuarto de contadores de un edificio ocupado en el que había unas 400 personas que no tenían luz y volvió a conectarla. Un episodio que indignó a Salvini: “le vamos a pasar la factura de 300.000 euros que debía ese edificio al Vaticano”, clamó.

Mientras tanto, han empezado ya las críticas dentro de la Iglesia a la Santa Sede por meterse demasiado en política. La guerra acaba de empezar y no parece que Salvini o Francisco vayan a dar su brazo a torcer.