El efecto 'listillo': Google hace que nos creamos más listos aunque sepamos menos

¿Están cambiando la red y los buscadores nuestra manera de pensar? En los últimos tiempos se han sucedido las visiones apocalípticas sobre la red y sus efectos sobre el cerebro. Los buscadores nos hacen más vagos, argumentan algunos, y la red es una sucesión de estímulos que nos alejan del verdadero conocimiento. Aparte de las visiones extremistas y poco fundadas sobre el papel de internet, algunos psicólogos están analizando los verdaderos efectos que tiene sobre la memoria el disponer de una herramienta de información externa y accesible. Y las consecuencias se pueden medir experimentalmente.

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En un artículo publicado en Scientific American, Daniel M. Wegner y Adrian F. Ward recopilan una serie de experimentos que muestran lo que, a su juicio, es un cambio en la forma de gestionar nuestra memoria. Hasta la aparición de la red, argumentan, los individuos no solo confiábamos en lo que nosotros sabíamos sino en lo que las personas de nuestro entorno podían conocer y respondernos en caso de duda. Ahora, buscadores como Google se han incorporado a esta "memoria distribuida" y los tratamos como un compañero más. "Descargamos recuerdos en la nube", escriben los autores del artículo, "como hacíamos antes con un miembro de la familia, un amigo o un amante". "Internet", añaden, "está tomando el lugar no solo de otras personas, sino que pasa a formar parte de nuestras propias facultades cognitivas".

Como ejemplo, la investigadora de la Universidad de Columbia, Betsy Sparrow, realizó una prueba con un grupo de voluntarios a los que pidió copiar 40 hechos memorizables en un ordenador (del tipo "el ojo de un avestruz es más grande que su cerebro"). A la mitad del grupo se les dijo que las frases permanecerían en el ordenador y al resto se les dijo que se borrarían. Cuando se les pidió que recordaran, el grupo que pensaba que la información seguía en el ordenador tuvo resultados mucho peores, a pesar de que se les insistió en que hicieran el esfuerzo por memorizar. Según Ward y el recientemente fallecido Wegner, esto demostraría que la tendencia a descargar los recuerdos de forma externa es tan potente que el mero hecho de saber que está ahí condiciona nuestra memoria.

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En otro experimento realizado en la Universidad de Harvard, se puso a los voluntarios a responder preguntas tipo Trivial y se les dividió en dos grupos, los que podían y los que no podían buscar la respuesta en Google.  Y se produjo un efecto curioso: los que habían buscado en Google no solo mostraban una mayor autoestima y confianza, también pensaron que habían llegado a la respuesta correcta por sus propias capacidades mentales, no por el buscador. De alguna manera, el acceso a la información en la red genera la ilusión mental de que son ellos los que saben más sobre el tema, aunque no tuvieran ni idea. 

"La inmediatez con la que accedemos a los resultados de búsqueda en la pantalla de nuestro smartphone", escriben los psicólogos, "puede empezar a difuminar las fronteras entre nuestros recuerdos personales y el gran tesoro de conocimiento distribuido por todo internet".  Utilizar Google produce en la gente la sensación de que forma parte de sus propias herramientas cognitivas lo que produce una situación paradójica, proponen, que una generación de personas piensen que tienen más conocimientos que ninguna generación anterior, cuando en muchos casos podrían conocer menos del mundo que les rodea. 

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En cualquier caso, apuntan, este cambio no significa que estemos en peligro de perder nuestra identidad ni es necesariamente negativo. Simplemente, concluyen, estamos asintiendo al nacimiento de una relación nueva entre nuestras mentes y la mayor fuente de información que jamás ha existido. 

Referencia: How Google Is Changing Your Brain (Scientific American)

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