El educador, veterano y demócrata progresista que podría convertirse en el primer gobernador latino de Arizona en más de 40 años

Las elecciones primarias que se desarrollaron el pasado martes en Florida y Arizona tuvieron saldos significativos en varias contiendas relevantes: por ejemplo, determinaron a los contendientes a la gobernación de esos estados por los partidos Demócrata y Republicano, cada uno con una oferta que difícilmente podría ser más contrastante de cara a la elección general del 6 de noviembre.

En Arizona, el Partido Demócrata escogió a David García, de 48 años, como su candidato a gobernador.

Mucho se ha dicho del triunfo de Andrew Gillum, un afroamericano de orientación muy progresista que será el candidato demócrata a gobernador de Florida, y de su rival, Ron DeSantis, que representa el ala más conservadora y pro Donald Trump entre los republicanos en ese estado. En Florida competirán en noviembre visiones y candidatos que, cada uno, se proyecta al extremo izquierdo y derecho de su propio partido y, en general, del espectro político estadounidense.

David Garcia es el candidato demócrata a la gobernatura de Arizona en la elección del 6 de noviembre. (Reuters)
David Garcia es el candidato demócrata a la gobernatura de Arizona en la elección del 6 de noviembre. (Reuters)

Pero menos se ha comentado el caso, en cierto modo similar y también significativo, de la victoria de García en la primaria demócrata en Arizona. García, también un progresista de izquierdas, buscará la gobernación de ese estado, actualmente conmovido por el fallecimiento de su icónico senador John McCain y políticamente por la fuerte contienda que, en el Partido Republicano, se dio para seleccionar al candidato para el escaño que dejó vacante su otro senador, Jeff Flake.

García, si gana en noviembre, sería el primer gobernador latino de Arizona en más de 40 años. Y Gillum, ciertamente, es ya el primer afroamericano en ser candidato a gobernador de Florida.

Los reflectores mediáticos han iluminado en estos días mucho más a Gillum que a García, en parte por el peso político-demográfico de Florida y también porque en ese estado el puesto de gobernador está vacante y por ende la elección es muy competitiva.

En Arizona, el gobernador republicano Doug Ducey buscará la reelección ante García, pero eso no significa que la contienda será fácil. Por el contrario, cambios demográficos en ese estado, con una población hispana creciente, podrían comenzar a reflejarse decisivamente en las elecciones. Arizona, con todo, ha votado mayoritariamente por candidatos presidenciales republicanos (salvo en el caso de Bill Clinton en 1996) desde 1952 y cuatro de sus cinco gobernadores de 1991 a la fecha han sido republicanos.

Con todo, la elección de 2018 podría tener un resultado diferente y en ello el perfil de García resulta singular. Como se comenta en el HuffPost, García es un experto en educación y veterano del Ejército (además de ser hijo de un veterano de Vietnam), circunstancias que lo hacen muy atractivo a dos grupos de alta influencia política: los profesores de Arizona, que hace unos meses emprendieron una huelga a gran escala en demanda de mejores salarios y condiciones en las escuela, y los veteranos, que tienen un peso importante y podrían, tras el deceso de McCain, optar por mantener a uno de los suyos en un alto cargo político en el estado.

El actual gobernador Ducey procede del sector empresarial, aunque la candidata republicana y conservadora al Senado, Martha McSally, es ella misma coronel retirada de la Fuerza Aérea, la primera mujer en comandar allí un escuadrón de combate.

Una masiva huelga de maestros en Arizona en demanda de mejores salarios y condiciones escolares sucedida en la primavera de 2018 está en el origen del apoyo político a la candidatura de David García a gobernador de ese estado. (AP)
Una masiva huelga de maestros en Arizona en demanda de mejores salarios y condiciones escolares sucedida en la primavera de 2018 está en el origen del apoyo político a la candidatura de David García a gobernador de ese estado. (AP)

El perfil de García, en lo político, también es un factor destacado: en anteriores postulaciones en su carrera mantuvo un papel más centrista, pero en su apuesta por la gobernación de Arizona se ha desplazado hacia la izquierda y ha expresado apoyo a posiciones como seguro médico universal, destinar más recursos fiscales a la educación pública, matrícula universitaria gratuita y rechazo a la Policía de Inmigración (ICE), a la noción de un muro fronterizo y a la embestida antiinmigrante del gobierno de Donald Trump. Esas posiciones le han hecho blanco de ataques republicanos –por ejemplo con el argumento de que apoya la existencia de fronteras porosas al crimen– pero por otro lado han tenido resonancias importantes entre los ciudadanos de Arizona, sobre todo en su creciente población hispana.

Así, aunque no son elecciones directamente comparables, García obtuvo en la primaria demócrata poco más de 190,000 votos, menos que los que obtuvo Ducey al asegurar su opción a la reelección en el Partido Republicano con más de 352,000 votos y también menos que los que obtuvieron las ganadoras en la primaria por la candidatura al Senado (más de 314,000 en el caso demócrata y más de 263,734 en el republicano). García también obtuvo menos votos que el ganador de la primaria demócrata anterior, en 2014 (cuando no hubo real competencia) pero una cantidad similar a la que le dio a Ducey la candidatura republicana en esa ocasión.

Por ello, al menos en lo frío de los números, la comparación con la primaria de 2014, que no es desde luego cabalmente equiparable ni concluyente para la de general de 2018, sí revela que hace falta un mayor esfuerzo de movilización para potenciar las posibilidades de triunfo de García ante un gobernador titular en un estado republicano.

A su favor tiene, como se comenta en Mother Jones, que su candidatura es resultado de la ola cívica desatada por la huelga de profesores de la pasada primavera –que tuvo concentraciones masivas frente al Capitolio estatal– y se apoya en el malestar por los recortes presupuestales a la educación pública y por recientes triunfos demócratas en elecciones locales que antes eran dominadas por republicanos. Además, la candidata demócrata al Senado, Kyrsten Sinema, es ligera favorita en noviembre sobre McSally, y ese impulso puede favorecer también a García, si bien ella es políticamente más moderada que él.

García tiene el gran reto de incrementar sus apoyos en el ala progresista estatal y nacional, movilizar el voto de las minorías de Arizona, hispanos y afroamericanos sobre todo, y mantener el apoyo de los demócratas locales más centristas para enfrentar sólidamente a Ducey, que cuenta con grandes fondos de campaña y apoyos externos.

Un corrimiento a la izquierda que se ha visto ya, con impulso exitoso, en otras partes del país, incluida Florida con Gillum, pero que aún debe ser ratificado en las elecciones generales de noviembre. En todo caso, la figura de García puede concitar la esperanza y el voto en grandes cantidades de los latinos, que finalmente tendrían en Arizona a una alternativa propia, progresista y pro inmigrante para paliar localmente la acidez y el caos de Trump. El camino no es sencillo pero García se dice dispuesto a recorrerlo a cabalidad: su vehículo de campaña es un autobús amarillo como los del transporte escolar.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente