El ‘dropping’, el rito holandés de “abandonar a los niños en el bosque” que asombra a 'The New York Times'

Hace unos días The New York Times publicaba un reportaje extenso sobre lo que bautizaron y titularon como “un rito de verano neerlandés: abandonar a los niños en el bosque durante la noche”. Este, llamado dropping, consiste en dejar a un grupo de preadolescentes o adolescentes solos en un bosque equipados con GPS y poco más para que demuestren que son capaces de volver solos al campamento base. El tono de seriedad y transcendencia que se le dio al texto ha provocado reacciones en tono de broma por parte de los aludidos.

El 'dropping', que en The New York Times califican como un rito holandés de verano, es una práctica que consiste en dejar a los niños solos en el bosque para que encuentren en camino de vuelta solos. (Foto: Getty Images)

Lo que cuenta Ellen Barry en su texto es que, según ella, esta costumbre holandesa entronca con el concepto de educación que tienen en el país, donde asegura que se aboga más por enseñar a los niños a ser independientes y a los adultos a dejarles tomar sus propias decisiones. En un marco cultural y educacional con este, le llama especialmente la atención esta práctica veraniega que consiste en eso, en soltarles en el bosque y confiar en que vuelvan.

Los pequeños exploradores cuentan con un GPS con el que guiar sus pasos, llevan ropa especial para ser vistos con claridad y portan un móvil para llamadas de emergencia. Después de algunas horas, entrada la madruga, suelen aparecer en la base y reunirse con el grupo. Dice Barry que los adultos que han pasado por ello lo recuerdan como una experiencia positiva.

Se plantea como un reto que han de superar y que les ayuda a crecer como personas. Tamara, madre de un niño participante en este “rito”, comenta en declaraciones a The New York Times que “Stijn [su hijo] tiene 11 años. Se está terminando el tiempo en el que podemos enseñarle. Va a entrar a la adolescencia y entonces tomará sus propias decisiones”. Stijn, por su parte, declarado fan de los videojuegos, reconoce haber disfrutado y aprendido con la experiencia.

La versión más básica es la descrita, pero cuenta con variables que pueden ser incluidas o eliminadas de la ecuación a gusto de los responsables del grupo de exploradores que van a experimentarla. Así, cuenta el diario neoyorquino, se les pueden tapar los ojos de camino al punto de salida para no darles pistas o dar vueltas en círculo para desorientarles. También hay quien decide acompañar a los menores como meros observadores sin darles pista alguna y quienes se esconden entre la maleza para ‘asustarles’ con ruidos y movimientos.

Esto es, básicamente, el dropping. La cuestión es que lo que se describe en The New York Times como un rito veraniego holandés es posible que en realidad no lo sea tanto. Al menos, no en exclusividad. Puede que tenga sus particularidades culturales, pero lo cierto es que cualquiera que conozca a algún boy scout habrá oído contar en más de una ocasión esas marchas en solitario en las que los responsables les envían para que encuentren solos el camino de vuelta o hacia el punto de encuentro.

El hecho de que quien firma el reportaje lo describa como una práctica casi exclusiva de Holanda y como propia de la idiosincrasia de su cultura despertó cierto tono de mofa en redes sociales y en algún medio del país aludido, que argumentaban que la reportera se tomaba demasiado en serio lo que estaba contando. En NL Times, por ejemplo, titulaban su noticia sobre este reportaje señalando que Estados Unidos estaba “atónito” con lo que habían denominado un “rito particularmente holandés”.

“El tono serio del artículo de la periodista Ellen Barry sobre ‘abandonar’ dejó a los estadounidenses atónitos y a los holandeses riéndose”, asegura Janene Pieters en su réplica para pasar después a destacar algunas afirmaciones del mismo y a incorporar algunas bromas hechas al respecto por holandeses a través de las redes sociales. Como la de quien asegura que después de haber pasado por la experiencia no está seguro de haber encontrado a su familia real pero que lograron hacer que funcionase.

En Dutch News también gastaron algunas bromas por el reportaje lanzando la teoría de que la ocurrencia del mismo tuvo que ver con la sequía de noticias que caracteriza al verano y el intento afortunado de “convencer a su editor para que le permita hacer un viaje a los Países Bajos y escribir sobre algún fenómeno cultural”.

Molly Quell, que firma esta respuesta al reportaje de The New York Times, califica de “ridículo” el reportaje por dos razones. Una, que el dropping no es algo exclusivo de Holanda y que también lo hacen los scouts en Estados Unidos. La segunda, que no es una tradición holandesa porque ella conoce a varios y ninguno la ha practicado.