El diabólico invasor que convertía la vida de sus compañeros de piso en una pesadilla por el placer de verlos sufrir

Alex Miller puso en alquiler su habitación para invitados en Craigslist hasta que al cabo de dos semanas su anuncio fue respondido por Jed Creek. Dijo ser un abogado de Nueva York que creció a las afueras de Filadelfia, a solo unos minutos en auto del apartamento de Miller en el barrio acomodado de Chestnut Hill.

Creek le explicó que necesitaba un lugar para quedarse mientras atendía asuntos familiares -su madre era vieja y frágil y su hermano mayor sufría complicaciones con la hepatitis C, dijo- y había estado buscando un lugar sin mucha suerte.

Foto: Business Insider

Creek era alto, delgado y guapo, con el pelo negro. Aunque tenía 60 años, parecía tener unos 40. Cuando vino a visitar el apartamento, trajo a su perro, Zachary, y luego a una gata, Abigail.

Todo marchó bien hasta que Miller le pidió compartir la cuenta de electricidad. Creek se negó, y empezaron los problemas. El hombre se apropió de las luces y luego de las sillas y se las llevó a su cuarto. Intrigada, Alex le contó a su madre, quien con una rápida búsqueda en Google halló que Creek era en realidad Jamison Bachman, un conocido usurpador de hogares.

En 2012, Bachman se presentó en la casa de una mujer del otro lado de la ciudad llamada Melissa Frost, alegando ser un neoyorquino cuya vivienda había sido destruida por el huracán Sandy. Frost lo dejó entrar y casi pierde su casa: Bachman reclamó poco a poco el espacio, utilizando su intrincado conocimiento de las leyes de alquiler. Raspó los pisos, pateó las puertas y obstruyó los baños con arena para gatos.

La pesadilla de perder tu hogar

A través de Frost, la revista New York Magazine contactó a decenas de víctimas de Bachman y llegó a la conclusión de que “no era un invasor típico en el sentido de que no parecía especialmente interesado en abrir su camino a la renta gratuita (aunque a menudo se concedía a sí mismo ese privilegio).

En cambio, parecía saborear la angustia de aquellos que lo habían acogido sin darse cuenta de que pronto serían arrastrados a una batalla aterradora por su hogar. Nada de lo que hacían podía satisfacerlo o apaciguarlo, porque el objetivo no era la ganancia material sino, al parecer, “el placer sádico de verlos retorcerse mientras los desplazaba”.

Bachman nació en una familia acomodada. Su hermano Harry se convirtió en un exitoso arquitecto. Jamison estudió para abogado pero nunca se graduó, y aprovechó sus conocimiento legales para hacerles la vida imposible a sus caseros.

En sus disputas con los compañeros de habitación, citaba precedentes de manera exhaustiva y se apoyó con confianza en el lenguaje leguleyo. Pero no escondía su ira: una mujer, que demandaba el pago de más de 36.000 dólares en deudas, se convirtió, en palabras de Bachman, “en una mujer despreciada y amargada”.

Alegando que ella le había trasmitido herpes, Bachman la contra-demandó por la “transmisión tortuosa de una enfermedad venérea incurable”.

Otro, al señalar la tendencia de Bachman a obstruir los baños de sus compañeros con arena para gatos, provocó la declaración: “Corrígeme si estoy equivocado, ya que solo tengo dos títulos de posgrado, pero mi entendimiento es que el lugar adecuado para la mierda es en el baño”.

Un invasor violento y sádico

Algunas disputas se tornaron físicas: agredió a Arleen Hairabedian, quien también fue su novia, y cuando ella lo denunció, él la demandó a su vez por presunta agresión. En enero de 2017, agredió a Nevill Henry, en cuyo apartamento vivía entonces, con la pata de una mesa.

Luego llegó a casa de Alex Miller. Cuando la joven no halló forma de sacarlo, convocó a amigos y vecinos a una fiesta bulliciosa, pero Bachman nunca salió de su habitación. Al día siguiente, cuando ella pensaba que él se había ido, la atacó en el baño acuchillándola en una pierna. Las heridas fueron superficiales, Miller escapó a su cuarto y Bachman fue arrestado.

Harry Bachman lo sacó de la cárcel. Aun así, Jamison volvió a amenazar a Miller -porque se había quedado con la gata Abigail- y volvió a ser encarcelado.

Harry Bachman volvió a pagar su fianza. Pero su esposa, Carolina, no quería a Jamison en su hogar. Mientras ella visitaba a familiares, el pasado 3 de noviembre, Harry le envió un mensaje: Jamison estaba en la puerta de la casa.

Horas después, el cuerpo ensangrentado de Harry fue hallado cerca de la escalera. Su auto estaba lleno de toallas ensangrentadas en el hotel en que Jamison se alojaba. Un equipo de agentes especiales realizó el arresto.

La audiencia preliminar por acusaciones de homicidio estaba fijada el 11 de diciembre, pero fue cancelada porque Jamison Bachman se ahorcó en su celda.

Arleen Hairabedian estalló en lágrimas al conocer la noticia. “Quería que sufriera”, dijo. Pero también se hizo preguntas. “¿Y si él estaba desesperado? Aquí estoy, inventando excusas”, admitió.