El desastre del servicio sanitario del Reino Unido: la falta de personal hace que haya 100.000 puestos vacantes

A punto de cumplirse un año y medio de la votación del Brexit, en la que los británicos decidieron salir de la Unión Europea, las consecuencias de esta medida cada día son más visibles. Uno de los sectores que está enfrentando una grave crisis es el sanitario y la marcha de la UE lo único que ha hecho es empeorarlo. El titular es contundente: la falta de personal cualificado es tan grave en el Servicio Nacional de Salud (NHS en sus siglas en inglés) que hay aproximadamente unas 100.000 plazas vacantes que es necesario cubrir.

La situación más desesperada es para el servicio de enfermería, donde hacen falta unas 40.000 personas, mientras que en el caso de los médicos son necesarios unas 10.000. En los últimos meses, el problema se ha agravado debido a la marcha de profesionales europeos que han decidido abandonar el país ante la inseguridad que enfrentaban con el Brexit.

Un hospital británico (Wikipedia).

El NHS emplea a casi un millón y medio de personas y todo el personal extranjero es parte fundamental del servicio debido a que la población británica no puede cubrir las necesidades laborales en este sector. En el mes de septiembre, la Asociación Médica Británica ya advirtió que 4 de cada 10 médicos titulados en Europa podían irse de Reino Unido y viendo los datos lo cierto es que el futuro no es muy halagüeño. Hoy en día, la demanda de personal cualificado es muy alta, pero contrasta con unos presupuestos cada vez más ajustados y unas condiciones laborales que no son excesivamente buenas.

Y eso que las previsiones para el futuro son aún más altas porque la agencia de empleo del NHS, la Health Education England, ha anunciado recientemente que para proporcionar una fuerza de trabajo sostenible, van a necesitarse 190.000 empleos adicionales en el servicio de salud para el año 2027. Es decir, que ni siquiera cubriendo las 100.000 vacantes actuales (algo imposible a corto plazo por la falta de personal) se solucionaría una crisis que corre el riesgo de convertirse en endémica.

Un doctor en su despacho (NHS).

Lo cierto es que los sucesivos Gobiernos conservadores no han hecho demasiado por solucionar el problema. Más bien al contrario, lo han empeorado. La aprobación de un límite salarial para el NHS y la eliminación de las becas para los jóvenes hacen temer “un enero peligroso” si siguen las cosas igual.

Los pacientes se enfrentan a una espera muy grande por un tratamiento y cada vez más dificultad para conseguir citas, mientras que los que están ingresados reciben peor trato y una atención menos personalizada por parte de unos trabajadores que están sobreexigidos y no dan abasto. La espiral se cierra con el personal sanitario que, al sufrir tanta presión laboral, se plantea dejar el empleo. Una situación que no tiene visos de terminar pronto.