El cuento de Latifa, la princesa que quería ser libre

Carmen Rengel
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Érase una vez una princesa que no quería serlo, o no como su padre, el malvado jeque, quería que lo fuera. Una princesa negra, silenciosa y obediente. Latifa, que así se llamaba la joven, ansiaba viajar, jugar, correr y brincar y vestir de rojo, de verde o de violeta. Pero para ella estaba prevista otra vida, opulenta y brillante en apariencia, gastada cárceles de oro en las que era tan imposible ser feliz como escapar. Y, aún así, un día lo intentó. Falló, pero lo intentó de nuevo. Y lo logró. Pero luego, ay, la pararon. Y ahora este es el cuento de una princesa que ni sabemos a ciencia cierta si está viva siquiera.

Lo de Latifa Al Maktoum, de 35 años, no es una fábula. Ojalá lo fuera. Su caso no está ilustrado bellamente ni tiene final feliz (por ahora), sino que forma parte de preocupantes informes de organizaciones de derechos humanos. La hija del jeque de Dubai Mohammed bin Rashid al Maktoum, mandatario de su región, vicepresidente de Emiratos Árabes Unidos y uno de los políticos más ricos del planeta, se encuentra secuestrada en una villa, tras barrotes y rejas, custodiada por policías y aislada del mundo. Callada y dócil, como la quería el perverso progenitor.

Ahora, cuando nada se sabe de ella desde hace semanas, sus amigos han difundido a través de la cadena británica BBC unos vídeos, grabados secretamente en el baño y con un teléfono pasado por algún servidor fiel, en los que dice que es una “rehén” de su padre y confirma que fue detenida, drogada y encerrada por intentar huir. Lo intentó en 2002, lo intentó en 2008, y casi lo logra en 2018. Desde entonces, malvive encerrada en ese lugar desconocido.

Castigo paterno

En los cuentos siempre hay enemigos, pero también amigos. Un primo suyo, su in...

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.