El coladero en el que se ha convertido la Administración Trump: más de 30 altos cargos se han ido en menos de dos años

Donald Trump lleva menos de dos años en la Casa Blanca, pero no cabe duda que va a pasar a la historia por sus récords. En este tiempo el magnate ha ocupado portadas tanto por sus ideas disparatadas (la construcción de un muro de miles de kilómetros en la frontera con México) como por sus decisiones controvertidas (traslado de la embajada a Jerusalén, separación de familias inmigrantes) o sus peleas barriobajeras en las redes sociales (ha insultado a deportistas como LeBron James, a actores como Robert de Niro o a periodistas).

Pero sin duda en lo que más se ha especializado el líder republicano es en convertir la Administración en una auténtica agencia de trabajo temporal. Y es que la lista de bajas de altos cargos entre dimisiones y despidos desde el 20 de enero de 2017 supera holgadamente los 30, una cifra colosal que muestra la inestabilidad y la volatilidad de su Gobierno.

El presidente de EEUU Donald Trump habla en un mitin (AFP | MANDEL NGAN)

La última en abandonar el barco ha sido la embajadora en Naciones Unidas, Nikki Haley. La diplomática ha renunciado a su puesto para “tomarse un poco de tiempo libre”, aunque su dimisión no se hará efectiva hasta final de año. La escenografía sí que ha sido extraña. Acostumbrados a los exabruptos y la furia con la que Trump suele despachar a sus empleados, con Haley todo han sido sonrisas y halagos.

Sin duda alguna si hay un puesto que tiene poca estabilidad en el Gobierno de Trump es el de jefe de comunicaciones que ya ha tenido cinco nombres en menos de dos años. Hope Hicks fue la que más aguantó en el cargo con 6 meses, mientras que Anthony Scaramucci apenas duró una semana en el puesto tras sus polémicas declaraciones y su falta de disciplina. Además de ellos, los otros tres han sido Mike Dubke, Bill Shine (el actual) y Sean Spicer (que estuvo dos veces como interino hasta que se encontraba a los sustitutos para el cargo).

Donald Trump y Hope Hicks (AP Photo/Andrew Harnik, File).

Solo ha habido unas pocas áreas que se han librado de los cambios (Vicepresidencia, Defensa, Tesoro y Justicia). Todas las demás han sufrido numerosas modificaciones, a veces por escándalos y a veces por el deseo de Trump de alterar su política.

Su Gobierno ya suma tres consejeros de Seguridad Nacional. Michael Flynn, el primero, cayó a las pocas semanas de tomar posesión de su cargo, tras revelarse sus contactos con el embajador ruso en Washington (él los había negado). Su sucesor H.R. McMaster renunció en marzo de 2018, ya que el presidente quería un perfil más radical en política exterior. Ese es John Bolton, que está actualmente en el cargo.

Casos sonados ha habido para aburrir. El 9 de mayo de 2017 Trump despidió de manera fulminante a James Comey como director del FBI. Se encargaba de supervisar la intromisión rusa en las elecciones y las desavenencias con el presidente sobre el caso provocaron su despido.

Algo similar ocurrió con el secretario de Estado Rex Tillerson, que fue despedido vía Twitter. El empresario, director ejecutivo del gigante Exxon Mobile durante una década, era demasiado independiente y había contradicho a Trump en varias ocasiones, una ofensa que el presidente no suele tolerar. De hecho lo que siempre pide a sus colaboradores es lealtad.

Rex Tillerson (AP Photo/Jacquelyn Martin, File).

Mención aparte merece Steve Bannon. El estratega jefe, que fue clave para la llegada del magnate a la Casa Blanca, abandonó su puesto tras ocho meses de polémicas. Pese a que el Gobierno dijo que se produjo de mutuo acuerdo, lo cierto es que el símbolo de la llegada del pensamiento ultra a Washington criticó duramente a Trump meses después y ambos protagonizaron varios acalorados debates.

Estos son solo algunos de los nombres que ya no forman parte del entorno de Trump, pero la cifra sigue creciendo sin remedio. Veremos si en el tiempo que le queda en la Casa Blanca continúa esta tendencia o si por el contrario su gabinete se estabiliza al fin.