El camino terrorífico que abre el spot de Lola Flores vendiendo cerveza.

Carme Chaparro
·3 min de lectura

Qué maravilla el spot que revive a Lola Flores. Remueve las tripas de emoción.

Pero nos muestra el camino de un futuro terrorífico.

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Dejando de lado la parte ética -revivir a Lola Flores para hacerla vender cerveza-, lo que nos está estallando en la cara como un bofetón es la tecnología que permite que podamos hacerle decir cualquier cosa a cualquier persona.

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Pongamos, por ejemplo, que alguien crea un video de Donald Trump diciendo que el gobierno de Estados Unidos no le deja salir de su retiro en Mar-A-Lago, que está secuestrado por Biden, y que sus seguidores tienen que hacer algo. En un país en el que nueve de cada diez personas tiene un arma, y con el nivel de polarización y radicalización actual, ¿qué creéis que pasaría? No hace falta que ningún medio contrastado difunda el video. Se cuelga en alguna página de Facebook. “Un trabajador de la limpieza de la casa del presidente me ha hecho llegar este video para que le ayudemos. Está secuestrado. Hagamos algo. Nos quieren silenciar. Nos quieren parar”. Empieza a moverse por redes sociales y grupos de mensajería. En apenas veinticuatro horas lo ven millones de personas. Y aunque salga el mismísimo Trump a desmentirlo, ya es tarde.No hagáis caso, le han obligado a decirlo. Está secuestrado.”.

La política empezó jugando masivamente a las noticias falsas -miente, que algo queda- con la irrupción de Donald Trump y el empuje de Fox News. Los partidarios del Brexit ganaron mintiendo. Eran mentiras fácilmente comprobables. Pero nadie creyó la verdad. Porque la mentira era más emocional. Europa nos roba. Nosotros somos mejores. Seremos más fuertes.

Es más fácil creer una mentira que una verdad.

Porque la verdad suele ser más aburrida. Y la mentira tiene todos los ingredientes de un culebrón. Un culebrón en el que nosotros somos más inteligentes que el resto, unos iluminados que sabemos la verdad de lo que realmente pasa en el mundo. Los QAnon del Universo.

Si tenemos a millones de personas que creen que la Tierra es plana -con millones de evidencias científicas que prueban que es esférica-, ¿qué no creerían con una prueba tan contundente como uno de sus líderes diciendo cualquier barbaridad?

El paso extremo más allá de las fake news.

Con la tecnología Deep Fake es imposible distinguir a un ser humano verdadero de su copia digital, que puedes manipular a tu antojo.

¿Qué pasa si manipulas la cara de un presidente de Estados Unidos y declara la guerra a Corea del Norte?

Esta tecnología es aún relativamente nueva, muy costosa y necesita de profesionales altamente cualificados. Pero antes de lo que imaginamos será barata, fácil y accesible.

¿Qué vamos a creer entonces?

¿Cómo sabremos si lo que vemos y escuchamos es real o falso?

Y todos podemos ser víctimas. Todos tenemos horas de videos y fotos nuestros en las redes sociales. Con ese material, pueden hacernos decir lo que queramos. Un vídeo dejando verdes a nuestros jefes. Otro poniendo los cuernos a nuestra pareja. Uno más robando en un establecimiento.

¿A quién creer? ¿A lo que ven los ojos o a lo que dices tú desmintiéndolo?