El cambio climático empezó cuando surgió la agricultura

Cultivos en África. Crédito: Waldo Swiegers

El cambio climático, el dramático efecto de los humanos sobre el clima de nuestro planeta, empezó con la Revolución Industrial, cuando empezamos a quemar combustibles fósiles de manera masiva. Este era el escenario que todos teníamos claro hasta la publicación de un artículo reciente, que lleva el inicio del proceso mucho más atrás en el tiempo. Unos 6.000 años más atrás.

En concreto, al inicio de la civilización humana. Lo que han encontrado en sus análisis los autores del artículo es que los primeros efectos de los humanos sobre el clima tuvieron lugar cuando se desarrolló la agricultura. Pero, y esto es importante resaltarlo, el impacto sobre el clima fue pequeño – no mínimo, pero tampoco dramático – hasta la revolución industrial.

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Visto en conjunto, el modelo tiene sentido. Con la agricultura, y la ganadería, comenzaron las modificaciones de grandes áreas de nuestro planeta. Terrenos se inundaron para cultivar arroz, se talaron bosques para obtener campos de cultivo, el número de animales como vacas y cerdos creció por encima de los niveles normales…

Todo ello tiene como efecto una liberación de gases de efecto invernadero hacia la atmósfera. No a los niveles en que ocurre hoy día, pero lo suficiente como para que tenga un impacto sobre un sistema tan sensible y autorregulado como el clima del planeta.

Bien, pero la pregunta que cabe hacerse es ¿en qué ha cambiado el clima? Para poder entender la respuesta que dan los científicos hay que tener unos datos previos. El factor más importante: durante la historia geológica de la Tierra, antes de la civilización humana, el clima estaba marcado por un ciclo conocido como ciclo de Milankovitch.

Con este nombre se conoce al cambio cíclico de la órbita terrestre. Entrar en los detalles astronómicos resultaría muy complejo, pero de manera sencilla lo podemos entender de esta manera: nuestra órbita cambia de ser prácticamente una circunferencia hacia una elipse. Y esto hace que la Tierra no esté siempre a la misma distancia del Sol, lo que hace que no tenga siempre la misma temperatura.

Los modelos matemáticos – conjuntos de ecuaciones que permiten hacer predicciones sobre problemas científicos – exponen que si la Tierra siguiese dominada únicamente por el ciclo de Milankovitch, habríamos tenido una Edad del Hielo que hubiese empezado a finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.

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Pero los cambios que nuestros primeros ancestros agricultores tuvieron sobre nuestra atmósfera han supuesto que esto no fuese así. Con las emisiones de CO2 y metano de la agricultura y ganadería – y de la quema de leña para calentarnos y cocinar, claro – hubo suficiente efecto invernadero como para evitar una glaciación.

Así que llevamos desde los inicios de la civilización cambiando el clima del planeta. Pero nunca hasta ahora al ritmo y con las consecuencias de la civilización actual, y eso conviene no olvidarlo.