El bar que no quiso el Gordo de Navidad

La lotera de la administración que repartió el Gordo. (EFE)

Dicen que después de la tempestad llega la calma. Algo así sucede en Grañén, localidad oscense cuya administración número 1 repartió íntegramente el Gordo del Sorteo de Navidad. Fueron protagonistas de todos los telediarios. El cava y la felicidad se desbordaba por el pueblo, pero no es oro todo lo que reluce: pocos vecinos del pueblo fueron tocados por la suerte.

“Muchos salieron celebrándolo pero no tenían ningún décimo ni participación; no les había tocado”, confiesa José Manuel, propietario del Bar Teruel. Es uno de los nueve que hay en esta localidad de poco menos de 2000 habitantes. Ninguno repartió el premio, que, sorprendentemente, cayó en manos ajenas por un golpe de suerte.

¿Cuál es la razón? El Gordo se vendió a través de cuatro vías: una es la Asociación de Amas de Casa de Sodeto (perteneciente a otro municipio, Alberuela de Tubo) que, según José Manuel, repartió pocas papeletas por el pueblo “porque preferían venderlas por los pequeños pueblos de casa en casa y en Grañén hay edificios”.

Las otras tres son bares, pero ninguno de Grañén: uno es de Tardienta y otros dos de Huesca capital. Lo que pocos sabían hasta ahora es que hubo una decisión que cambió el devenir de todos los acontecimientos: uno de los bares de Grañén rechazó el número que posteriormente acabó en manos de los otros tres.

Se trata del bar Las Lunas. Según cuenta José Manuel, el establecimiento fue traspasado a unos nuevos dueños hace seis meses. Llegado el momento, el administrador les ofreció el número ganador, pero no les gustaba y lo rechazaron: preferían uno que acabara en 7, en vez de en 8. Y así fue. Ahora, se tiran de los pelos.

“Da un poco de rabia que todos te llamen pensando que somos todos millonarios cuando no es así”, lamenta José Manuel que, no obstante, se alegra mucho de los vecinos agraciados: “la publicidad para el pueblo no nos la quita nadie”.

Ahora el propietario del bar Teruel tiene que lidiar día sí y día también con llamadas de todo tipo ofreciendo productos o servicios: agrupaciones de teatro, asociaciones para apadrinar niños, concesionarios de coches, bancos... “Al final no es para tanto, porque aquí lo que se han vendido son participaciones”, apunta.

El efecto nacional ha sido tal que, de cara al Sorteo del Niño, la Administración ha tenido que solicitar hasta tres veces más décimos de lotería porque se les habían agotado; de hecho, la primera tanda se fulminó en tan solo dos días gracias a las peticiones supersticiosas recibidas desde todos los puntos del mapa nacional.


Una rutina tranquila

Una de las agraciadas en Navidad fue Noelia, propietaria de la Ferretería Agrograñén junto a su hermano Sergio, con el que hablamos hace unos días. “Todavía no lo hemos asimilado del todo”, explica, comentando cómo su vida sigue siendo muy parecida después de todo y los caprichos brillan por su ausencia.

El ejemplo más claro es que ambos hermanos cenaron solos en casa durante la Nochevieja: “debe de ser la primera vez que nos ocurre, teníamos ganas de tranquilidad”. Sus padres sí lo celebraron, pero de romería: las Amas de Casa montaron para fin de año una fiesta con cena, orquesta y carpa a la que estaban invitados todas las personas censadas de Sodeto y Alberuela de Tubo.

El resto, incluidos los vecinos de Grañén, tenían que pagar. Vista la práctica, la localidad protagonista en todas las cabeceras vivió pocas nueces para tanto ruido.

PUBLICIDAD