El ataque de risa colectiva de los parlamentarios daneses por culpa de cuatro elefantes y un camello

Nadie está a salvo de que un buen día, por la razón más absurda o imprevisible, le dé un ataque de risa en el momento menos oportuno y ante decenas de personas que están por debajo en el escalafón de poder. Esto es justo lo que le ocurrió a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. Durante un discurso reciente en el Parlamento fue víctima de un ataque de risa incontrolable que acabó por contagiar a toda la Cámara, que se sumó divertida a la carcajada colectiva. La culpa de todo la tuvieron cuatro elefantes y un camello.

Una vez que empezó a reír, Mette Frederiksen ya no pudo parar. (Foto: Niels Christian Vilmann/Ritzau Scanpix via AP)

Allí, desde el púlpito, Frederiksen informaba a los asistentes de diversos asuntos cuando llegó el momento de hablar de esos animales de circo que su Gobierno -como hicieron los que estuvieron antes que ellos- habían comprado para darles en sus últimos años de vida un retiro digno y satisfactorio. Es una gestión que, según explican en Antena 3 citando medios daneses, se encarga de realizar el Ministerio de Medio Ambiente y Alimentación.

El caso es que la primera ministra estaba dando los datos sobre las últimas adquisiciones en este sentido cuando comenzó a escapársele una suerte de risa floja. Contaba que habían ‘fichado’ cuatro elefantes llamados Ramboline, Lara, Djungla y Jenny y un camello de nombre Ali. Lo del camello se debía a que era muy amigo de Ramboline y no querían separarles. Y ahí le dio la risa.

A ella y al resto de los presentes. Ya fuese porque la historia del paquidermo amigo de un camello sonaba divertida, por la risa contagiosa de la primera ministra o por simple solidaridad, hubo quien hasta parecía que iba a llorar. La razón que explica este momento tan cómico es esa, pero lo cierto es que no hace falta saber danés ni conocer el porqué para reírse con el vídeo. Sobre todo viendo como Frederiksen intenta salir del paso pronunciado de manera pausada y entrecortada para evitar volver a reírse. Spoiler: no lo consigue.

Como dato económico, el Ejecutivo pagó casi 11 millones de coronas danesas por los animales, que al cambio en euros son algo más de 1,47 millones de euros, y fueron retirados del Circo Dannebrog.

Lo más probable es que esta escena no tenga nada que ver el hecho de que Dinamarca este considerado como el segundo país más feliz del mundo según el Informe de Felicidad Mundial solo por detrás de Laponia. O igual sí, porque ¿cuándo se ha visto a los diputados españoles pasándoselo tan bien en el Parlamento? Claro, que más allá del ranking, la situación política en España no está para muchas risas. Ni en la Cámara ni fuera de ella.