El asesinato del granero rojo del que surgieron numerosas leyendas y relatos en la Inglaterra Victoriana

Suffolk es un condado situado al Este de Inglaterra y que entre los personajes más populares que han nacido en sus tierras podemos encontrar nombres como el cantante Ed Sheeran, el actor Ralph Fiennes o la escritora Matilda Betham-Edwards. Una de sus poblaciones más importantes es Bury St Edmunds, célebre por albergar el ‘Moyse's Hall Museum’, un museo de visita obligatoria para todo aquel viajero que pasa por esta localidad y que está dedicado a la Historia local del condado, exhibiendo objetos realmente peculiares y dando a conocer relatos de sorprendentes hechos acontecidos en el pasado.

El asesinato del granero rojo del que surgieron numerosas leyendas y relatos en la Inglaterra Victoriana (imágenes vía Wikimedia commons)

En una de las salas del mencionado museo se encuentra en exhibición la máscara mortuoria de William Corder, un joven que en 1827 asesinó a su prometida de un tiro y escondió el cadáver en un granero de la pequeña aldea de Polstead y que, gracias a las leyendas e historias que fueron surgiendo entre los habitantes del condado llegó a hacerse el relato del crimen inmensamente popular, teniendo la historia una mezcla de diferentes elementos –muchos de ellos añadiéndose a través del tiempo- y que acabó convirtiéndose en uno de los relatos más famosos de Suffolk y sus alrededores.

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Bajo el título de ‘el asesinato del granero rojo’ (The Red Barn Murder) podemos encontrar numerosísimas publicaciones sobre qué sucedió y cómo llegó a resolverse el caso. La mayoría de esas historia llenas de detalles que nada tienen que ver con el relato original y que se han ido añadiendo al mismo a lo largo del tiempo.

Lo más sorprendente es que de aquellos hechos lo que más ha perdurado (y se explica como si fuera cierto) es la forma en cómo se resolvió el caso, dándole un sentido esotérico, de misterio y espiritual a la resolución del crimen. Esta es la historia…

María Marten era una joven de 24 años de edad que en 1826 comenzó una relación sentimental con William Corder (un par de años menor que ella). La muchacha no tenía demasiada buena fama, debido a que se le había relacionado sexual y sentimentalmente con varios hombres del condado de Suffolk (la mayoría casados) y con quienes había tenido un par de hijos no reconocidos por sus respectivos padres.

De William también quedó embarazada (aunque la criatura falleció poco después de nacer) y muchas fueron las habladurías de los vecinos sobre el motivo de la muerte del bebé (teniendo en cuenta que a María ya se le había muerto otro niño años atrás).

Para acallar rumores, ya que estaban siendo investigados por las autoridades, la pareja decidió casarse e irse a vivir lejos de Polstead. William propuso a María que se encontrarían a media noche en el granero rojo (llamado así por tener parte de las tejas del tejado de ese color). El 18 de mayo de 1827 fue la fecha escogida para marcharse. La muchacha le comento a su joven madrastra Ann (solo un año mayor que ella) que esa noche se fugaría con su amado y para ello lo haría disfrazada con ropas de hombre, con el fin de no ser reconocida por los aguaciles que tenían orden de llevarla frente a un juez para que declarara sobre la misteriosa muerte de su bebé.

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Esas fueron las últimas noticias que Ann Marten tuvo sobre su hijastra y tras pasar varios meses sin saber de ella empezó a preocuparse por su paradero. Lo curioso es que de William Corder sí que había tenido noticias e incuso lo había visto en alguna ocasión que había viajado éste hasta Polstead. Cuando le preguntaban por María siempre contestaba con evasivas y esto hizo sospechar de que algo no iba bien.

Thomas Marten (el padre de María) fue informado por su esposa de la preocupación que ésta tenía respecto al paradero de la muchacha y pidió que investigara por si podía averiguar algo. Les llegaron noticias de que William Corder habái sido detenido en varias ocasiones durante los últimos meses por algunos robos y estafas que había cometido y que vivía junto a su mujer en la población de Brentford (en el condado de Middlesex). Personados allí pudieron comprobar que la esposa del joven no se trataba de María Marten y no supo dar respuesta sobre el paradero de ésta.

Fue entonces cuando, guiada por su intuición, Ann disuadió a su esposo Thomas para que buscase a fondo en el granero rojo (último lugar en el que se supo que había estado María casi un año atrás). Y, efectivamente, allí encontraron el cadáver enterrado (en avanzado estado de descomposición), procediéndose al arresto de William (quien negó ser el autor del crimen) y a su posterior juicio, en el que sería condenado a morir en la horca.

A partir de aquí surgieron diferentes versiones sobre la intuición de Ann que fue clave para resolver el caso, siendo muchas las fábulas e historias que explicaban que le llegó a través de soñar tres veces seguidas con su hijastra María y cómo ésta le indicó en sueños en qué lugar del granero rojo encontrarían su cuerpo sin vida.

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Durante las siguientes décadas, en la Inglaterra victoriana, el país fue muy dado a creer en espíritus, muertos que regresaban del más allá y prolífica fue la obra literaria que hablaba de estos temas, apareciendo un buen número de relatos (a cual más inverosímil) sobre los sueños premonitorios de Ann Marten.

Por su parte, William fue ejecutado mediante la horca. Después su cuerpo sin vida fue abierto en canal exhibido públicamente y finalmente llevado a la morgue donde lo diseccionaron (además de sacar una máscara mortuoria de su rostro, algo muy frecuente en aquella época). La mencionada máscara junto a una de sus orejas y el arma con el que asesinó a la joven María Marten se encuentran exhibidos en una de las salas del Moyse's Hall Museum de Bury St Edmunds.

Máscara mortuoria de William Corder y otros objetos personales expuestos en el Moyse's Hall Museum (imagen vía stedmundsburychronicle)

Fuentes de consulta e imágenes: headstuff / escapetoexplore / mentalfloss / stedmundsburychronicle / moyseshall / Wikimedia commons

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