El artículo 155, la amenaza de Rajoy a Puigdemont

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en un acto por el 1-O.

El Gobierno se guarda en la manga el as del artículo 155. De momento se resiste a aplicarlo aunque los juristas coinciden la ley de transitoriedad aprobada por el Parlament es una ruptura con la Constitución que justificaría su aplicación. Pero, insistimos, Moncloa prefiere esperar. Esperar hasta el último momento.

Incluso después de haber recibido el apoyo tímito del PSOE en caso de tener que tirar de la anilla, Rajoy prefiere no hacerlo. Es más. En caso de tener que utilizarlo intentará disimularlo en forma de aplicación parcial o algo parecido como ya está orquestando el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. ¿Pero en qué consiste el tan temido artículo 155?

Según los expertos que han ido valorando el desafío soberanista catalán, el artículo 155 de la Constitución viene a ser “el medio de control, de carácter excepcional, que complementa al ordinario recogido en el artículo 153, de la actividad de las Comunidades Autónomas”. Como imaginamos que se han quedado igual que antes, trataremos de explicarlo de manera más sencilla. Se trata de una medida extraordinaria que da poderes al Gobierno para intervenir una autonomía bajo el control del Senado obligándola a “cumplir sus obligaciones con la Constitución y a restablecer la normalidad si esta comunidad atenta gravemente contra el interés general”.

A pesar de la contundencia del artículo, su aplicación necesita de ciertas requisitos. Entre ellas destaca que debe haber un “requerimiento previo” por parte del Ejecutivo al presidente de dicha comunidad. Si en el caso que nos ocupa Carles Puigdemont no atendiera a las advertencias de Mariano Rajoy, el Gobierno tendría que solicitar una autorización al Senado para intervenir directamente. Estas medidas deberían ser aprobadas por mayoría absoluta de la Cámara Alta.

Aunque sorprenda con el papel jugado hasta la fecha, en este caso el Tribunal Constitucional se queda al margen y no sería necesario que emitiera ninguna declaración oficial.

Y ya está. Todo lo que viniera después dependerá de lo que quiera Mariano Rajoy ya que al ser un mecanismo de control político, no están previstas las medidas que puede tomar el Gobierno de turno. Aunque ya se conocen algunas pinceladas de lo provisto por el PP:

Control de las cuentas de la Generalitat

-Órdenes y toma de control de consellerías

Nombramiento y destitución de cargos de la administración

Disolución del Parlament

Pero nada de suspender la autonomía porque semejante decisión supondría transformar el Estado autonómico y modificar el modelo de Estado vigente en España. Y eso habría que tramitarlo por otra vía. Es tan complejo y extremo que, hasta ahora, en España no se ha hecho uso de este artículo. Pero en países cercanos como Italia sí se ha aplicado en varias ocasiones artículos de similar carga legal y jurídica.

En Moncloa creen que, si se aplica, sólo servirá para que los independentistas se enroquen y endurezcan aún más su postura. Así que, para evitar que la gente se lleve las manos a la cabeza, van a buscar un plan alternativo: Montoro está maniobrando por su cuenta amenazando con tomar el control de las finanzas de la administración catalana.

¿Es esto una aplicación parcial del art. 155? Sí, pero no. Ya saben ustedes cómo son las interpretaciones de los textos legales. A simple vista tomar el control económico de la Generalitat se asemeja mucho a la “suspensión de la autonomía”. Pero Montoro asegura que su medida no se basa en el art. 155 sino en la Ley de Estabilidad Presupuestaria ya habilita al Ejecutivo para intervenir las cuentas de la Generalitat.

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