El agua con limón ayuda a los riñones: ¿sí o no? Hablan los expertos

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Es más probable que se formen piedras en los riñones si no produce suficiente orina cada día o si tiene niveles altos de ciertos minerales. Por eso beber agua con limón podría ayudar, aunque no es por lo que crees. (Foto: Getty)
Es más probable que se formen piedras en los riñones si no produce suficiente orina cada día o si tiene niveles altos de ciertos minerales. Por eso beber agua con limón podría ayudar, aunque no es por lo que crees. (Foto: Getty)

Es uno de los mitos de salud más extendidos, y se ha convertido en un ritual mañanero para mucha gente que lo primero que hace nada más levantarse es beberse un vaso de agua tibia con limón. Sin embargo, al agua con limón se le adjudican una serie de beneficios para la salud, excesivos en realidad, que llaman al equívoco y generan falsas expectativas, como por ejemplo, que hará que perdamos peso, nos librará de un resfriado o que sirve para eliminar las piedras del riñón. Vayamos por partes.

Los cálculos renales son una acumulación de minerales que se hace en los riñones. Por lo general, se componen de oxalato de calcio, una substancia química natural que se encuentra en la mayoría de alimentos. Los cálculos o piedras se forman cuando la orina se concentra, lo que permite que los minerales se cristalicen y se unan. El tratamiento más común es un compuesto llamado 'citrato', y el aumento de la cantidad de citrato en el cuerpo evita la formación de cálculos renales al impedir que el calcio se una a otros compuestos.

Bien, pues resulta que el agua de limón contiene altas cantidades de citrato. Sí, los limones contienen citrato, que como decía, es un compuesto que ayuda a descomponer los depósitos de calcio y retardar su crecimiento. Por eso se cree que puede ayudar, pero cuidado con esto porque hay que coger con alfileres lo de 'ayudar o facilitar', y desde luego, no se traducen en 'curar'.

En la mayoría de los casos, tomar la cantidad suficiente de líquido todos los días es la mejor manera de ayudar a evitar que se formen la mayoría de los tipos de piedras en los riñones. Esto mantendrá la orina diluida ayudando a eliminar los minerales que podrían formar los piedras.

Aunque el agua es la mejor opción, otros líquidos, como las bebidas cítricas, también pueden ir bien para evitar las piedras en los riñones. Y si bien es cierto que algunos estudios muestran que las bebidas cítricas, como la limonada y el jugo de naranja, protegen contra los piedras en los riñones porque contienen citrato, lo que impide que los cristales se conviertan en piedras, hay expertos como Boticaria García que desmienten este beneficio para los riñones al considerar que "nuestro cuerpo se depura solo y las dietas depurativas son un timo. No necesitamos el limón para activar el hígado o el riñón. Ellos saben ponerse en marcha solitos cada mañana".

En el lado contrario, hay quienes piensan que al agua de limón puede ser más eficaz junto con la terapia convencional, considerándolo un tratamiento alternativo útil.

Si revisamos las evidencias, algunos estudios (como esta revisión) encontraron que los cítricos, incluido el limón, pueden aumentar los niveles de citrato en la orina, lo que puede ayudar a tratar los cálculos renales.

No obstante, los expertos insisten en que aunque el agua con limón puede ayudar, se necesitaría una gran cantidad de limones para producir un efecto significativo, y recuerdan que la falta de agua en el cuerpo es una causa común de cálculos renales. O sea que beber más agua puede ayudar a prevenir los cálculos renales, independientemente de que contenga limón o no. 

"Lo cierto es que gracias a su concentración en ácido cítrico tiene cierto efecto frente a un tipo de cálculos (los cálcicos), pero hay decenas de tipos de cálculos distintos con composición variada", apunta la enfermera Lola Montalvo quien aclara que "agua y limón son dos alimentos saludables en el marco de una alimentación variada y equilibrada; y ese es el beneficio que supone tomar este preparado. Pero no tiene un poder extraordinario y no se debe sustituir ninguna comida del día por esta bebida; sus beneficios vendrán derivados de su ingesta entre comidas o como acompañamiento de otros alimentos".

Los nefrólogos, por su parte, afirman que mantener una dieta saludable, variada y equilibrada es una parte fundamental del tratamiento de la enfermedad renal. También recomiendan que, en lugar de agregar sal a la comida cuando cocinas o comes, utilices hierbas frescas, jugo de limón o con especies sin sal. La escarola y la cebolla, que tienen un elevado contenido en agua y cuentan con propiedades diuréticas, también nos pueden ayudar a cuidar la salud de los riñones. Otras frutas y verduras recomendadas para la insuficiencia renal son la zanahoria, los arándanos, la mandarina, el limón o el pepino.

Por otro lado, hay que decir que aunque beber agua de limón o jugo de limón no empeoraría la condición de un paciente con enfermedad renal crónica, cuando el limón se consume en exceso, podría causar otras condiciones de salud. Por ejemplo, beber demasiada agua de limón o jugo de limón puede causar náuseas, diarrea o vómitos debido al consumo excesivo de vitamina C.

Julio Basulto, dietista-nutricionista, lo explica así: “No es un mito peligroso, qué más da tomar o no el agua con limón en ayunas. El verdadero problema es que lo tomes pensado que va a tener efectos curativos, o que lo tomes en sustitución de la fruta. Además, sí que puede tener cierto efecto negativo sobre el esmalte y la dentina, de modo que si se abusa del zumo de limón puede terminar desgastando o dañando los dientes”.

Además, hay que tener cuidado con creer que los zumos que nos venden pueden ayudarnos a limpiar los riñones porque porque muchos productos etiquetados como jugo/zumo de limón contienen pequeñas cantidades de extracto de limón puro y altas cantidades de edulcorantes, lo que puede incrementar el riesgo de sufrir cálculos renales.

En definitiva, beber agua tibia de limón, dentro de un estilo de vida saludable, puede ayudarnos a mantener una buena salud, pero en ningún caso ayuda a 'curar' enfermedades por sí solo. Tal y como explica el doctor Javier Aranceta, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de Nutrición Comunitaria en la Universidad de Navarra, "el agua desarrolla importantes funciones en el organismo humano, desde posibilitar el transporte de nutrientes a todas las células hasta contribuir a la regulación de la temperatura corporal, pasando por su colaboración en el proceso digestivo y en la absorción de nutrientes e incluso fármacos".

Aunque la hidratación ha de ser importante para cualquier persona en cualquier etapa de la vida, "existen ciertos procesos patológicos que la hacen aún más importante, como la presencia de piedras en el riñón o las cistitis, así como los procesos que cursan con mocos (la hidratación hace más fácil la expectoración), fiebre, estreñimiento o diarrea", subraya el Dr. Aranceta.

Es decir que lo que en realidad puede ayudar (notese el verbo utilizado) al cuerpo a eliminar los cálculos renales así como para prevenir su formación si tienes tendencia a sufrirlo es la ingesta de agua. Añadirle zumo de limón, aceite de oliva, vinagre de manzana o perejil es una opción más pero no una cura milagrosa.

Por otro lado, la evidencia ha demostrado es que hay una relación directa entre el movimiento y la expulsión de cálculos renales. Como la ingesta de agua favorece la motilidad gastrointestinal, esto facilita la expulsión de las piedras por la orina. Pero el limón no tiene efectos milagrosos. Por otra parte, hay que tener presente que estas bebidas no puede sustituir el tratamiento que paute un médico.

Por insólito que parezca, investigaciones previas demostraron que algunas actividades como bajar escaleras, saltar, jugar al tenis o darse una vuelta en la montaña rusa también resultan ser unas buenas ‘estrategias’ para deshacerse de esos molestos cristales que se forman en la orina provocando un intenso dolor lumbar, náuseas, vómitos, sudoración e hinchazón abdominal.

Al parecer el movimiento que estas actividades generan sería clave para movilizar las piedras, igual que la ingesta de agua. Al contrario que el sedentarismo, que tiene mucho que ver en la formación de los cálculos renales.

No obstante, lo ideal es que antes de recurrir a estos remedios caseros consultes siempre al médico y que si vas a tomar a diario agua con limón sea bajo su supervisión y como complemento al tratamiento, y sabiendo que no es la panacea. Insisto, el tratamiento casero para los cálculos renales también debe indicarlo tu médico, en base a tu historial clínico, y ser complementado con una dieta adecuada. Hay gente a la que le puede sentar muy mal inflarse a beber agua con limón, sobre todo si lo hacen en ayunas porque el limón estimula los ácidos del sistema digestivo, y también la bilis, pudiendo ralentizar la digestión y agravar el reflujo, los ardores y las úlceras de estómago. De hecho, en algunos casos, puede acabar desencadenando una gastritis.

"Da igual si nos bebemos un vaso de zumo de limón en ayunas, si echamos jengibre a nuestro batido, o si tomamos un ajo crudo cada mañana… Ninguno de estos rituales va a protegernos si nuestra dieta es desequilibrada y poco saludable. Así que, si te gusta su sabor, tómalo tranquilamente. Pero sin esperar efectos ‘milagrosos’, ni mucho menos que estos rituales compensen una mala dieta", concluye la dietistas-nutricionista Lucía Martínez codirectora del Centro de Nutrición Aleris y autora del blog Dime que comes.

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