El Ejército sirio acaba con el asedio de casi tres meses a un antiguo bastión rebelde

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El Ejército gubernamental sirio terminó con el asedio de más de dos meses y medio a la ciudad de Deera, bastión rebelde desde 2011 a la que las fuerzas gubernamentales no entraban desde 2013. La ciudad y su último barrio rebelde entraban dentro de un acuerdo de rendición firmado entre Gobierno y opositores con la supervisión de Rusia.

Desde hace 80 días, el barrio de Deera al Balad, en la ciudad de Deera, capital de la provincia homónima al sur de Siria, estaba cercado por las tropas oficialistas. Con ello, el Gobierno pretendía hacer caer el control que los rebeldes ejercían sobre una zona que fue cuna del levantamiento de 2011 y que el régimen no controlaba desde 2013.

Desde el miércoles 8 de septiembre, Deera al Balad ya no vive bajo asedio. Tampoco bajo control disidente. El Ejército sirio entró en los barrios rebeldes como parte de un nuevo pacto auspiciado por Rusia. Este acuerdo, que sucede a otra decena de pactos fallidos desde 2018, establece "arreglar el estatus de los hombres armados, entregar sus armas al Ejército y la salida de los terroristas", de acuerdo con la agencia de noticias SANA.

Según esta misma agencia, los soldados sirios "izaron la bandera nacional, instalaron posiciones (militares) y peinaron el área con miras a declararla libre de terroristas". El pacto contempla también que todos aquellos rebeldes que no estén dispuestos a rendirse sean trasladados a otras zonas del norte del país que no están bajo control del gobierno de Damasco.

"Estoy devastado. Nos habíamos acostumbrado a ser libres y ahora volveremos a vivir humillados", dijo Jasem Mahameed, un anciano local, a la agencia Reuters. Desde que el Gobierno tomó posesión de la provincia, en este barrio se habían sucedido las protestas en su contra, algo impensable en las zonas controladas por Damasco.

Según la agencia británica, testigos de la zona aseguraron que militares rusos tomaron posiciones cuando los rebeldes entregaron sus armas. Ahora se espera que sea Rusia quien asegure que las milicias locales apoyadas por Irán no actúen impunemente y no ataquen las cercanas fronteras con Jordania e Israel.

Con EFE y Reuters

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