El Ejército afgano promete reducir riesgo de ataques internos

Comprobando el historial de cada recluta

BRUSELAS, 26 (EUROPA PRESS)

El responsable adjunto del Centro de Reclutamiento del Ejército Nacional afgano, general Ibrahim Ahmadzai, ha asegurado que las autoridades del país comprobarán el historial de "cada recluta nuevo" con el objetivo de reducir el riesgo de los ataques internos contra las tropas internacionales, que han aumentado de forma considerable en el último año, en pleno proceso de relevo para garantizar que las fuerzas afganas asumen la responsabilidad en todo el país a finales de 2014.

"Nuestro departamento de inteligencia trabaja en cada nuevo recluta, comprobando dónde viven, si tienen alguna conexión con Al Qaeda y otros enemigos del país", ha explicado el general, en un comunicado difundido por la Alianza Atlántica.

"Aquellas personas que tengan vínculos con los enemigos de este país no serán seleccionados para el Ejército Nacional Afgano", ha prometido.

El general Ahmadzai ha explicado que los nuevos reclutas para el Ejército afgano deben tener edades entre los 18 y 35 años, no pueden ser drogodependientes y deben gozar de buena salud. "No deben tener ningún historial criminal y no deben haber estado antes en el Ejército", ha precisado.

La OTAN puso en marcha hace meses un nuevo plan para evitar la infiltración de insurgentes y reducir el riesgo de los ataques internos en colaboración con las propias autoridades afganas, aunque el número de ataques internos no ha dejado de aumentar.

Además de reforzarse los procedimientos de reclutamiento y comprobación de los nuevos candidatos para las fuerzas afganas, las autoridades de Kabul han reforzado el número de efectivos de contrainteligencia y se han puesto en marcha cursos de formación y sensibilización cultural.

Varios cientos de efectivos contrainsurgencia afganos han sido 'empotrados' en las Fuerzas de Seguridad Nacional afganas y en centros y escuelas de entrenamiento para vigilar el comportamiento de los efectivos afganos, otra de las medidas introducidas para minimizar el riesgo de ataques internos, junto con el entrenamiento en combate en superficies reducidas y de tiro para personal con mayor riesgo.

Las autoridades afganas también han prohibido por su parte la venta de uniformes de las fuerzas de seguridad afganas y han estrechado el control sobre todas las armas, además de introducir un sistema de denuncias anónimo para que el personal denuncie casos sospechosos.

Además, velan para garantizar que los soldados y policías afganos reciban permisos de descanso "adecuados" y "sueldo" regular.

La OTAN suspendió el pasado 18 de septiembre algunas de las operaciones conjuntas con las fuerzas afganas en respuesta al aumento de los ataques internos, aunque fueron reanudadas en su mayoría poco después.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha dejado claro que aunque los ataques internos son un motivo de preocupación para los aliados no descarrillarán la estrategia y calendario pactado para entregar la responsabilidad de todo el país a finales de 2014 a las fuerzas afganas.

El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, aseguró no obstante el pasado 10 de octubre que una de las claves del éxito de la misión en Afganistán pasa por dar "una respuesta eficaz" a los ataques internos, que han afectado sobre todo a las fuerzas estadounidenses.

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