Los efectos positivos de la dieta cetogénica sobre las crisis epilépticas

Mónica De Haro
·6 min de lectura
Una dieta cetogénica (alta en grasas y baja en carbohidratos) reduce eficazmente las crisis en algunas personas, especialmente en los niños con ciertas formas de epilepsia. Puede que la dieta no funcione para todos, pero es la indicada para muchos tipos de convulsiones y síndromes de la epilepsia. (Foto: Getty)
Una dieta cetogénica (alta en grasas y baja en carbohidratos) reduce eficazmente las crisis en algunas personas, especialmente en los niños con ciertas formas de epilepsia. Puede que la dieta no funcione para todos, pero es la indicada para muchos tipos de convulsiones y síndromes de la epilepsia. (Foto: Getty)

Desde hace años se ha relacionado la dieta cetogénica con la reducción de crisis en la epilepsia refractaria (ER) o que no responde a fármacos. Se empezó a utilizar en 1920 en la Clínica Mayo, un importante hospital universitario de los EE. UU., como un tratamiento para la epilepsia refractaria (convulsiones que no se pueden controlar con medicamentos) en niños. Su uso disminuyó con el desarrollo de nuevos fármacos antiepilépticos (FAE) que han conseguido controlar el manejo de la enfermedad y de las crisis. Posteriormente, en la década de los 90 se volvió a incrementar su uso en personas con epilepsia pero, ¿se sigue utilizando? Y sobre todo, ¿funciona?

Lo primero que hay que saber es que los enfoques alimenticios y otros tratamientos pueden ser más apropiados dependiendo de la edad de la persona y el tipo de epilepsia. Como decíamos, a menudo se usa una dieta cetogénica, con su alto contenido de grasa y bajo contenido de carbohidratos, para tratar las epilepsias resistentes a los medicamentos. Esta dieta induce un estado de cetosis, que significa que el organismo descompone las grasas en lugar de los carbohidratos para sobrevivir. 

Por ejemplo, en los casos en los que la epilepsia no se controla con los fármacos indicados "se debe considerar el empleo de la dieta cetogénica como una terapia eficaz dada la evidencia científica que existe sobre su eficacia antiepiléptica y su efecto neuroprotector", nos cuenta el doctor Juan José García Peñas, médico adjunto de la unidad de Epilepsia, Sección de Neuropediatría del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid.

Si bien los mecanismos exactos no están claros, se cree que la cetosis ofrece beneficios que protegen el cerebro. Los estudios han demostrado que hasta la mitad de las personas con epilepsia presentaron menos convulsiones después de seguir la dieta, y el 10 por ciento deja de tener crisis. Una terapia especialmente indicada en lactantes y niños pequeños, en los primeros dos o tres meses, "antes de que la epilepsia sea frecuente y antes de que se haya producido un deterioro irreversible del neurodesarrollo de estos niños". 

Hasta ahora existía un consenso entre los expertos internacionales, según el cual, la dieta cetogénica se le debe ofrecer a un niño después de que hayan fracasado dos fármacos anticonvulsivos. De manera que si estos medicamentos no funcionan bien, se considera que la dieta cetogénica puede ser especialmente útil cuando se practica al principio del curso del trastorno. La dieta debe empezarse y mantenerse bajo estricta supervisión de un médico y un equipo de expertos, incluyendo a un nutricionista.

Sin embargo, dada la evidencia científica que existe sobre su eficacia antiepiléptica y su efecto neuroprotector, se ha producido un cambio actual de paradigma: "la dieta cetogénica no es la última opción para estos pacientes y se debe probar precozmente sin esperar a utilizar múltiples combinaciones de fármacos antiepilépticos, antes de que la epilepsia sea totalmente refractaria (convulsiones que no se pueden controlar con medicamentos) y antes de que se haya producido un deterioro irreversible del neurodesarrollo de estos niños”, explica García Peñas.

En muchos niños cuyas crisis convulsivas no podían ser controladas por los medicamentos, y en aquellos que no pudieron tolerar los efectos secundarios de sus medicamentos, la dieta cetónica ayudó a reducir y prevenir las convulsiones. Puede empezar a funcionar en solo una semana o necesitar varios meses para determinar si será eficaz. No obstante, muchos niños continúan tomando medicamentos para las convulsiones, pero se les puede reducir la dosis.

En qué consiste la dieta

La dieta cetogénica consiste en sustituir los hidratos de carbono por lípidos, haciendo que estos últimos sean el principal aporte energético. Es alta en grasas y baja en hidratos de carbono, de modo que se provoca un estado de cetosis -es decir, presencia de cuerpos cetónicos en sangre, sustancias que aparecen en condiciones de ayuno- y se incrementa la quema de grasas por parte del organismo.

En esta dieta, las grasas se aportan a través de alimentos ricos en las denominadas grasas buenas y las proteínas por medio del huevo y las carnes. Las calorías, las proteínas y los líquidos se deben controlar con mucho cuidado. No obstante, a cada paciente se le debe ajustar la dieta en función de su organismo.

“Esta dieta se diseña específicamente según la edad del niño, el tipo de epilepsia, las condiciones neurológicas asociadas y el patrón de alimentación y nutrición de cada paciente en concreto”, insiste el Dr. García Peñas.

Existen distintos tipos de dieta cetogénica que estimula los efectos metabólicos del ayuno y consigue el efecto que este ejerce en el control de las crisis epilépticas. Entre los alimentos cetogénicos destacan:

  • Carne (de res, cerdo, cordero, aves de corral, de órganos (muy rica en nutrientes) o pescado grasos

  • Queso

  • Un puñado de nueces o semillas.

  • Huevos duros.

  • Chocolate negro 

Pero para que funcione resulta fundamental la colaboración del paciente y su familia. “Los padres deben saber que se trata de una terapia individualizada, diseñada “a la carta”, claramente eficaz y bien tolerada, con efectos adversos previsibles leves y autolimitados; que, a diferencia de los fármacos antiepilépticos, no produce alteraciones cognitivas ni conductuales evolutivas”, matiza el especialista.

Además, los niños que empiezan una dieta cetogénica están controlados por un equipo de especialistas que puede constar de un neurólogo pediátrico, un epileptólogo pediátrico, un enfermero de práctica, nutricionista, enfermero y un trabajador social.

En cuanto a los efectos secundarios, la dieta cetogénica puede ocasionar ciertos efectos secundarios leves en algunos niños, tales como estreñimiento, reflujo, cambio de peso, cálculos en los riñones (debido a la acumulación de ácido úrico en la sangre). Algunas familias notan cambios en el estado de ánimo, tales como hiperactividad o irritabilidad. Pero pueden controlarse haciendo ajustes a la dieta o con más medicamentos.

No obstante, si bien la dieta cetogénica puede ser recomendable para algunas personas con epilepsia no controlada, el alto contenido de grasas -y, particularmente, el nivel elevado de grasas saturadas poco saludables- en combinación con la cantidad limitada de frutas, vegetales y granos ricos en nutrientes es una preocupación para la salud del corazón a largo plazo.

Después de conocer todos estos datos, recuerda que es importante que antes de iniciar una dieta cetogénica por tu cuenta consultes con tu neurólogo la idoneidad en función de tu estado de salud.

En personas mayores, apunta el doctor José Ángel Díaz Pérez, director de la Unidad de Endocrinología del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, “debemos tener especial cuidado con todas las dietas y evitar la restricción de todo tipo de nutrientes, ya que la prevalencia de desnutrición en este grupo de población es muy alta”. Motivo por el que sugiere alternar una dieta cetogénica con una dieta regular.

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