El cuento de "Pedro y el lobo" en las declaraciones de alerta y emergencia

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A pesar de las advertencias y alertas emitidas con antelación, las inundaciones en el área de Nueva York dejaron escenas caóticas y un elevado número de víctimas  / AFP / Ed JONES
A pesar de las advertencias y alertas emitidas con antelación, las inundaciones en el área de Nueva York dejaron escenas caóticas y un elevado número de víctimas / AFP / Ed JONES

La primera alerta del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos se emitió a las 20:41 del pasado jueves, 2 de septiembre. Millones de teléfonos móviles resonaron en Nueva York y Nueva Jersey mostrando en sus pantallas un mensaje de emergencia advirtiendo sobre la posibilidad de peligrosas inundaciones causadas por la tormenta que se avecinaba. Más tarde se enviaría una nueva alarma y luego otra más. En esa fatídica noche, tres mensajes de alerta encendieron una y otra vez los celulares neoyorkinos instando a todas las personas a dirigirse de inmediato a terrenos más altos y a mantenerse alejados de las crecientes inundaciones.

Con el paso de los días, los expertos observan con tristeza el elevado número de víctimas que los coletazos del huracán Ida dejó en la zona metropolitana y se preguntan si estamos tan saturados de información por las continuas declaraciones de emergencia que ya no les prestamos atención. Algunos hablan ya de “fatiga de advertencia” y todavía no estamos seguros de qué papel pudo haber jugado esta desidia en una tragedia que ha matado a decenas de personas en todo el noroeste estadounidense, muchas de ellas ahogadas en el sótano de sus apartamentos o atrapadas en sus automóviles en la carretera.

“Quizá no creyeron en la información que les llegó, quizá no pueden verificarla y no creen que sea cierta, quizá creen que es exagerada o hay alguna otra razón que desconocemos y que escapa a nuestro control”, explica Ross Dickman, responsable del Servicio Meteorológico Nacional en Nueva York.

Crisis sanitaria por COVID, declaraciones de emergencia climática por el calentamiento global, alarmas de incendios, por altas temperaturas, por lluvias torrenciales, etc, etc. Nos hemos acostumbrado a estos mensajes constantes y ya no nos impresionan hasta el punto de que podrían incluso ser contraproducentes. Coincidiendo con la situación vivida en las inundaciones de Nueva York, esta misma semana se publica otro artículo, en este caso referido al calentamiento global pero perfectamente aplicable a otras situaciones y contextos, donde se muestra una clara división entre los expertos sobre la eficacia de las declaraciones de emergencia climática.

El estudio, realizado por un equipo internacional de investigadores pertenecientes a diferentes Universidades en Paises Bajos, Reino Unido, Noruega o India se ha publicado en Nature Sustainability y deja conclusiones inquietantes como el “efecto boomerang” detectado en áreas sociales, económicas o climáticas (por ejemplo campañas para reciclar o sobre vacunación) donde aparece una reacción psicológica de reafirmación de una mal entendida libertad individual que despliega efectos contrarios y en realidad consigue aumentar el comportamiento que la campaña intentaba reducir.

Los autores del estudio advierten que la emisión de emergencias puede resultar emocionalmente agotadora e inducir sentimientos de cansancio, ansiedad, culpa o miedo, dejando a los ciudadanos tan abrumados que, finalmente, no toman ninguna medida y no hacen caso a la alerta.

Enmarcar los problemas dentro de una declaración de emergencia, como por ejemplo el calentamiento global, puede ayudar a la concienciación global sobre el asunto o permitir que las decisiones políticas se tomen más rápido de lo habitual. Sin embargo, los investigadores advierten que estas ventajas también conllevan diferentes riesgos como que se aborden solo los síntomas del problema, y no las causas fundamentales, para salir del paso frente a la opinión pública o que el ciudadano, como en el caso de las inundaciones de Nueva York, termine tan habituado a estas alertas que no les conceda la importancia necesaria. En España existe una popular fábula o cuento llamada Pedro y el lobo, y ya sabemos cómo acaba… al final llega el lobo de verdad y nadie hace caso a los gritos de alarma.

Referencias científicas y más información:

Patterson, James, et al. «The Political Effects of Emergency Frames in Sustainability». Nature Sustainability, 2021, Nature.com DOI: 10.1038/s41893-021-00749-9.

Neil Vowles, University of Sussex “Experts split over effectiveness of climate emergency declarations” Phys.org

Bobby Caina Calvan “As flood alerts lit up phones, did 'warning fatigue' set in?” TechXplore

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