EEUU cierra filas con la UE y anuncia también nuevas sanciones a Bielorrusia

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Un grupo de migrantes de Oriente Medio trata de calentarse cerca de Grodno, Bielorrusia, junto a la frontera polaca.  (Photo: Ramil Nasibulin via AP)
Un grupo de migrantes de Oriente Medio trata de calentarse cerca de Grodno, Bielorrusia, junto a la frontera polaca. (Photo: Ramil Nasibulin via AP)

El mandatario estadounidense, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, cerraron filas esta pasada noche contra Bielorrusia y prometieron imponer sanciones a ese país por la crisis de migrantes en la frontera con Polonia.

En una reunión en la Casa Blanca, Biden y Von der Leyen hablaron sobre la llegada de miles de inmigrantes indocumentados, acompañados por efectivos de las fuerzas de seguridad bielorrusas, a la frontera con Polonia, que no les permite entrar en su territorio.

”(Biden y yo) compartimos absolutamente la conclusión de que este es un ataque híbrido de un régimen autoritario (bielorruso) para tratar de desestabilizar a sus vecinos democráticos, y de que no tendrá éxito”, dijo Von der Leyen al concluir la reunión en la Casa Blanca, en declaraciones a la prensa.

Von der Leyen anunció que la UE ampliará sus sanciones contra Bielorrusia “muy rápido, a principios de la semana que viene”, y que esas nuevas restricciones afectarán tanto a individuos como a entidades de ese país. Añadió que, según la información que ha recibido de la Casa Blanca, Estados Unidos también planea sancionar a Bielorrusia por lo ocurrido, y tendrá “en efecto” sus medidas contra ese país “a principios de diciembre” por el mismo tema.

En concreto, Biden y Von der Leyen acordaron examinar “la posibilidad de sancionar a aquellas aerolíneas que facilitan el tráfico de personas hacia Minsk, y después hacia la frontera de Bielorrusia con la UE”, precisó la presidenta de la CE.

Biden no hizo declaraciones a la prensa tras la reunión, pero un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca confirmó después a Efe que Estados Unidos está “preparando nuevas sanciones en estrecha coordinación con la UE y otros socios”.

Si el Gobierno bielorruso “no cambia de rumbo inmediatamente”, Estados Unidos impondrá esas sanciones para provocar que Minsk “rinda cuentas por sus persistentes ataques a la democracia, los derechos humanos y las normas internacionales”, y por su “despiadada explotación y coacción” de inmigrantes, afirmó el portavoz.

Von der Leyen aseguró que Biden comparte la postura de los Veintisiete y dijo que ambos acordaron “coordinar sus contactos con los países de origen” de los inmigrantes, en su mayoría kurdos procedentes de Siria e Irak.

En esos contactos, Von der Leyen consideró necesario pedir que esos países “cuiden de sus ciudadanos, para que no caigan en la trampa del régimen (del presidente bielorruso, Aleksándr) Lukashenko”.

También destacó la necesidad de que “las agencias de Naciones Unidas tengan acceso a los migrantes en Bielorrusia”, donde miles de ellos están en pleno invierno a la intemperie, sin calefacción, ni alimentos.

La Guardia Fronteriza polaca asegura que ha habido más de 30.000 intentos de cruzar la frontera desde el pasado agosto. Más de la mitad, 17.300, el mes pasado. El número de intentos no corresponde con el número de personas, porque muchos logran cruzar a territorio polaco, pero allí son a menudo localizados por las fuerzas de seguridad, que los devuelven a Bielorrusia o los llevan a centros de detención. Algunos suman hasta diez intentos.

No es una crisis migratoria

Los refugiados se encuentran en tierra de nadie, ya que Polonia aprobó medidas que permiten la expulsión por la fuerza de los inmigrantes irregulares, mientras Minsk derogó el acuerdo de readmisión con la UE y no les permite regresar a la capital.

Von der Leyen negó, sin embargo, que lo ocurrido se trate de una “crisis migratoria”, y lo describió en cambio como un intento de Bielorrusia de “instrumentalizar a los migrantes” para desestabilizar a los países de la UE.

Mientras Biden y Von der Leyen se reunían en Washington, los ministros de Exteriores de Rusia y Bielorrusia se encontraron en Moscú y demostraron un frente unido en lo relativo a la crisis, al tiempo que el Kremlin negaba estar detrás de la llegada de los miles de inmigrantes irregulares.

Otras fronteras: Ucrania e Irlanda del Norte

En su encuentro con Von der Leyen, Biden puso también sobre la mesa la situación en la frontera de Ucrania, donde, según Kiev, hay casi 90.000 soldados rusos concentrados.

“Apoyamos completamente la integridad territorial de Ucrania”, aseguró la presidenta de la CE tras la reunión.

También hablaron de los contactos entre la CE y el Reino Unido para solucionar las dificultades que ha creado el Protocolo de Irlanda del Norte, el mecanismo incluido en el acuerdo de salida de la UE para mantener abierta la frontera entre las dos Irlandas, tal y como obligan los acuerdos de paz de 1998.

Von der Leyen aseguró que la UE está “dispuesta a mostrar la máxima flexibilidad”, pero que es “importante ceñirse a lo que se ha firmado”, en alusión a la amenaza de Londres de suspender unilateralmente partes del protocolo.

Biden y Von der Leyen conversaron además sobre la recién aprobada ley de infraestructuras en Estados Unidos y los planes en ese ámbito en la UE, además de sobre la pandemia y de cómo “vacunar al 70 % de la población mundial para el año que viene”, indicó la presidenta de la CE.

La reunión se produjo pocos días después de que Estados Unidos y la UE anunciaran, durante la cumbre del G20 en Roma, un acuerdo para la suspensión de aranceles mutuos impuestos bajo la Administración de Donald Trump (2017-2021).

En virtud de ese pacto, quedan suspendidos los aranceles del 25 % a las importaciones comunitarias de acero y del 10 % a las de aluminio, así como los que la UE adaptó en respuesta sobre una serie de productos estadounidenses, incluidos el whisky de tipo “bourbon”, la mantequilla de cacahuete, los arándanos o el zumo de naranja.

La UE y Estados Unidos decidieron además negociar un nuevo acuerdo comercial global para abordar el exceso de capacidad mundial de acero y aluminio, procedente sobre todo de China.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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