El espionaje a Sánchez y Robles es muchísimo más grave de lo que se pueda imaginar

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Pedro Sánchez (i) y Margarita Robles (c) han sido espiados con Pegasus. (Photo by JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)
Pedro Sánchez (i) y Margarita Robles (c) han sido espiados con Pegasus. (Photo by JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)

El segundo episodio del espionaje 'Pegasus', ese por el que el Gobierno ha reconocido que algunos de sus miembros también han sido espiados a través de sus dispositivos móviles, ha puesto patas arriba el tablero político. Lo que antes parecía una operación exclusivamente diseñada contra el independentismo catalán, ahora adquiere tintes de conspiración a gran escala. Unos y otros afilan sus mensajes para tratar de sacar la mayor tajada o sufrir el menor de los perjuicios, respectivamente.

Pero pocos han reparado aún en la gravedad de los hechos. En la inadmisible falla de seguridad sufrida dentro de uno de los pilares de las sociedades democráticas. En las gravísimas implicaciones y consecuencias que conlleva el episodio del que aún no se han conocido todos los detalles.

1. Una de las posibilidades tras saberse que los móviles del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, han sido infectados por un ‘malware’ espía es que haya sido un ataque interno. Algo que cobra fuerza tras revelarse que la brecha de seguridad tuvo lugar hace un año. Aunque los afectados no lo hayan sabido hasta ahora. De ser así, se podría apuntar sin miedo a equivocarse, que las cloacas del Estado han alcanzado el núcleo duro. Que sus tentáculos llegan a todos y cada uno de los puntos clave de la seguridad y la vigilancia del país. Que campan a sus anchas muy por encima del juego democrático de las alternancias políticas. Y que, o se mete mano al asunto de verdad, o muy probablemente será imposible hacerlo en unos años.

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2. Otra es que el ataque haya sido externo. En ese caso hay que tomar cartas en el asunto. Semejante episodio debería conllevar el relevo inmediato de algún que otro alto cargo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) cuyo prestigio se acerca más al de la T.I.A de Mortadelo y Filemón que al MI6 británico o la DGSE francesa. ¿Cómo se puede tardar un año en descubrir que el teléfono del presidente tenía un programa espía, o había sido atacado con un programa espía? Es algo indigno de un país cuyos dirigentes se empeñan, los actuales y los pasados, en intentar colocar en la zona noble de la Unión Europea para sentarse a una mesa en la que alguno de los comensales podría ser el causante del espionaje. En otras palabras, que España estaría haciendo el canelo pensando que cuenta con la lealtad de algún que otro país al que considera socio cuando, en realidad, somos los 'pagafantas' de la fiesta.

3. Aunque el ataque puede ser externo. Pero, como se está empezando a dejar caer, provenir de una multinacional y no de un gobierno extranjero. Teniendo en cuenta lo que cuesta y lo que implica contar con Pegasus, la lista de sospechosos se reduce a un puñado de sectores de elevado potencial. El caso es que, cuando se espió con Pegasus a Sánchez y Robles, España estaba sumida en una crisis severa con Marruecos, se tramitaban los indultos del ‘procés’ y se estaba cociendo una tormenta perfecta en materia energética que desembocó en unos precios locos y un irritante vaciado de embalses. En cualquier caso, y sin entrar a elucubración de nombres, lo que inferiría de este asunto es que existen, hoy por hoy, multinacionales con más poder que los países. Dispuestos a todo para mover hilos e imponer criterio por encima de las voluntades de sus habitantes y socavando la democracia por la puerta de atrás.

Lo sorprendente de todo esto es que el Gobierno ha llamado a ser "prudentes" sobre la autoría del espionaje mientras acaba de tumbar, con el apoyo de PP, Cs y Vox la constitución de investigación en el Congreso de los Diputados. ¿Qué busca con ello?

Hoy por hoy, no lo sabe nadie. Pero ya puede explicarlo bien, porque está en juego la legislatura. La situación está muy tensa y el PSOE no está muy sobrado de apoyos para las votaciones en la Cámara Baja. A nada que se descuide, va a quedar bloqueada cualquier iniciativa del Ejecutivo socialista.

En vídeo | El juez comienza a investigar la denuncia por espionaje a Sánchez y Robles

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