EE.UU. y Japón elaboran un plan de respuesta conjunta a un eventual ataque chino a Taiwán

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Los ejércitos de Japón y de Estados Unidos estarían creando un plan que permitiría lanzar una operación conjunta en caso de un ataque chino, según la agencia de noticias Kyodo, que cita fuentes anónimas del Gobierno japonés.

La diplomacia del ping pong. La agencia de noticias japonesa Kyodo, informó este jueves que las fuerzas armadas japonesas y las estadounidenses preparan el borrador de un plan para una misión conjunta en caso de una “emergencia” en Taiwán.

La información llega en medio de crecientes tensiones entre la isla y China, este último afirma que Taiwán es su territorio y en los últimos dos años ha intensificado la presión militar y diplomática para reivindicar su soberanía.

La agencia japonesa citó fuentes gubernamentales anónimas para informar que el Cuerpo de Marines de Estados Unidos establecerá bases temporales en la cadena de islas Nansei, que van desde Kyushu (una de las cuatro islas principales de Japón) hasta Taiwán, en la fase inicial de un posible ataque en Taiwán.

Según este plan, las fuerzas armadas japonesas proporcionarán apoyo logístico -como el suministro de municiones y combustible- dijo una de las fuentes.

El plan oficial se presentaría y definiría en una reunión de los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa a principios del próximo año, dijo la agencia de noticias. El Ministerio de Defensa japonés no brindó comentarios al respecto.

En octubre pasado, el Gobierno japonés ya había mostrado una postura más firme respecto a la agresión de China con Taiwán, sugiriendo que consideraría opciones y se prepararía para "varios escenarios".

También, el ex primer ministro japonés, Shinzo Abe, aseguró que Japón y Estados Unidos no podían quedarse quietos si China atacaba a Taiwán. Algunos funcionarios estadounidenses que conversaron bajo anonimato con Reuters, dijeron que dadas la cantidad de tropas que Estados Unidos tiene en Japón y su proximidad a Taiwán, harían que Japón desarrolle un rol fundamental frente a una emergencia.

Japón ya alberga importantes bases militares estadounidenses en su territorio.

La raíz del conflicto

La isla tiene una extensión de 35.000 kilómetros cuadrados, lo que representa una tercera parte de Cuba. Se ubica a menos de 200 kilómetros de China, con quien mantiene tensas relaciones.

El conflicto entre la isla y China se remonta a 70 años atrás. En 1945, China retomó el control de la isla que estaba en poder de los japoneses. Pero en China existía un conflicto interno desde 1927 entre los republicanos nacionalistas liderados por Chiang Kai-shek, y el partido comunista comandado por Mao Zegond.

El conflicto duró años pero terminó de definirse el 1 de octubre de 1949, cuando se declaró el nacimiento de la República Popular China de parte de Mao.

Mas de un millón de nacionalistas, entre militares, civiles, intelectuales y empresarios se asentaron en la recién recuperada isla y formaron un gobierno nacionalista. Declararon Taipei como la capital temporal del país y se autoproclamaron como una nación.

Tras finalizar la segunda guerra mundial, la isla mantuvo su puesto en la Organización de Naciones Unidas, ONU, y el reconocimiento de muchos países de occidente.

Pero en 1971, el presidente estadounidense Richard Nixon, propuso un acercamiento con China porque tenían de enemigo común a la extinta Unión Soviética.

El deshielo diplomático comenzó con un intercambio deportivo entre los equipos de tenis de Estados Unidos y China, este último invitó al equipo americano a China y abrió las posibilidades de un acercamiento que llevó a Nixon a China en 1972. Desde entonces fue bautizado como la diplomacia del ping pong.

En 1971, la ONU reconoció al gobierno comunista Chino como el único representante legítimo y años después lo hizo Estados Unidos, aunque Washington continuó siendo el mayor proveedor de armas y aliado de la isla.

Una guerra inviable

Para muchos analistas, Beijing no estaría interesado en iniciar un conflicto bélico con la isla y arriesgar sus décadas de paz y crecimiento económico. Así mismo, porque Taiwán es uno de sus socios principales y atacarlos sería afectar su propia economía.

Según Bloomberg, la ventaja militar de China eleva sus posibilidades de ganar, pero la muerte de miles de personas, el golpe económico mundial y abrir un espacio para la eventual intervención militar de Estados Unidos y sus aliados.

2021 fue el año en que China y Estados Unidos fueron más allá de las pugnas económicas y geopolíticas para entrar en la confrontación ideológica. Ejemplo de ello fue el boicot diplomático estadounidense a los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, o con la "Cumbre para la Democracia". En ellos, Taiwán ha sido protagonista invitado.

Antony Blinken, el secretario de Estado de Estados Unidos, ha dicho que una invasión de China en Taiwán sería una "decisión potencialmente desastrosa", mientras que el ex primer ministro japonés, Shinzo Abe, lo calificó como "suicidio económico".

Con Reuters

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