EE. UU. confirmó el bombardeo al Estado Islámico en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul

·6 min de lectura

En la tarde de este 29 de agosto, varios testigos reportaron una explosión en un barrio en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul. Posteriormente, funcionarios estadounidenses y el propio talibán confirmaron que el ataque fue perpetrado por Estados Unidos contra un supuesto coche bomba de la filial del grupo Estado Islámico.

Estados Unidos lanzó un segundo ataque aéreo contra la filial del autodenominado Estado Islámico en Afganistán (EI-Khorasan), en represalia por el doble atentado del pasado 26 de agosto, que mató a más de 170 personas, incluidos 13 militares estadounidenses.

Este domingo, Washington confirmó que llevó a cabo el bombardeo contra el EI. Según funcionarios del país citados por la agencia Reuters, la operación fue llevada a cabo por un avión no tripulado desde fuera de Afganistán.

La misión tuvo como objetivo un vehículo que transportaba "múltiples terroristas suicidas" y ocurrió antes de que pudieran atacar de nuevo a la terminal aérea de la capital afgana.

Las mismas fuentes explicaron que las explosiones que siguieron al ataque confirmarían que el blanco impactado llevaba una cantidad sustancial de explosivos. Imágenes de televisión mostraron humo negro elevándose hacia el cielo.

Pese a que las autoridades estadounidenses señalan que la agresión –que se produjo en un barrio aledaño a la terminal aérea– estuvo dirigida a extremistas, un funcionario afgano entrevistado por AP indicó que al menos tres niños murieron en el asalto con drones. Sobre ello, aún no hay confirmación oficial.

Este operativo se produce en un momento en que el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai de Kabul sigue siendo escenario de un puente aéreo masivo por parte de las fuerzas estadounidenses y aliados de la OTAN para sacar del país a sus ciudadanos y a los ciudadanos afganos y sus respectivas familias, tras colaborar con Occidente durante los últimos 20 años de invasión.

Huyen desesperados desde que el talibán tomó a la fuerza el control de todo el país el pasado 15 de agosto, después de una ofensiva relámpago motivada por el retiro gradual de las tropas norteamericanas, cuya fecha límite de salida vence el próximo martes 31 de agosto.

La nación trabaja a contrarreloj para culminar las evacuaciones antes del plazo fijado, en un acuerdo de retirada que el entonces Gobierno del presidente Donald Trump firmó en 2020 con los talibanes.

Sin embargo, Washington ha reconocido que podría no lograrlo en el lapso de tiempo programado. Francia, a su vez, anticipó el sábado que sostiene conversaciones preliminares con los talibanes para negociar una extensión para terminar de sacar del país a sus aliados.

"El vehículo y los que estaban dentro murieron en el ataque con drones", indicó el portavoz talibán Zabihullah Mujahid. El grupo ya comenzó sus propias investigaciones para determinar si realmente se trataba de un atacante suicida que conducía un vehículo cargado de explosivos.

Un ataque en "defensa propia"

Las noticias todavía son confusas respecto a los hechos. El Talibán aseguró en un primer momento que podría tratarse de dos bombardeos, sin embargo esto no se ha confirmado.

Un capitán de la marina de EE. UU., Bill Urban, portavoz del Comando Central del ejército estadounidense, calificó el ataque con drones como una acción tomada en "defensa propia". Dijo que las autoridades continuaron "evaluando las posibilidades de víctimas civiles, aunque no tenemos indicios en este momento". Al parecer todo el ataque fue orquestado desde bases estadounidenses fuera de Afganistán.

La intervención estadounidense se da en medio de un clima de psicosis contante por el miedo a nuevos ataques en Kabul. El sábado, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que la situación en el terreno seguía siendo extremadamente peligrosa y que sus jefes militares le habían dicho que era "muy probable" que se produjera otro ataque de militantes en las próximas 24 a 36 horas.

Un nuevo ataque contra la terminal habría supuesto sumar más caos al generado durante las últimas dos semanas de evacuaciones, luego de la invasión de Kabul por parte del grupo fundamentalista islámico Talibán, que también sostiene una fuerte disputa con el Estado Islámico.

El presidente estadounidense prometió represalias tras el atentado en el Aeropuerto de Kabul, que fue uno de los días más aciagos para las tropas estadounidenses en los últimos 10 años de misión en Afganistán. Esta misma semana, EE. UU. logró bombardear a dos miembros de Estado Islámico en la frontera con Kabul.

Las cifras muestran que Estados Unidos es prácticamente la última gran potencia por salir a algo más de 48 horas para el final del plazo de salida. Por el momento, se han podido evacuar a 114.000 personas estadounidenses y colaboradores afganos en uno de los mayores puentes aéreos de la historia, sin embargo, decenas de miles de afganos no pudieron salir del país a pesar de sus peticiones de asilo.

Reino Unido, Francia o España han puesto fin a su salida de Afganistán hace ya unos días, sin embargo todavía se estima que unos 4.000 militares estadounidenses siguen en el Aeropuerto.

Pero esta podría no ser la última opción para los afganos. Este domingo, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó una declaración firmada por casi 100 países, la OTAN y la Unión Europea diciendo que el Talibán se había comprometido a permitir que los ciudadanos viajen fuera del país.

"Hemos recibido garantías del Talibán de que todos los ciudadanos extranjeros y cualquier ciudadano afgano con autorización de viaje de nuestros países podrán proceder de manera segura y ordenada a los puntos de salida y viajar fuera del país", precisa el comunicado.

Un homenaje para despedir a los militares estadounidenses

En medio de las noticias del ataque en Kabul, el presidente estadounidense viajó a la base aérea Dover en el estado de Delaware para despedir a los militares que murieron en el atentado suicida del 26 de agosto.

Uno a uno, los féretros salieron del avión C-17 en el que los transportaron desde la capital afgana. Y allí, estaban Joe Biden y su esposa Jill para rendir un tributo a los militares caídos. “Los 13 miembros del servicio que perdimos fueron héroes que hicieron el máximo sacrificio al servicio de nuestros más altos ideales estadounidenses y al mismo tiempo salvaron las vidas de otros”, expresó el presidente, mediante un comunicado.

“Su valentía y abnegación ha permitido que más de 117.000 personas en riesgo estén a salvo hasta ahora”, agregó Biden en referencia a la cantidad de personas que las tropas extranjeras han logrado evacuar de Afganistán en las últimas dos semanas.

Los 13 soldados fueron los primeros militares estadounidenses asesinados en Afganistán desde febrero de 2020, cuando la entonces Administración de Donald Trump llegó a un acuerdo con el Talibán para que el grupo detuviera los ataques a cambio de una retirada de las tropas estadounidenses.

Once de los 13 estadounidenses muertos eran marines. Uno era miembro de la Armada y el otro un soldado del Ejército.

Además de ellos, en el ataque en el que un miembro del Estado Islámico detonó una bomba que llevaba consigo también murieron alrededor de 182 personas.

Con AP y Reuters

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente