Eduardo Verástegui les da una lección a los incrédulos con su nueva vida, casi sin darnos cuenta

(Getty Images)

POR | Ericka Rodríguez-. Hace 20 años era el atractivo visual de un video de Jennifer Lopez. ‘Ain’t it funny’ aparecía en series como ‘Charmed’ y ‘CSI Miami’. Eduardo Verástegui fue el simil del cubano William Levy o de su compatriota Gabriel Soto en los años 90 y la década del 2000, y se dirigía a ser uno de los galanes más prometedores. Como cantante formó parte de ‘Kairo’, mismo que abandonó en 1996 y justamente le dejó su lugar a Soto para arrancar una carrera en solitario, ahí vio la luz Eduardo Verástegui su álbum homónimo y el único en su carrera. Pero algo ocurrió en la vida del apuesto joven, algo que no imaginó y que de planteárselo en ese momento juraría que se trataba de otra persona, aquella que dos décadas después consiguió romper récord de convocatoria para rezar el rosario por la paz. 

Pero antes de abandonar para siempre el mundo de los espectáculos, tal como lo estaba viviendo, apareció en diferentes telenovelas: ‘María Isabel’ en 1997, ‘Soñadoras’, en 1998, ‘Alma Rebelde’, su primer protagónico, y ‘Tres mujeres’ en 1999. En el año 2000 la cadena Univision lo nombró ‘Revelación del Año’ y eso lo llevó a tocar las puertas de proyectos en Estados Unidos. En 2007, debutó como productor de ‘Bella’, misma que filmó en Nueva York. Y en 2010 colaboró en ‘Cristiada’ donde compartió créditos con Andy García.

Todo en la vida de Eduardo parecía marchar de maravilla, ya había “cruzado el charco”, estaba acariciando el sueño anhelado por muchos, pero llegó un momento en el que se sintió confundido, asegura que no era feliz, por ello dio un giro total en el rumbo. “Empecé a sentir el vacío en mi alma. Todas las cosas que había logrado no me llenaban, estaba muy insatisfecho. No era feliz, no tenía paz, no tenía serenidad, no tenía alegría en mi corazón y estaba bastante confundido porque no sabía que era lo que me faltaba. Fue donde me di cuenta que las razones por las cuales yo quería ser actor… eran razones bastante superficiales, frívolas. Era el dinero, la fama, los placeres, el éxito”.

Renunció a todos los proyectos en donde “ofendiera mi fe, mi familia o mi comunidad hispana”, y aunque eso lo dejó sin trabajo por cuatro años, aún tardó en encontrar la respuesta que tanto buscaba, pues aunque llegaron propuestas, no se ajustaban a lo que él había prometido. 

Y bajo los nuevos preceptos en los que comenzó a regirse decidió sumergirse en el celibato, condición que mucha gente le ha criticado, pues en pleno siglo XXI adoptó una idea arcaica sobre su sexualidad y ahora suma 13 años con ella. En entrevista para CNN, Verástegui aseguró: ”haber encontrado a Dios” lo llevó a decidir no tener relaciones sexuales con nadie hasta el día en que se casara. “Cuando tenga enfrente a la mujer de mi vida la voy a elegir para el resto de mis días y recién ahí me entregaré a ella”.

Sus palabras lo llevaron al ojo del huracán, pues él mantiene su argumento de conservar el celibato. “No conozco a nadie que se haya muerto de abstinencia. No somos animales, somos seres humanos y podemos controlar nuestros instintos. Se puede vivir bien sin sexo”, aseguró. 

Pero la transformación de Eduardo fue parte de un “milagro” que su madre pidió a Dios, esa es la razón por la que encuentra refugio al rezar el rosario y busca que otros lo sigan. “Mi madre le dijo a mi padre un día: ‘Nuestro hijo está perdido. Ya no nos escucha, no nos hace caso, las palabras que le digo no tocan su corazón, pero si mis palabras no tocan su corazón, mis oraciones van a tocar su corazón. Y ahí fue donde empezó a rezar, no sé cuántos cientos y miles de rosarios”, contó en su testimonio frente a fieles católicos.

Aunque Eduardo se ha involucrado en proyectos que no representan éxitos comerciales (como las telenovelas donde participó), esta semana quizá esté convenciendo a todos que iba en serio con su nuevo 'yo'.

Anunció que rompió récord de convocatoria con el reto que lanzó en redes sociales para rezar el rosario por la paz y el fin de la pandemia a la virgen de Fátima. Había convocado a 50 mil y 200 mil personas se unieron a rezar con él. Así casi sin darnos cuenta, confirma que su transformación sí lo ha devuelto al éxito, aunque de otro tipo. Además, el hecho de seguir siendo protagonista, de otra forma, es otra cosa que disfruta y explota, sólo basta dar un paseo por sus redes sociales para darse cuenta de cómo goza al posar con altos jerarcas de la Iglesia, políticos, comunicadores y otros de sus colegas actores.

Resulta complejo entender el cambio de paradigmas de Eduardo Verástegui, aunque parece que simplemente las intercambió y mezcló.

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