Economía, la herencia menos apetecida del nuevo Gobierno británico

Liz Truss, que reemplazará a Boris Johnson como primera ministra de Reino Unido, recibe una economía que se dirige a una recesión potencialmente prolongada y una creciente alza en el costo de vida que ya pasa el 10% interanual, por primera vez en cuatro décadas. Los desafíos económicos para la nueva premier son de primer orden.

La economía británica de hoy parece una escena sacada directamente de la década de 1980 y no de pleno siglo XXI: una recesión inminente, descontento de trabajadores industriales y decadencia en las finanzas de los hogares.

Por eso hay quienes comparan la economía que recibe Liz Truss con la que heredó Margaret Thatcher en 1979, antes de llevar a Reino Unido las políticas de libre mercado que definieron su legado y que perduran hoy.

Y es que tanto Truss, como su exrival, Rishi Sunak, han declarado su admiración por “la dama de hierro”, quien llevó las riendas del país entre 1979 y 1990 con una economía derechista y austera.

La sucesora de Boris Johnson venció al exministro de Finanzas en una reñida carrera dentro del gobernante Partido Conservador, prometiendo seguir adelante con los recortes de impuestos y una acción más contundente para abordar la crisis energética y el costo de vida cada vez más elevado.

“Presentaré un plan audaz para reducir los impuestos y hacer crecer nuestra economía. Me encargaré de la crisis energética, de las facturas energéticas de los ciudadanos. Pero también de los problemas a largo plazo que tenemos con el suministro de energía”, prometió Truss una vez anunciado el resultado que le dio la victoria.

La inflación más alta en cuatro décadas, el reto inmediato

Gracias en gran parte a la volatilidad del precio mundial del gas provocada por la invasión rusa de Ucrania, la factura de energía promedio de los hogares del Reino Unido podría llegar a más de 3.500 libras esterlinas al año, casi el triple del nivel de hace un año.

Un elevado precio de la energía ha llevado a la inflación a superar el 10% interanual, como no se veía desde la década de 1980, por lo que el Gobierno enfrenta llamadas cada vez más urgentes para tomar medidas de cara al invierno.

Liz Truss también deberá lidiar con las secuelas de un verano de descontento en el que decenas de miles de trabajadores ferroviarios, portuarios y postales, abogados y recolectores de basura, se declararon en huelga para exigir mejores salarios para mantenerse al día con el vertiginoso incremento de los precios de la canasta familiar.

La situación es tal que el grupo de expertos del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social estima que uno de cada cinco hogares británicos no tendrá ahorros para 2024, mientras que el actual ministro de Finanzas advirtió que las personas que ganan 45.000 libras (unos 52.000 dólares) al año, muy por encima del promedio de 31.000 libras, pronto podrían enfrentar dificultades para pagar sus facturas.

Con Reuters y AP