Economía de Brasil: ¿cuáles son los retos financieros para el próximo presidente?

AP - Marcelo Chello

Aunque actualmente se posiciona como uno de los países que ha tenido los mejores resultados pese a la crisis de la pandemia y la guerra en Ucrania, el hambre y la pobreza han aumentado en los últimos años. Sin muchas explicaciones el país registra disminución en sus niveles inflacionarios y el la tasa de desempleo también se ha reducido.

Desde que Bolsonaro asumió el cargo en enero de 2019, su Administración ha realizado un cúmulo de cambios que se reflejan en los informes estadísticos del país; sin embargo, analistas opinan que algunos de esos reportes son contradictorios, pues mientras la inflación, los costos de la energía y el desempleo están bajando, los mismos datos están por las nubes para el resto del mundo.

Jair Bolsonaro recibió al país con una inflación anual de 11,6%, y aunque en el transcurso de su mandato la tasa alcanzó el 13,2%, actualmente ostenta una inflación del 7,17%, una de las más bajas de la región.

Según un informe publicado en julio de este año por el Centro de Estudios Económicos Fundación Getúlio Vargas (FGV), en los primeros años del Gobierno de Bolsonaro (2019 - 2021) hubo 9,6 millones de "nuevos pobres”.

En octubre de 2021, Bolsonaro dio a conocer que el programa ‘Bolsa Familia’, que se implementó en la Administración del izquierdista Luiz Inácio 'Lula' Da Silva (2003 - 2010) llegaba a su fin.

El programa, que tuvo 18 años de vigencia, permitió que cerca de 15 millones de ciudadanos recibieran transferencias de ingresos por parte del Estado, dio lugar a que la desigualdad se redujera en un 10% y ayudó para que el país sudamericano fuera sacado del Mapa Mundial del Hambre que anualmente realiza la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).


Leer más sobre FRANCE24

Leer tambien:
¿La gestión de Bolsonaro frente a la pandemia Influirá en las presidenciales?
Brasil y el enquistado racismo que sigue asolando las bases de su sociedad
"Que se acabe ya": los brasileños, saturados de una agresiva y larga campaña electoral