Draghi logra la confianza del Senado para "reconstruir" Italia

Kelly VELASQUEZ y Gildas LE ROUX
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El nuevo primer ministro italiano, Mario Draghi, obtuvo este miércoles el voto de confianza del Senado para su programa de reconstrucción del país, golpeado por la crisis sanitaria y económica, y la promesa de "combatir la pandemia por todos los medios".

Draghi logró 262 votos a favor, 40 en contra y 2 abstenciones, confirmando así la holgura de su mayoría parlamentaria. La Cámara de Diputados votará la confianza el jueves, última etapa para otorgar total legitimidad a su gobierno.

"El principal deber al que hemos sido llamados, en particular el mío como presidente del Consejo de Ministros, es luchar contra la pandemia por todos los medios y salvar las vidas de nuestros conciudadanos", recalcó Draghi en la presentación de su programa.

El discreto nuevo primer ministro italiano, de 73 años y educado con los jesuitas, reemplazó el sábado a Giuseppe Conte, obligado a dimitir tras la explosión de su coalición, cuando el país se acerca a los 100.000 muertos por la pandemia y registró el pasado año una de las peores recesiones económicas de la zona euro (-8,9%).

Draghi reconoció que su primer desafío será la lucha contra la pandemia de coronavirus y ocuparse de aquellos que han perdido su empleo. Unos 1,3 millones de italianos de los 60 millones han sido vacunados contra el covid-19.

"Una vez que hayamos recibido cantidades de vacunas suficientes, nuestro primer desafío es distribuirlas rápidamente y eficazmente", precisó.

"El virus es el enemigo de todos. No más rivalidades", dijo al referirse al clima político en Italia, marcado por las divisiones y vetos cruzados entre las fuerzas políticas.

El expresidente del Banco Central Europeo (BCE) abogó asimismo por una "Unión Europea más integrada que abocará en un presupuesto público común, capaz de sostener a los Estados miembros durante los periodos de recesión" y reiteró que el euro "es irreversible", una clara advertencia al partido ultraderechista de Matteo Salvini, que apoya al gobierno, pero que en los últimos días no ha perdido ocasión de poner en duda la moneda europea.

"Sin Italia no hay Europa", dijo Draghi, al frente de una coalición variopinta que va de la izquierda a la extrema derecha de Salvini.

"Hoy, la unidad no es una opción, la unidad es un deber", reiteró.

La tercera economía de la zona euro que perdió 444.000 empleos en 2020, depende en gran medida del fondo extraordinario otorgado por la Unión Europea, cuya entrega está vinculada a la presentación a Bruselas de un programa detallado para finales de abril.

- "Equilibrio frágil" -

"Tendremos a nuestra disposición unos 210.000 millones de euros en un periodo de seis años. Estos recursos tendrán que ser gastados en mejorar el potencial de crecimiento de nuestra economía", dijo Draghi en su discurso en el que desgranó algunas prioridades.

Entre ellas se encuentran las energías renovables, la lucha contra el contaminación del aire y el agua, el tren de alta velocidad, la producción y distribución de hidrógeno, la digitalización y la tecnología 5G.

"Es nuestra misión como italianos dejar un país mejor y más justo a nuestros hijos y nietos", aseguró.

También anunció que desea "reforzar" las relaciones "estratégicas" con Francia y Alemania.

Durante una segunda intervención en la noche del martes, Draghi abogó por un "mecanismo de redistribución obligatoria de los migrantes" entre los diferentes países de Europa.

Italia, siendo una de las puertas de entrada de miles de migrantes, pide desde hace años la renegociación de los tratados comunitarios para que no recaiga en el país de llegada la responsabilidad de procesar las solicitudes de asilo de dichos migrantes.

En la primera señal de que pese al apoyo recabado de la mayor parte del espectro político, a Draghi y su gobierno no le aguarda precisamente un camino de rosas, es la virulenta polémica que estalló el fin de semana pasado liderada por la derecha contra el ministro de Salud Roberto Speranza, representante del sector más a la izquierda del gabinete, tras prohibir con poca antelación la reapertura de las pistas de esquí debido al brote de las nuevas variantes de coronavirus.

"Tenemos un gobierno muy fuerte desde el punto de vista de la competencia de los ministros, pero con un equilibrio político muy frágil", resumió a la AFP la analista Teresa Coratella del Consejo Europeo para la Relaciones Exteriores.

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