El presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, acepta la dimisión de Mario Draghi

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El presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, ha aceptado la dimisión del primer ministro, Mario Draghi. Por el momento, Mario Draghi mantendrá sus funciones para los asuntos más básicos de administración ordinaria.

Mattarella "ha tomado acto" de la dimisión que le ha reiterado Draghi "tras informarle sobre el debate y la votación de ayer en el Senado", se lee en un comunicado de la Jefatura del Estado.

Draghi presenta su dimisión

Mario Draghi presentó hoy su dimisión después de perder la mayoría parlamentaria que le sustentaba, según anunció él mismo al inicio de una comparecencia en la Cámara de Diputados, donde fue acogido con aplausos.

Draghi pidió que se suspendiera la sesión porque iba a acudir de inmediato a comunicar su renuncia al jefe del Estado, Sergio Mattarella, quien se espera que convoque elecciones anticipadas.

El primer ministro fue al Senado para intentar reconstruir la coalición de unidad nacional que le apoyaba, pero terminó perdiendo el apoyo de tres miembros de su Gobierno, el populista M5S, la conservadora Forza Italia (FI) de Silvio Berlusconi y la ultraderechista Liga de Matteo Salvini.

Gobierno de Draghi

Tras la caída de Conte en febrero, el jefe de Estado llamó a gobernar a Draghi, coincidiendo con el momento en el que se debía presentar el Plan de Recuperación de la pandemia para obtener los millonarios fondos europeos.

Los primeros meses de gobierno fueron positivos, sobre todo gracias a la mejora que vivió el país en cuanto a la pandemia. Además, la economía italiana rebrotaba tras las estrecheces del virus y en julio de 2021 Bruselas avalaba el Plan de Recuperación italiano, liberando un tesoro de 191.000 millones de euros europeos.

En diciembre de 2021 fueron las elecciones de Estado en Italia. Draghi era el favorito para ocupar el puesto de presidente de la República, pero nadie más hubiera conseguido reunir el consenso suficiente para formar gobierno.

El punto crítico para su mandato llegó con la invasión rusa en Ucrania. El economista tuvo que capear la crisis y una inflación histórica, y también a acabar con la dependencia del gas, pero la falta de apoyo del M5S a armar a la resistencia ucraniana abrió una grieta condenada a ensancharse.

Y Draghi, que quiso gobernar con todos, o al menos con una amplia mayoría, decidía dimitir. Mattarella le dio seis días para reconsiderarlo pero al séptimo, hoy, consumó su intención.

Fin del mandato

La semana pasada la crisis se desató en su coalición después de que el M5S no votara una moción de confianza, desmarcándose del resto de sus socios, lo que empujó a Draghi a presentar su dimisión.

Sin embargo, el presidente Mattarella rechazó su renuncia y le emplazó a buscar una solución en el Parlamento, lo que había empezado hoy en el Senado y continuará mañana en la Cámara de Diputados, aunque se trata de una misión imposible por el enfrentamiento entre el M5S y la derecha.

Berlusconi y Salvini ven con buenos ojos la convocatoria de elecciones anticipadas, que podrían celebrarse a principios de octubre y que es la opción que desde hace días exige su socia electoral y líder ultra Meloni, sola en la oposición y primera fuerza del país según la mayoría de las encuestas.

En los últimos días, sindicatos, patronales, numerosas asociaciones de toda índole e incluso la Iglesia católica habían animado a la continuidad de Draghi debido a la crisis económica, energética y social en curso.

Acaba así el tercer Gobierno de una legislatura que finalizará en marzo, tras los dos anteriores del M5S, primero con Salvini y luego con el progresista Partido Demócrata (PD), ambos presididos por Giuseppe Conte.

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