Dr. Balconing: el médico sevillano que estudia por qué ocurre y cómo prevenirlo

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Un joven haciendo Balconing en Magaluf. (Photo: YouTube)
Un joven haciendo Balconing en Magaluf. (Photo: YouTube)

Cada verano decenas de titulares incluyen la palabra balconing, que en la cabeza de muchos se visualiza como un turista —generalmente británico— ebrio que juega a tirarse desde un balcón de hotel a la piscina, con un resultado fatal en muchas ocasiones.

El fenómeno tiene, aparentemente, un origen anglosajón, pero el que lucha en España contra ello es el sevillano Juan José Segura-Sampedro, cirujano oncológico en el Hospital Universitario Son Espases de Mallorca. Inició esta labor con el fin de identificar este fenómeno especial de las Islas Baleares y gracias a ella ha obtenido reconocimiento internacional, nada menos que con la Orden del Imperio Británico.

Para él, el balconing fue un tipo de accidente que empezó a llamarle la atención en las guardias en el hospital. “Me di cuenta de que el número de pacientes politraumatizados era mayor del que había conocido yo en mi formación. Así que empecé a informarme más sobre este tema y a formarme más”, explica.

Por qué ocurre y quiénes son los accidentados

“Existen distintos tipos de accidentados, pero un perfil que veíamos mucho durante las guardias eran los del perfil balconing y entonces no había nada escrito. Ni qué factores de riesgo había ni qué problemas concomitantes había que pudieran provocar eso”, apunta.

“Las víctimas de balconing se encuadran dentro de los precipitados, de los que hay distintos tipos por orden de número de víctimas: los intentos autolíticos, que son los más frecuentes, con una tasa muy alta de accidentados por suicidio; luego los accidentes domésticos, alguien que va a tender y saca más el cuerpo de la cuenta y se cae o un accidente laboral de alguien que trabaja en altura, escaladores en altura… Y luego el balconing es cierto que es un tipo de accidente muy endémico de aquí y que sigue un mismo patrón”, explica.

Segura-Sampedro señala que empezaron trabajando con varias hipótesis, que ninguna resultó cierta. “Una de ellas era si había un problema de adicciones previo en estos chicos, si tenían problemas de drogas o alcohol, algún antecedente de transtornos de salud mental y demás”, explica.

Los primeros hallazgos que tuvieron era que el principal factor de riesgo era el consumo de alcohol y, a veces, otra sustancias. En los estudios realizados destaca que el 97,8% de las víctimas son hombres, con una edad media de 24 años y que han consumido alcohol en un 95% y acompañado por drogas en un 37%.

Son individuos inicialmente sanos y en ellos miramos también qué órganos se dañan más y en qué porcentaje. Todo para que el momento de atenderlo sepamos cuáles son las más habituales, como ocurre con cualquier accidente”, detalla.

El doctor Juan José Segura-Sampedro. (Photo: Cortesía de Juan José Segura-Sampedro.)
El doctor Juan José Segura-Sampedro. (Photo: Cortesía de Juan José Segura-Sampedro.)

El balconing va más allá de aquellos que quieren lanzarse a una piscina desde un balcón de hotel. También se enmarcan, por ejemplo, aquellos que quieren saltar de una habitación a otra a través del balcón estando ebrios.

Con respecto a la procedencia, el médico es claro: “Británicos o irlandeses”. Sin embargo, no se atreve a lanzar una causa sociológica. “Es algo cultural, pero en esta parte no puedo más que especular, por el patrón de consumo quizás”, explica.

Un fenómeno casi único de Baleares

El balconing es un fenómeno prácticamente único de Baleares y que se enmarca dentro de los politraumatismos asociados al consumo de alcohol. “Es igual que los de tráfico y aquí todos los años en Baleares produce muertes en chicos jóvenes o gente que queda con secuelas para toda la vida. Es un tema serio”, explica.

Tal y como recuerda el Segura-Sampedro, los estudios sobre este tema han sido tenidos en cuenta tanto por las administraciones públicas locales como las británicas.

“Ha conseguido establecer una relación causa-efecto que ha hecho que el Ayuntamiento de Calviá empezaran a tomar medidas y cambios de normativas que se dirigen a evitar este consumo de alcohol y este tipo de accidentados. También en el Ayuntamiento de Palma, en las islas Baleares o el propio Ministerio británico se hacen campañas de concienciación muy dirigidas a todo esto”, apunta.

No solo tomamos una mala decisión sino que las hacemos con nuestras habilidades mermadas no es lo mismo pasar de un balcón a otro estando sobrio que estando ebrio

Sin embargo, también han observado que este fenómeno se da en otra parte de Europa. “Ocurre también regiones de costa de la zona de Bulgaria, en Europa del Este, que no reciben el mismo turismo británico que nosotros, sino más bien turismo de la zona de Rusia y países de la antigua esfera soviética. Tienen un perfil parecido y un problema también de turismo incívico, consumo de alcohol y demás”, detalla.

Un accidente marcado por la culpa y la banalización

El médico está de acuerdo con que, a veces, este tipo tiende banalizarse. “Está el humor negro y estas cosas, pero no dejan de ser accidentados con consumo de alcohol como desencadenante”, apunta.

Para tener conciencia de lo que supone un accidentado de balconing, Segura-Sampedro explica el protocolo de asistencia de “trauma grave” que siguen.

“Cuando unos compañeros del 061 atienden a un accidentado, sea de tráfico o de balconing o lo que sea, nos activan a los que estamos de guardia. Te dicen ‘politrauma en 10 minutos’. En esos 10 minutos tienes en la puerta: al médico de urgencias, a la anestesista, al radiólogo, al cirujano, al intestivista, a los enfermeros, auxiliares... Estamos preparados para recibir al accidentado y que cada uno haga su parte en el menor tiempo posible para poder resolver todo el tiempo”, detalla.

El doctor Segura-Sampedro, junto a dos compañeros del hospital Son Espases. (Photo: Cortesía de Juan José Segura-Sampedro.)
El doctor Segura-Sampedro, junto a dos compañeros del hospital Son Espases. (Photo: Cortesía de Juan José Segura-Sampedro.)

Eso sin tener en cuenta lo que supone para los supervivientes. Estos accidente tienen una tasa de mortalidad del 2,17% (sin tener en cuenta aquellos que fallecen en el acto antes de la asistencia médica) y, los que logran sobrevivir, sufren en un 80% lesiones intracraneales, que les dejan parpléjicos o tetrapléjicos en una amplia mayoría de casos.

Esto hace que los accidentados vivan con vergüenza y culpa por la temeridad que cometieron y que, en su mayoría, tampoco formen parte de campañas de concienciación.

“Un chico británico hizo una campaña y ahora están intentando ver si hacen una similar, pero es una situación muy dura para los supervivientes”, explica. ”Tienes tu parte de sentimiento de culpa, de haber tomado una decisión estúpida, no es solo el propio accidente, sino el peso de la mirada de los demás, de lo ‘has hecho tú mismo, es por tu culpa’, el juicio de los otros es duro en ese sentido”, añade.

La prevención como elemento clave

Al igual que ocurre con los accidentes de tráfico y las campañas de concienciación de la DGT, la prevención ha pasado a ser un elemento clave en el balconing.

Segura-Sampedro, que ha trabajado en colaboración con el Ministerio de Exteriores británico, explica que “los mensajes de prevención van dirigidos a gente joven, suelen ser muy visuales porque suelen tener en cuenta que la población objetiva de todo esto no lee los periódicos o no ve los telediarios”.

“Va todo muy dirigido a las nuevas plataformas, antes era YouTube, ahora que si TikTok, Instagram… Todo este tipo de cosas. Antes hacíamos una llamada a que no es que vayan a fastidiar el verano, sino que podían fastidiarse la vida. Va todo a que una decisión muy tonta en un momento de intoxicación determinado puede llevarte a hacer algo que normalmente no harías y acabar o muriendo o quedando con secuelas de por vida”, añade.

Entre otras medidas de prevención tomadas, el médico explica que en Reino Unido llaman la atención a que no pierdan a su grupo ya que las investigaciones han demostrado que “si los jóvenes se quedan solos son más vulnerables a que sufran agresiones o a que les den una paliza”. “Va todo buscando prevenir este tipo de cosas. No es solo el balconing es balconing, palizas, atropellos, palizas, accidentes de tráfico… Todo un poco”, explica.

El sevillano pone el foco en el alcohol, del que dice que, aunque esté socialmente aceptada sigue siendo una droga. “Como tal, se alteran todas las capacidades, la capacidad de juicio, te hace tomar malas decisiones y nos altera las capacidades físicas”, explica.

Para él, el balconing es una conjugación de malas decisiones y ebriedad. “No solo tomamos una mala decisión sino que las hacemos con nuestras habilidades mermadas no es lo mismo pasar de un balcón a otro estando sobrio que estando ebrio. Se suma todo, la mala decisión y las malas capacidades, están todas las recetas para tener un accidente grave”, enfatiza.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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