¿Dónde guardar la fruta?

¿Dentro o fuera de la nevera? ¿Dónde debemos guardar la fruta? Es un dilema que tiene fácil solución. La clave está en conocer cómo maduran las diferentes frutas. Si continúan su proceso de maduración después de ser recolectadas, es aconsejable dejarlas fuera para no interrumpir el proceso; si cuando se ponen a la venta, ya están listas para su consumo, se recomienda refrigerarlas para que se no se deterioren.

Los frutos del bosque necesitan estar refrigerados (Créditos: Getty Images)

En función de esta cualidad, se distinguen dos grandes grupos de frutas. Por un lado, las que no necesitan estar en la nevera: las frutas de hueso como los albaricoques, las ciruelas, los melocotones, las nectarinas, los mangos o los aguacates; y las piñas, los melones o los kiwis.

Por otro lado, están las que necesitan mantenerse refrigeradas como las fresas y otros frutos del bosque, las uvas o los higos. Es preferible que las guardemos en las baldas superiores de la nevera, para que el frío les afecte lo menos posible. Los cajones inferiores es mejor destinarlos a las carnes y a los pescados.

Es preferible guardar la fruta en una de las baldas superiores de la nevera para evitar el frío excesivo localizado en los cajones y la parte inferior (Créditos: Getty Images)

Las naranjas y demás cítricos pueden quedar en el frigorífico hasta que vayamos a consumirlos. Llegado el momento, es importante sacarlos un poco antes para que no nos cueste exprimirlos.

Las manzanas sueltan etileno, una sustancia que acelera la maduración de la fruta, de manera que la podemos meter en la nevera junto a otras piezas de fruta si queremos alterar los tiempos de maduración para comerlas antes.

Algunas frutas mantienen mejor sus propiedades a temperatura ambiente (Créditos: Getty Images)

Por último, los tomates pierden sabor dentro de la nevera. Su lugar puede ser un armario fresco, o un frutero encima de una encimera. Lo importante es que se mantenga a temperatura ambiente.


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