La reina Sofía y el rey Harald: una historia de amor amañado que no pudo ser

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La reina Sofía
La reina Sofía y Harald de Noruega podrían haber sido marido y mujer (Photo by Dusko Despotovic/Corbis via Getty Images)

Aunque la reina Sofía y el rey emérito, Juan Carlos I, comenzaron su noviazgo siendo muy jóvenes, el destino de la que fue reina de España podría haber sido muy distinto, al menos, así lo hubiese deseado su familia.

Una mujer plebeya, una costurera de familia humilde y sin sangre azul se coló en el corazón del posible marido de Sofía de Grecia, el actual rey Harald de Noruega, y eso hizo imposible su unión “amañada” porque él prefirió seguir a sus sentimientos que al estricto protocolo monárquico.

Harald lleva más de treinta años en el trono y es hijo de Olav V y Marta de Suecia. Olav subió al trono en 1957 tras fallecer su padre y, con 20 años, Harald se convirtió en un apuesto príncipe heredero con un físico acorde al de los cuentos de hadas.

Sus ojos azules y su cabello rubio, su físico atlético y su saber estar le convirtieron en el yerno perfecto para muchas reinas, sobre todo para Federica de Grecia que pretendió desde el primer momento que Harald se casase con su hija Sofía.

La propia reina emérita, Doña Sofía, ha confesado que: “Yo sé que hubo muchos intereses para casarnos, se provocaron encuentros, se hicieron cábalas... Pero el resultado de ese emparejamiento forzoso fue nulo”.

Según recogen en ‘LOC’ a Sofía sí le hacía “tilín” Harald pero el corazón del monarca de Noruega ya estaba ocupado desde la adolescencia. A los 15 años, Harald conoció a Sonia (que no Sofía) en un campamento de verano. Quizá ese primer flechazo de juventud se le quedó en el alma a un nivel tan puro y profundo que olvidó de qué familia provenía y las leyes que le rodeaban.

Sonia era una chica normal, sus padres eran propietarios de una tienda de ropa y ella trabajaba allí como costurera. Tal era su pasión por la ropa que, tiempo después, se sacó un diploma en diseño de moda.

Harald y Sonia se hicieron novio y, de hecho, cuando a finales de los 50 se rumoreaba que Harald se iba a casar con Sofía, él tenía claro que aquello no pasaría aunque su padre Olav V tenía igual de claro que no iba a dejar que su hijo se casase con una plebeya.

La reina Sofía
Sofía, Juan Carlos, Harald y Sonia durante una visita en Zarzuela (Photo by Eric VANDEVILLE/Gamma-Rapho via Getty Images)

No permitiré que una costurera sea reina de Noruega”, sentenció según el citado medio. A pesar de los intentos de la familia por separarles, eso no hizo más que reforzar su amor. Los padres de Sonia la lanzaron a estudiar a Suiza y allí tuvo un intento de suicidio.

Harald se encontraba en Oxford curando sus estudios y, al enterarse, lo dejó todo y corrió a su lado llegando incluso a renunciar al trono si su padre no le dejaba casarse con ella. Ante la insistencia y el amor real que Harald sentía por su costurera, los monarcas accedieron y ambos se casaron en 1968.

Este enlace creó un precedente en la historia de la monarquía de Noruega siendo la primera vez que un príncipe se casaba con una plebeya. A día de hoy, esa joven costurera lleva décadas siendo la reina consorte de Noruega y representando con elegancia y diligencia a dicha institución.

El amor triunfó entre ellos a pesar de los viajes, los bailes y los eventos que las familias organizaron para que quedara prendado de Sofía que, como ya sabemos, acabó casada con Juan Carlos I y, según expertos como Pilar Eyre, siendo infeliz en un matrimonio roto desde casi el inicio.

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