Su solidaridad ha sido castigada con 13 años de cárcel: la caída en desgracia de un héroe en Italia tras ayudar a inmigrantes

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La condena de 13 años y dos meses de prisión a Domenico Lucano, el “paladín de la izquierda’ como lo han llamado algunos medios italianos por su gestión de la migración, ha sido un mazazo para muchos. Empezando por él mismo, que confiaba en la absolución y que ha denunciando, en declaraciones a Il Corriere della Sera, una "sombras" en su sentencia y lamentado que hayan atacado su moral.

Domenico Lucano, exalcalde de un pueblo de Calabria (al sur de Italia), se hizo mundialmente conocido por su programa de integración de migrantes. (Foto: Valeria Ferraro/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
Domenico Lucano, exalcalde de un pueblo de Calabria (al sur de Italia), se hizo mundialmente conocido por su programa de integración de migrantes. (Foto: Valeria Ferraro/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Exalcalde de Riace, una pequeña localidad de Calabria (al sur de Italia), Lucano despertó hace tiempo el interés no solo de la política y los medios nacionales, sino también internacionales. Su modelo de ayuda y acogida a migrantes fue muy aplaudido. Hasta el punto de que Forbes lo incluyó en 2016 en su lista de los 40 líderes mundiales más influyentes y el cineasta alemán Wim Wenders realizó un documental titulado Il Volo en el que contaba la historia de Riace y su alcalde, quien había logrado combatir la despoblación con un proyecto de acogida de migrantes.

Ejemplo para muchos en cuanto a la acogida y lucha contra la xenofobia se refiere, su modelo consistía en reformar las casas deshabitadas del pueblo con fondos europeos y entregar estas viviendas a migrantes para que viviesen en ellas. Ellos encontraban un lugar donde instalarse para empezar de cero, una puerta abierta, y el pueblo veía cómo surgían nuevos negocios y la población crecía. 

La historia de Lucano y Riace dio la vuelta al mundo entre elogios y aplausos viendo en él un ejemplo de solidaridad e integración. Sin embargo, su historia se torció en 2018 cuando le acusaron de los delitos de asociación delictiva destinada a promover la inmigración irregular, fraude, malversación de fondos y abuso de poder por la gestión de las ayudas. El Fiscal pedía para él siete años de cárcel. El juez le ha impuesto casi el doble: 13 años y 2 meses. Nadie se lo esperaba. Y pocos lo entienden.

Su condena ha despertado una reacción en cadena de muestras de solidaridad y crítica a una sentencia que consideran injusta y desproporcionada. En redes sociales los comentarios de apoyo hacia Lucano no cesan, convirtiendo en las últimas horas Twitter e Instagram en un hervidero de mensajes de solidaridad y críticas al sistema judicial bajo el hashtag #mimmolucano.

Pero no solo en redes, la Asociación Antimafia Rita Atria de Sicilia ha publicado una carta en la que sentencia que “nosotros estamos con Mimmo Lucano, de su parte, de la misma parte, sin condiciones y sin peros y mantenemos la esperanza de que los próximos pasos del juicio den la vuelta a la sentencia porque la copa de la injusticia se desborda cada vez más”.

Desde el lado de la política, el secretario del Pd, Enrico Letta, ha valorado que esta sentencia “envía un mensaje terrible, pesadísimo, que creo que hará crecer la desconfianza contra la Justicia”. Por su parte, el secretario de Sinistra Italiana, Nicola Fratoianni, ha remarcado que “una condena así no la hemos visto ni siquiera para los peores criminales en Italia. Es increíble, uno se pregunta si esto es un país plenamente democrático”.

Y mientras, a las puertas del Palacio de Justicia de Milán, unas pocas personas se han congregado espontáneamente para mostrarle su apoyo con dos pancartas. En una se podía leer “sigamos siendo humanos” junto con la foto del exedil. En la otra, “todos estamos con Riace: no al racismo, sí a al paz”.

La reacción del condenado ha sido igualmente de incredulidad y sorpresa, porque siente que ha sido víctima de una persecución desde le principio, desde que comenzó a adquirir fama y que ahora su nombre estará manchado “para siempre por pecados que no he cometido”. Así se lo ha confesado a Il Corriere della Sera en una entrevista de la que se ha hecho eco la Rai en su portal de noticias.

Alcalde de Riace desde 2004 hasta su detención en 2018 dice que se paso “la vida persiguiendo ideales, luché contra las mafias, también para mejorar la imagen negativa de mi tierra” y su pago ha sido una condena. Según la Fiscalía, que lo acusaba de abuso de poder, fraude, falsificación, manipulación de licitaciones y malversación de fondos contra el Estado en su gestión de la llegada de migrantes, el único interés de sus acciones era “de carácter político”

No se ha probado que hubiese ganancia económica con sus acciones. El Ministerio Fiscal ha mantenido durante el proceso que “no le importaba la calidad de la acogida, sino hacer que sus vecinos trabajaran para obtener, a cambio, el apoyo político electoral”. 

En su defensa, su equipo de abogados alegaba que lo único que hizo fue dar respuesta y ofrecer soluciones “en un periodo de urgencia en Italia sobre el tema de la inmigración” y que “Riace hizo lo que tenía que hacer el Estado” actuando en todo momento de “buena fe y sin ánimo de lucro o cualquier otro beneficio personal”.

Lucano, en su entrevista tras la sentencia, ha calificado la misma de “inaudita”. No entiende, ha dicho, cómo es posible haber recibido una condena tan alta que no imponen ni siquiera para “delitos mafiosos”. Además, apunta que “detrás de mi condena hay sombras poco claras”. Habla de “un magistrado muy importante y un político de pura raza” que, dice, “han intentado desde el principio empañar mi imagen, mi compromiso con los migrantes, los más débiles. ¿Los nombres? Ahora todavía es pronto, más tarde”.

El que fuera alcalde ha hecho hincapié en que su popularidad molestaba y que tanto interés en su persona y en su modelo para integran a los migrantes en Riace despertó la envidia de otros y eso “desencadenó algo que está en la raíz de mis desgracias judiciales”. Aunque asegura que lo que más le molesta es que se ha atacado su moral y señala que, en lo económico, ni siquiera tiene para pagar a sus abogados.

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