Catorce meses de cárcel para magnate de la prensa de Hong Kong por manifestaciones prodemocracia

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Jimmy Lai, durante una entrevista con la AFP el 16 de junio de 2020 en Hong Kong

El magnate de la prensa de Hong Kong, Jimmy Lai, fue condenado este viernes a catorce meses de prisión por su implicación en 2019 en dos de las manifestaciones más grandes a favor de la democracia.

Es la primera vez que Lai, de 73 años y actualmente en detención provisoria tras haber sido detenido por infringir la ley sobre seguridad nacional impuesta por China, es condenado por su activismo.

El activista fue sentenciado a dos condenas distintas este viernes: una de 12 meses de prisión, por haber organizado una importante protesta prodemocracia en agosto de 2019, y otra de 8 meses de cárcel por haber participado en otra manifestación antigubernamental.

Aún así, solo tendrá que pasar 14 meses en prisión, y no 20, porque una parte del periodo de cumplimiento de ambas penas coincide.

Junto a Lai, otros cuatro acusados también fueron condenados a penas de entre 8 y 18 meses de prisión por organizar y participar en la protesta pacífica del 18 de agosto de 2019, en la que reclamaban que se reforzara la democracia y que la policía rindiera cuentas.

El tribunal ordenó la libertad condicional para otros cuatro acusados, incluyendo al reputado abogado de 82 años Martin Lee, conocido como el "padre de la democracia" en Hong Kong, y a la abogada y exdiputada Margaret Ng, de 73 años.

Los procesados estaban acusados de organizar una de las mayores protestas prodemocráticas registradas ese año, el 18 de agosto de 2019.

Los organizadores informaron entonces de 1,7 millones de manifestantes, es decir, casi uno de cada cuatro hongkoneses, una cifra que no pudo ser verificada de forma independiente.

Muchas de las manifestaciones de 2019 derivaron en enfrentamientos entre los asistentes y los agentes antidisturbios, y representaron un importante desafío para las autoridades desde que la excolonia británica fuera retrocedida por el Reino Unido en 1997.

Pero las autoridades chinas y las de la ciudad semiautónoma lograron silenciar el movimiento con una violenta represión y una draconiana ley de seguridad nacional que criminaliza la disidencia.

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