Doble revés al independentista Puigdemont para presidir Cataluña

El expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont, canta el himno catalán el 7 de abril de 2018 en Berlín

Las aspiraciones del independentista Carles Puigdemont para ser escogido presidente de Cataluña sufrieron este jueves un doble revés jurídico, con la suspensión cautelar de su candidatura y el veredicto desfavorable a una ley para poder investirlo a distancia.

El Tribunal Constitucional español anunció este jueves la admisión a trámite de un antiguo recurso del gobierno central para impedir la investidura a distancia de Puigdemont -en Alemania pendiente de un proceso de extradición- y suspender cautelarmente una posible elección como presidente del líder independentista.

Además, un órgano consultivo del parlamento catalán, encargado de estudiar la adecuación de las nuevas leyes al marco legal vigente, consideró ilegal modificar el reglamento de la cámara para permitir una investidura sin la presencia del candidato como quieren aprobar los partidos independentistas la próxima semana.

Ambos veredictos dificultan todavía más un retorno de Puigdemont a la presidencia regional de la que fue destituido a finales de octubre por parte del gobierno español, poco después de la fallida declaración de independencia.

Puigdemont había sido designado en enero como candidato a la presidencia después de que las fuerzas independentistas hubieran ganado la mayoría absoluta en las elecciones regionales de diciembre y su formación fuera la más votada dentro del bloque.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional impidió su elección si antes no se entregaba a la justicia española, que lo busca por rebelión y sedición, y él terminó renunciando para facilitar la formación de un gobierno.

Pero los otros dos candidatos designados por los independentistas tampoco pudieron ser escogidos al estar ambos encarcelados y la región sigue sin gobierno y controlada desde Madrid.

En las últimas semanas, especialmente después de la detención de Puigdemont en Alemania, su nombre volvió a tomar fuerza mientras se agota el plazo para evitar unas nuevas elecciones, que deberán convocarse si el 22 de mayo no se ha escogido un nuevo presidente.