Doblan campanas por John McCain: la influencia del héroe antifascista de Hemingway

El protagonista de la novela de Ernest Hemingway, “Por quién doblan las campanas”, es Robert Jordan, un joven estadounidense que dejó su trabajo para combatir en el bando republicano contra los nacionalistas apoyados por la Alemania nazi en la Guerra Civil Española. Él nunca pierde de vista su objetivo ‒la demolición de un puente‒ a pesar de dudar sobre la necesidad de la misión e incluso sobre si es posible. Odia el fascismo y tiene un profundo sentimiento del deber para oponerse a él.

John McCain, quien murió el sábado en Arizona tras luchar 14 meses contra un cáncer cerebral, siempre decía que esta novela de 1940 sobre la guerra de guerrillas era su favorita y que su héroe fue una fuente de inspiración durante toda su vida, incluso cuando fue capturado como prisionero de guerra en Vietnam.

El título del libro de McCain publicado en 2002, “Worth the Fighting For” (Vale la pena luchar por el mundo), es sacado de un momento en el que Jordan piensa en su vida y se enfrenta a su propia mortalidad: “El mundo es un buen lugar y vale la pena luchar por él y detesto tener que dejarlo”.

McCain comienza “Worth the Fighting For” explicando cómo llegó a leer “Por quién doblan las campanas”. A la edad de 12 años, encontró dos tréboles de cuatro hojas en el patio delantero de la casa de sus padres en Alexandria, Vancouver, y corrió al estudio de su padre para agarrar un libro y aplastar su nuevo amuleto de la suerte. Por casualidad, abrió el libro por el décimo capítulo y algunas líneas que ilustraban lo inhumano de las guerras le llamaron la atención, y fue preso de un “hechizo inmediato”.

John McCain, Ernest Hemingway (Ilustración fotográfica: Yahoo News; fotos: U.S. Navy / Interim Archives / Getty Images; Lloyd Arnold / Hulton Archive / Getty Images; AP).
John McCain, Ernest Hemingway (Ilustración fotográfica: Yahoo News; fotos: U.S. Navy / Interim Archives / Getty Images; Lloyd Arnold / Hulton Archive / Getty Images; AP).

Acabó leyendo el libro lo más rápido que pudo, y lo ha leído muchas más veces desde entonces. Sus “ideales románticos de valentía y amor” le hicieron sumergirse en esta historia de heroísmo, sacrificio y redención. Aspiraba a tener la “valentía y la nobleza” de Robert Jordan, confiaba en que algún día lo conseguiría. McCain afirma que “Por quién doblan las campanas” le ha enseñado cómo vive y muere un verdadero héroe, así como por qué y cómo ser valiente.

“Durante mucho tiempo, Robert Jordan fue el hombre que admiraba por encima de otros en la vida real y en la ficción. Era valiente, entregado, capaz, altruista, poseía en abundancia esa esencia corajuda que Hemingway describía como la gracia bajo presión, un hombre que arriesgaría su vida pero nunca su honor”, escribió McCain.

“Fue, y en mi mente sigue siendo, un héroe del siglo veinte, mi siglo, el siglo en el que los McCain fuimos a la guerra en barcos y reclamamos nuestro lugar en los grandes enfrentamientos entre ideologías rivales ‒fascismo, comunismo y autodeterminación‒, unos hechos que hicieron que esa época fuera tan memorable por su violencia como por sus progresos”.

En su momento, “Por quién doblan las campanas” fue un éxito generalizado de ventas y críticas, y fue adaptado a la gran pantalla en una película con Gary Cooper e Ingrid Bergman que también fue un éxito. Sigue siendo considerada una de las mejores novelas de Hemingway.

Ilustración fotográfica: Yahoo News; fotos: NC, Photo 12/UIG a través de Getty Images; Universal History Archive / UIG a través de Getty Images.
Ilustración fotográfica: Yahoo News; fotos: NC, Photo 12/UIG a través de Getty Images; Universal History Archive / UIG a través de Getty Images.

La historia de vida de McCain es bien conocida. Antes de entrar en política como congresista por Arizona, siguió la tradición familiar de servir en la Armada de Estados Unidos. Durante la guerra de Vietnam, su Douglas A-4 Skyhawk fue derribado sobre Hanói y él fue capturado y hecho prisionero de guerra durante cinco años y medio, soportando la tortura y un largo período de confinamiento en el que estuvo incomunicado. Gracias a que su padre era un oficial estadounidense de alto rango, el gobierno norvietnamita ofreció la liberación de McCain con fines propagandísticos, pero él se negó a menos que todos los otros prisioneros estadounidenses capturados antes que él también fueran liberados.

Más allá de las más que evidentes diferencias, hay un vaso comunicante entre las historias de McCain y Jordan. Ambos fueron estadounidenses que dedicaron sus vidas a defender gobiernos democráticos en otros países. En ambos casos, estaba en el bando perdedor. España cayó en manos de los fascistas y Franco gobernó hasta su muerte en 1975. Vietnam del Sur y Vietnam del Norte se reunificaron bajo un gobierno comunista.

Louise Barnett, escritora y profesora emérita de Estudios Americanos en la Universidad Rutgers, dice que no es ningún misterio el por qué Jordan habría sido un personaje convincente para McCain. Es un hombre común con un trabajo sedentario y sin conocimientos ni capacidades militares que se vio motivado a unirse a una causa que él creía justa.

“Desmiente la idea de que Hemingway siempre escribe sobre personajes machistas. Él en realidad no lo es”, dice Barnett. “Estas personas son muy educadas y cultas, no se ganan la vida golpeando a la gente. Robert Jordan va a España motivado por un ideal: la lucha de la democracia contra el fascismo”.

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Foto de familia hecha en los años 40: en el centro, el futuro senador John S. McCain III cuando era un niño, junto a su abuelo el vicealmirante John S. McCain Sr., lado izquierdo, y su padre el comandante John S. McCain Jr. en el lado derecho (Foto: Terry Ashe / The Life Images Collection / Getty Images).

David Wyatt, profesor de inglés en la Universidad de Maryland y autor de “Hemingway, Style, and the Art of Emotion”, describe de forma similar a Jordan y McCain como idealistas provenientes de familias militares que resultaron heridos peleando en la guerra de otros, motivados por una idea.

“España, al igual que Vietnam, era un lugar muy confuso. Habían muchas facciones en ambos bandos”, dice Wyatt a Yahoo News. “Robert está luchando por la república y contra los fascistas, quienes finalmente vencieron (…) McCain luchó contra el Norte comunista y en nombre de un régimen muy corrupto en el Sur”.

Las heroicas historias de los soldados de la Segunda Guerra Mundial que liberaron Europa del nazismo tuvieron una gran influencia para una generación de estadounidenses que sirvió de forma voluntaria en los primeros años de Vietnam. Antes de las polémicas a cuento de la intensificación de la guerra por presuntas motivaciones políticas de los presidentes, a pesar de no tener certeza de si se podía ganar, el pueblo estadounidense era mucho menos cínico en lo referido a creer en el gobierno de Estados Unidos. Muchos en el ejército estadounidense vieron su papel en Vietnam de forma análoga al de los soldados franceses en la Revolución de Estados Unidos ‒ayudar a una democracia incipiente a librarse de los grilletes de la tiranía‒ y se sorprendieron al ver que muchos vietnamitas creían estar más cerca de los británicos: ocupaban una tierra extranjera que luchaba por su independencia. De vuelta a casa, los desacuerdos sobre la guerra contribuyeron a una división cultural generalizada que aún se siente hoy en día.

Hemingway se suicidó en 1961, el mismo año el que tomaba posesión por primera vez John F. Kennedy, y nunca llegó a ver cómo la revolución cultural de esa época cambiaría para siempre la relación entre los estadounidenses y su gobierno. Los héroes de la obra de Hemingway son producto de una época pasada. Tuvo mayor influencia entre los hombres jóvenes cuando él vivía que ahora. Con la partida de personas como McCain, ¿está esta visión de heroísmo inspirada en los protagonistas de Hemingway desapareciendo también?

Barnett dice que el tipo de héroe encarnado por Jordan es una reliquia de una época pasada. También explica que los estadounidenses de hoy no tienden a abrazar grandes ideales como sí lo hicieron generaciones anteriores, ni encontrar ninguna causa por la que valga la pena luchar, como sí la encontró Jordan.

John McCain with medical personnel
El prisionero de guerra John McCain es atendido en un hospital de Hanói, Vietnam, en 1967 (Foto: AP).

“Por supuesto, McCain proviene de una época distinta”, dice. “Hoy día vivimos en un mundo completamente diferente al que permitió a Hemingway crear a Robert Jordan, un tiempo en el que muchos personajes históricos hicieron en la vida real lo que hizo Robert Jordan”.

Desde la época de Hemingway, los roles de género tradicionales también han cambiado y han sido reconsiderados.

David Alworth, profesor de humanidades de la Universidad de Harvard, dice que la masculinidad de Jordan es un tema interesante: su combinación de fortaleza mental y física con una alta sensibilidad le permite amar profundamente en sus relaciones y forjar vínculos significativos con otros hombres.

“Mientras Jordan se esfuerza por vivir siguiendo las mismas reglas de autocontrol, aceptación y desapasionamiento que a menudo vemos en los héroes de Hemingway, al final es un hombre que siente el peso de sus decisiones más difíciles y el sufrimiento de cada sacrificio”, dice Alworth a Yahoo News.

McCain, nacido en 1936, era de la denominada generación silenciosa, la que quedaba en medio de la generación de la Segunda Guerra Mundial y de la de los baby boomers. Por lo general, son descritos como gente tradicional, que trabaja duro y respeta a la autoridad.

Sin embargo, en tanto que modernista, Hemingway comprendió que en el siglo XX la gente estaba perdiendo la fe en instituciones como las iglesias y el gobierno.

Ernest Hemingway en Cuba, julio de 1940 (Foto: Lloyd Arnold / Hulton Archive / Getty Images).

“Es por eso que uno incorpora el código héroe”, dice Barnett. “El pequeño grupo de personas conocedoras que son conscientes de cómo son las cosas en realidad, y por otro lado la gran mayoría de gente que no tiene ni idea. Creo que tienes razón en eso”.

Como se ve en otras partes del trabajo de Hemingway, las personas con ideas románticas sobre la guerra suelen desengañarse bastante rápido. Las experiencias de Jordan podrían haberlo vuelto pesimista, como le paso a Hemingway, pero a lo largo de la novela él sigue creyendo que su bando merece vencer. Hemingway y Jordan siguieron comprometidos con la causa republicana en España.

“Está muy centrado y enfocado en su objetivo. Sabe qué está haciendo ahí”, dice Barnett. “Y en última instancia, está dispuesto a morir por ello. Realmente, es un héroe”.

“Lo mejor de ‘Por quién doblan las campanas’ es que es tan rica y compleja que los lectores, como McCain, pueden encontrar lo que necesitan ahí”, dice Wyatt.

Alworth dice que Jordan es una persona honorable y decente, que lucha por “el hombre de a pie” y tiene un agudo sentido de cuál es su lugar dentro del esfuerzo bélico más grande.

“Lleva a cabo su misión enfrentando contratiempos, infortunios, perdiendo a su amor, arriesgando y finalmente sacrificando su propia vida por un bien social mayor, y es ese sentido de la responsabilidad hacia otros el que probablemente atraiga a McCain, el ‘inconformista’ que defiende el bipartidismo”, dice Alworth.

John McCain
El senador John McCain en el año 2000 (Foto: David Hume Kennerly / Getty Images).

En sus memorias finales, “The Restless Wave” (2018), McCain se describe a sí mismo como un orgulloso demócrata internacionalista. Afirma que los Estados Unidos tienen una responsabilidad especial de defender los derechos humanos en todos los lugares y para toda la gente del mundo. Para no perder la costumbre, de nuevo, invocó la obra maestra de Hemingway.

“De ‘Por quién doblan las campanas’ de Hemingway aprendí que defender la dignidad de los otros nunca es una causa perdida, se tenga éxito o no”, escribió.

Durante la Guerra Civil Española y Vietnam, los estadounidenses seguramente debatirían si los conflictos tenían muchas consecuencias para la gente que vivía más allá de sus fronteras. El título del libro de Hemingway proviene de la “Meditación XVII” de John Donne sobre la interconexión de la humanidad, lo que da a entender que la Guerra Civil Española es importante para todos, no solo para los españoles. En un lugar, el poema dice: “Ningún hombre es una isla, completo por sí mismo; todo hombre es un trozo del continente, una parte de algo mayor”.

McCain dijo que estaba entusiasmado con el llamamiento del poema de Donne a involucrarse en las luchas de la humanidad. “Las campanas doblaron por mí”, escribió. “Sabía que doblarían. Así que traté, lo mejor que pude, de ser ‘parte de algo mayor’”.

Michael Walsh

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