Djokovic entrena mientras Australia investiga si mintió sobre viaje previo

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El tenista serbio entrena en Melbourne a la espera de la decisión del ministro de Inmigración de Australia respecto a su permanencia en el país. Esto por no haber presentado justificación suficiente para la exención médica ya que no está vacunado contra el Covid-19, un requisito obligatorio para los no ciudadanos y no residentes que quieran ingresar al territorio. Las autoridades aún pueden cancelar su visa y deportarlo.

El tenista serbio Novak Djokovic completó este 11 de enero su segundo entrenamiento de cara al Abierto de Australia en la pista Rod Laver Arena en Melbourne, junto a su entrenador Goran Ivanisevic. Las imágenes fueron difundidas por el canal público 'ABC'.

Esto gracias a un permiso otorgado por un tribunal australiano para permanecer en el país a pesar de no estar vacunado contra el Covid-19 tras recurrir a la revocación de su visado.

Sin embargo, un portavoz del ministro de Inmigración, Alex Hawk, aseguró que “el ministro considerará a fondo” si usa su poder discrecional para cancelarle la visa a Djokovic, deportarlo o prohibirle la entrada a Australia hasta por tres años.

Australia no permite el ingreso a los no ciudadanos o no residentes que no estén completamente vacunados contra el coronavirus. Lo que sí permite son exenciones médicas, pero el Gobierno consideró insuficiente la justificación de Djokovic, que no está vacunado.

Además, algunos medios australianos apuntaron que la Australian Border Force estaba analizando la veracidad de la información entregada por el deportista.

En teoría, Djokovic marcó "no" cuando se le preguntó si había estado en el extranjero en los últimos 14 días. Sin embargo, unas publicaciones en las redes sociales desestimaron las afirmaciones del atleta, donde pareciera que pasó la Navidad en Serbia y el año nuevo en España.

Mentir en formularios oficiales podría costarle al serbio la cancelación definitiva de su visa.

El Gobierno serbio pidió a Australia un buen trato para Djokovic

Según un comunicado, Ana Brnabić, la primera ministra de Serbia, pidió a su homólogo australiano Scott Morrison “hacer todo lo que pueda para que Djokovic tenga un trato humano y digno en Australia durante todo el tiempo de su estancia".

Esto, haciendo alusión a los entrenamiento y preparativos físicos que le fueron negados en los días pasados.

Finalmente, pidió un “intercambio directo de informaciones en los próximos días entre los dos Gobiernos”, que se han visto comprometidos por la polémica.

La polémica ha generado diversos puntos de vista

Varias figuras deportivas y hasta políticas han dado su opinión respecto al caso de Djokovic. Entre ellos, el tenista español Rafael Nadal, quien se refirió a la antesala del torneo como un "circo".

Por su parte, el atleta australiano Nick Kyrgios dijo que a pesar de apoyar la vacunación, sentía vergüenza de que su país esté actuando así después de “todo lo que este tipo ha hecho por nosotros y por el deporte".

Un caso opuesto es el de Keith Moore, un residente de Melbourne, quien consideró inapropiada la actitud de Djokovic. "Tuvimos que pasar por protocolos de vacunación y bloqueos durante tanto tiempo y él entra y hace prácticamente lo que le gusta porque es el mejor tenista del mundo", dijo. Cabe recalcar que esta ciudad soportó el confinamiento más largo del mundo.

Según el conteo de la organización Our World in Data, en Australia, que cuenta con más de 25 millones de habitantes, más de 1 millón de personas han contraído el virus y más de 2.400 han muerto a causa de él.

El país ha inoculado con el esquema completo a más del 77% de su población total.

Entretanto, el futuro de Djokovic permanece incierto hasta el 17 de enero, día en el que comenzará el Abierto de Australia.

Con EFE y Reuters

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