Divisiones entre separatistas dificultan elección de nuevo líder en Cataluña

·2 min de lectura

Las divisiones entre las diferentes formaciones independentistas amenazan con frustrar la elección de un nuevo presidente regional en Cataluña (noreste de España), cuyo parlamento debate este viernes la investidura de Pere Aragonés, del partido separatista Izquierda Republicana (ERC).

Tres años y medio después del fallido intento de secesión de octubre de 2017, los partidos independentistas mantienen el control de la cámara regional, ampliando incluso su mayoría de 72 a 74 diputados dentro de un total de 135 en las elecciones del 14 de febrero.

Con 33 diputados, ERC necesita a las otras formaciones separatistas para gobernar: Juntos por Cataluña (JXC, 32 escaños), del expresidente regional Carles Puigdemont, y la anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (CUP, 9), que ya le dio su apoyo.

Por contra, las negociaciones están estancadas con quienes deben formar gobierno. JXC se abstendrá así, impidiendo a Aragonés obtener la mayoría absoluta necesaria para ser investido.

"Si no queremos desaprovechar esta oportunidad histórica (...), todos tenemos que superar las desconfianzas", les dijo en el parlamento Aragonés, actual vicepresidente regional de 38 años.

Las relaciones entre ambas formaciones, socios de gobierno desde 2015, se deterioraron desde la fallida secesión de 2017, tras la que ERC apostó por abandonar la estrategia de ruptura unilateral y promover la negociación con Madrid.

Hace un año, sus diputados facilitaron la reelección del socialista Pedro Sánchez en Madrid a cambio de la creación de una mesa de diálogo bilateral, paralizada por la pandemia y que Aragonés instó a reactivar "sin más dilación".

"Entiendo el escepticismo de algunos (...) No les puedo garantizar que tengamos éxito, pero la alternativa es seguir bloqueados", señaló ante los diputados.

Aunque con un perfil más moderado que los anteriores líderes catalanes, de JXC, Aragonés defiende la necesidad de un referéndum de independencia en esta región que el gobierno español no piensa permitir.

"La resolución del conflicto pasa inevitablemente por un referéndum", dijo Aragonés, que en su acuerdo con la CUP evoca la posibilidad de organizarlo unilateralmente como en 2017 si las negociaciones con Madrid no prosperan.

Si pierde la votación, este jurista dispondrá de una segunda oportunidad el domingo o el martes. Si vuelve a fracasar, se abre un periodo máximo de dos meses para formar gobierno o deberían convocarse nuevas elecciones en la región.

Con 7,8 millones de habitantes, Cataluña es una rica región del noreste de España donde el independentismo tomó fuerza a partir de 2010. Aun así, la sociedad está dividida a partes iguales sobre la cuestión.

dbh/avl/tjc