División en la UE sobre si dar asilo a los disidentes rusos

El éxodo de hombres rusos que huyen del servicio militar divide a la UE sobre la conveniencia de concederles asilo. Y eso a pesar de que cada vez es más complicado para los rusos acceder a la Unión Europea. No hay vuelos directos y las fronteras terrestres están cada vez más cerradas.

Los Estados bálticos, Finlandia y Polonia -que a diferencia del resto de países europeos ya han prohibido la entrada de ciudadanos rusos con visado de turista- son quiénes más apuestan por una línea dura.

"A muchos rusos que ahora huyen de Rusia por la movilización les pareció bien que se matara a los ucranianos. No protestaron entonces", ha asegurado en Twitter el ministro de Asuntos Exteriores de Letonia, Edgars Rinkevics. "Admitirlos conlleva considerables riesgos de seguridad y muchos países fuera de la UE a los que pueden ir".

Alemania, por su parte, se ha mostrado dispuesta a acoger a los disidentes rusos que necesiten protección. Pero muchos países piden estudiar caso por caso. Algunos expertos advierten que se debería intentar evitar que la situación afecte a aquellos que sí tienen derecho al asilo y que la UE debe encontrar pronto una posición común.

"Sigue existiendo, por razones importantes, el derecho de todo el mundo a pedir asilo. No conocemos la situación personal de muchas de las personas que están intentando llegar a Europa en este momento. Al mismo tiempo, vemos que en Rusia hay muchas protestas en curso. Eso trae grandes repercusiones para las personas implicadas. Así que, de nuevo, entiendo los argumentos, pero no debería ser una razón por la que debamos socavar potencialmente el derecho individual de las personas a buscar asilo", ha defendido Marie de Somer, analista del European Policy Centre.

Los embajadores ante la UE han pedido a la Comisión que actualice las directrices del 9 de septiembre por las que se suspende el Acuerdo de Facilitación de Visados con Rusia, a la luz de los últimos acontecimientos, en particular los relativos a la seguridad.

Varios gobiernos europeos argumentan que se necesitan pruebas de que los rusos que entran en territorio de la UE son realmente disidentes u opositores de Putin y no agentes de Moscú.