Putin endurece las penas por si los reservistas y militares rusos se rinden o desertan

Miles de reservistas se incorporan estos días a la movilización parcial que anunció Putin a principios de semana. Algunos por ejemplo, llegaron en autobús al punto de control de Vladivostok. Los que llegan tienen que someterse a un examen completo de salud antes de comenzar el entrenamiento de combate.

"El panorama es muy combativo. Es lo que quería. Quería ir con mi hermano, pero a él le llamaron antes. Me llamaron, vine, es mi deber defender a mi patria", destaca uno de los que ha acudido a la llamada.

Una vez dentro se les entregan armas para iniciar el entrenamiento de combate en instalaciones como la de Kamchatka.

Aparte de los reservistas citados también recibieron notificaciones personas que no están en la reserva y nunca sirvieron, según han denunciado abogados de derechos humanos y afectados.

De ahí que se hayan producido colas como estas en la frontera entre Rusia y Georgia. Han alcanzado hasta 10 kilómetros según el servicio ruso de mapas en línea, Yandex Maps. Además, Putin ha firmado una ley que aumenta las penas por rendirse o negarse a combatir. El Kremlin ha calificado la reacción como "histérica".

"Miedo, toda la gente que conozco tiene miedo. La mayoría de la gente no sabe qué hacer, muchos no pueden salir. Más del setenta por ciento de la población no tiene pasaporte", destaca uno de los que sale por la frontera de Georgia.

Colas también en la frontera de Finlandia donde el país ha decidido bloquear totalmente el paso a los turistas rusos. En la última jormada entraron unos 7000 ciudadanos rusos, un 88 % más que el mismo día de la semana anterior.