Con distancia pero sin perder tradición: así es el protocolo en la era covid

Agencia EFE
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Zaragoza, 22 nov (EFE).- Sin perder la tradición ni la solemnidad, los profesionales del protocolo siguen organizando eventos, aunque con menor frecuencia y público, en los que las distancias y lo digital se han convertido en normalidad y han llegado para quedarse.

"Estos son tiempos nuevos, está claro. Las normas de protocolo siguen siendo las mismas pero las distancias y los espacios son lo que la pandemia nos obliga a cambiar", resalta en una conversación con Efe el jefe de protocolo del Gobierno de Aragón, Javier Carnicer.

Pero no solo se modifica el espacio y el aforo, continúa Carnicer, sino que también los tiempos, pues con la covid se adelanta la llegada de invitados y se hace de manera escalonada para evitar aglomeraciones.

Y pone de ejemplo un escenario emblemático como es la Sala de la Corona del Edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón en Zaragoza, que redujo su aforo de 350 a 80 personas y, ahora, a cero, porque el nivel de alerta 3 agravado que sufre Aragón solo permite la presencialidad en reuniones "a dos partes".

Por ello, en marzo, los profesionales del ramo de toda España comenzaron a reunirse virtualmente y crearon el Observatorio Profesional de Protocolo y Eventos, que ha establecido criterios comunes de trabajo sobre salud y eventos, siempre teniendo en cuenta la normativa propia de cada Comunidad, la cual se debe estudiar detalladamente, incide.

Es más laborioso pero necesario, apunta Carnicer, que lleva desde el 2015 al frente del equipo protocolario del Gobierno autónomo y durante dieciséis años ocupó este puesto en las Cortes aragonesas.

ARAGÓN PARTE CON VENTAJA

Carnicer atiende a Efe mientras prepara una videoconferencia del jefe del Ejecutivo autonómico, Javier Lambán, y la consejera de Presidencia, Mayte Pérez, con la comisaria de la Competencia de la Unión Europea, Margrethe Vestager, en la que también participan otros dos presidentes autonómicos. Un encuentro que puede parecer un reto, pero en el que Aragón ya tiene experiencia.

"Hace mucho tiempo que vamos por delante en el uso de tecnologías para la organización de actos", reconoce Carnicer, que ha diseñado una app sobre Protocolo y Eventos y trabaja con herramientas de gestión que ya aprendió a usar en la Expo Internacional de 2008 en Zaragoza, que implicó a más de cien países.

La nueva mezcla entre lo presencial y lo virtual, señala Carnicer, "vendrá bien" cuando acabe la pandemia porque ahorrará hacer kilómetros para reunirse aunque, admite, "hay veces que hay que tocar la piel, ver a la gente".

EL 23 DE ABRIL, UN EJEMPLO

En la presencialidad, Aragón también ha servido de ejemplo.

Así, la "mesa discontinua" -circular pero con escritorios separados- que utilizaron en abril para reunir a la Mesa para la Recuperación Social y Economía de Aragón se copió recientemente en Moncloa en el encuentro del Gobierno con los agentes sociales.

Lo mismo ocurre con la disposición "a la jaquesa" en la que, como el típico ajedrezado, los asistentes se sientan en zigzag.

Pero el evento que creó "inercia" en el resto de España, destaca, fue el 23 de abril, Día de Aragón, celebrado cuando todavía regía el confinamiento domiciliario.

El tradicional acto multitudinario en el patio de santa Isabel del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes autonómicas, fue sustituido por un evento con menos "glamur" y "parafernalia", indica, en el patio de san Martín, a las puertas del Parlamento, donde está representado el pueblo aragonés.

La presidencia del acto quedó vacía, explica Carnicer, en honor a todos los aragoneses que no pudieron asistir, y la sobriedad y el simbolismo inundaron el encuentro. "No fue en el lugar más bonito de la Aljafería, sino en el que quiere decir lo que quiere decir", insiste.

LA DICTADURA DEL ERROR

El trabajo protocolario, manifiesta Carnicer, "está sometido a la dictadura del error", porque parece que "todo ha salido del suelo y solamente llama la atención lo que falta".

Durante esta pandemia, algunos actos, como la entrega de premios del periódico El Español han sido denunciados por multitudinarios, pero, matiza Carnicer, ahí el fallo no es de protocolo. "El acto lo puedes organizar perfecto, pero si metemos a tantas personas, la decisión es mala", enfatiza.

Carnicer también lamenta el "desastre" en el uso de la bandera durante el luto por parte de algunas administraciones y, recuerda, el crespón no se puede coser en la bandera sino que hay que colocarlo en la moharra (cuello) del mástil y nunca ponerlo en las banderas exteriores, como relató en un informe que la Moncloa tuvo en cuenta en el luto nacional por las víctimas de la covid.

Detalles que marcan la diferencia y que ayudan a "transmitir", concluye.

Sergio Marín Lafuente

(c) Agencia EFE