Principal partido birmano acusa a junta militar de saquear su sede

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El principal partido birmano, desalojado del poder por un golpe de Estado, acusó este martes a la junta militar de haber asaltado y saqueado su sede, mientras que la ONU condenó el "desproporcionado" uso de la fuerza contra manifestantes.

"La dictadura militar asaltó y destrozó la sede de la LND [Liga Nacional para la Democracia] hacia las 21H30 (15H00 GMT)", informó el partido en su página Facebook, sin más detalles.

LND es el partido de Aung San Suu Kyi, la líder de hecho del gobierno civil depuesto y que se encuentra detenida por el nuevo régimen desde el golpe, el pasado 1 de febrero.

Desde entonces, centenares de miles de birmanos han salido a las calles para desafiar a la junta, en un país con un largo pasado de férreo control militar.

Los militares han ido endureciendo su represión y, este martes, las fuerzas del orden usaron indiscriminadamente balas de goma, gases lacrimógenos y agua a presión.

"El uso de una fuerza desproporcionada contra los manifestantes es inaceptable", declaró Ola Almgren, coordinador residente de la ONU en Birmania, hablando de "varios heridos, algunos de gravedad".

Estados Unidos también condenó "enérgicamente la violencia contra los manifestantes" y reiteró su llamado a respetar la libertad de expresión del pueblo birmano y a "restaurar el gobierno elegido democráticamente".

El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, evocó ante la Eurocámara la adopción de eventuales sanciones contra el ejército birmano.

- ¿Balas de goma o reales? -

En la capital, Naipyidó, las fuerzas del orden dispararon "al aire como advertencia y luego usaron balas de goma contra los manifestantes", dijo a la AFP un habitante de la ciudad.

Sin embargo, un doctor en un hospital de la ciudad explicó bajo anonimato que creen que "fueron balas de verdad" vistas las heridas de dos manifestantes, de 23 y 19 años.

"Dispararon contra mi hijo que intentaba utilizar un megáfono para pedir a la gente manifestarse pacíficamente", explicó Tun Wai, un orfebre de 56 años.

En Mandalay (centro), segunda ciudad del país, las fuerzas del orden usaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud que protestaba, informaron testigos a la AFP.

"Dispararon gases contra los manifestantes que ondeaban banderas de la Liga Nacional para la Democracia", dijo una habitante, explicando que los vecinos habían socorrido a los manifestantes con agua.

La mayoría de los manifestantes visten de rojo, color de la LND, piden la liberación de Aung San Suu Kyi y realizan el ya emblemático saludo de tres dedos, en señal de resistencia, frente a los militares.

- "No queremos una dictadura militar" -

El ejército, que alegó "fraudes electorales" en las elecciones legislativas de noviembre para justificar el golpe, blandió la amenaza de represalias contra los manifestantes.

"Sus advertencias no nos preocupan, es por ello que salimos hoy. No podemos aceptar su excusa de fraude electoral. No queremos una dictadura militar", declaró a la AFP Thein Winun, un maestro que protesta en Rangún.

Este tipo de protestas no se habían visto en Birmania desde la revuelta popular de 2007, la llamada Revolución Azafrán liderada por los monjes y que fue violentamente reprimida por el ejército.

Desde el 1 de febrero, más de 150 personas -diputados, responsables locales, activistas- han sido detenidos, según la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos con sede en Rangún.

Birmania vivió cerca de 50 años bajo un gobierno militar tras su independencia en 1948. El golpe del 1 de febrero puso fin a un breve paréntesis democrático.

En noviembre, la LND ganó por mayoría aplastante las legislativas, en unos comicios que los militares califican de fraudulentos pese a que los observadores internacionales no constataron problemas mayores.

El golpe de Estado ha sido condenado por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y numerosos países.

Nueva Zelanda anunció el martes la suspensión de contactos militares y políticos de alto nivel con Birmania, en lo que constituye el primer paso internacional para aislar a la junta militar tras el golpe de Estado.

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