La disolución del Parlamento sume a Nepal en una profunda crisis

Katmandú, 13 ene (EFE).- El Tribunal Supremo nepalí reanudó este miércoles las audiencias para estudiar trece peticiones contra la disolución a finales del mes pasado del Parlamento, una medida tomada a petición del gabinete del primer ministro, K.P. Sharma Oli, que ha sumido al país del Himalaya en una profunda crisis institucional.

El presidente del alto tribunal, Cholendra SJB Rana, encabeza una sala de cinco jueces para estudiar la inconstitucionalidad de la disolución de la Cámara de Representantes o Cámara Baja, que ha obligado además al adelanto de las elecciones generales a abril y mayo, un año antes de lo previsto.

El portavoz del Tribunal Supremo, Bhadrakali Pokharel, explicó hoy a Efe que se está debatiendo si ampliar el número de miembros de la sala o mantenerlo en su formato actual.

"La audiencia final comenzará sólo después de que se tome la decisión sobre la sala", anotó el portavoz.

La máxima instancia judicial nepalí se ha convertido en la última esperanza para impugnar la medida ejecutada el pasado 20 de diciembre por jefa del Estado, Bidhya Devi Bhandari, después de que la presión en las calles con numerosas manifestaciones no hayan surtido el efecto esperado.

Expertos constitucionalistas consideran que la decisión de la presidenta Bhandari de respaldar la recomendación del gabinete de Oli va en contra de la Carta Magna.

La Constitución solo permite la disolución del Parlamento antes de que finalice su mandato de cinco años si no se alcanza una mayoría en la asamblea y ningún partido logra formar gobierno.

"Disolver el Parlamento a mitad de camino es inconstitucional. Pero el poder judicial es la última institución para saber si es realmente así o no. El destino del Parlamento está en sus manos", afirmó a Efe el abogado Chandra Kant Gyawali.

"La presidenta Bhandari ha fracasado por completo en su papel de guardiana de la Constitución", sentenció este abogado constitucionalista.

CRISIS EN EL PARTIDO DEL GOBIERNO

La decisión de disolver el Parlamento está precedida por una creciente disputa entre facciones del gobernante Partido Comunista de Nepal (CPN), nacido de una fusión entre el CPN-UML de Oli y el CPN (Centro Maoísta) del excomandante guerrillero Pushpa Kamal Dahal.

Los dos partidos llegaron al poder como una alianza en febrero de 2018, tras obtener una rotunda mayoría en las elecciones generales, y en mayo de ese mismo año se fusionaron oficialmente, con el marxismo-leninismo como referencia dogmática de la formación.

La alianza dio paso al gobierno con mayor respaldo popular en Nepal en las últimas dos décadas.

Pero los roces entre las dos facciones de la alianza comenzaron el año pasado, cuando Dahal exigió un Gobierno que alternase el poder entre ellos, y la negativa de Oli, que también fue acusado de promover la corrupción, llevó al partido a iniciar los preparativos para destituirlo, aunque el primer ministro movió ficha antes.

Oli defendió su decisión porque el Gobierno electo fue arrinconado "y no se le permitió trabajar", en clara referencia a líderes de su propio partido. El movimiento llevó a todos los ministros que pertenecen a la facción Dahal a presentar su renuncia.

Todo apunta a que, por enésima vez en las últimas seis décadas, el poderoso Partido Comunista de Nepal volverá a dividirse.

"La ruptura es inminente. La situación ha llegado a un punto de no retorno", afirmó a Efe el analista político Lok Raj Baral, que no dudó en calificar lo que sucede de "lamentable para un país pobre como Nepal", empujando a esta "joven democracia a una crisis constitucional y una agitación política sin precedentes".

Y es que tras años de "incertidumbre política", según Baral, Nepal parecía ver la luz al final del túnel después de aprobar su Constitución en 2015 y lograr la formación del Parlamento en 2018, la última pieza para poner fin a una larga transición que comenzó en 2008 con el final de la monarquía, dos años después de que concluyera la guerra entre el Gobierno y la guerrilla maoísta.

Ahora las dos facciones luchan incluso por ver cuál es la legítima dentro del partido comunista, con consultas que han llegado a la Comisión Electoral, en un intento por demostrar su mayoría y reclamar así el control del partido y su símbolo: el sol.

"Todo se ha esfumado (...) Se trata de una política de la codicia absoluta", subrayó el conocido politólogo.

(c) Agencia EFE