Ni dar dinero ni derecho de admisión en bares: Alemania muestra el camino para que más gente se vacune

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En Alemania, la ratio de población vacunada lleva semanas estancada alrededor del 60%. Actualmente, un 63% de los alemanes tiene la pauta completa contra la covid-19, mientras que un 67% ha recibido al menos una dosis. Cifras insuficientes para enfrentarse al invierno con la variante delta –más contagiosa que la cepa original del virus– en expansión.

Así, el gobierno alemán ha dado un paso más: dejará de pagar las bajas por cuarentena a aquellos que no estén vacunados. Una medida diferente a las que hemos visto hasta ahora en otros países como EE.UU. o Israel, donde se han ofrecido cerveza o pizzas gratis, e incluso dinero en estados como California.

Alemania deja de pagar las cuarentenas a los no vacunados. (Photo by JOHN MACDOUGALL/POOL/AFP via Getty Images)
Alemania deja de pagar las cuarentenas a los no vacunados. (Photo by JOHN MACDOUGALL/POOL/AFP via Getty Images)

Tras esta decisión, ha explicado el ministro de Salud, Jens Spahn, se busca que los contribuyentes no tengan que subvencionar a quienes se niegan a vacunarse, algo que considera “injusto”. 

Una iniciativa que cambia incentivos por restricciones, en la línea de lo que tratan de hacer otros países como Francia o Italia, al obligar al personal sanitario y educativo a vacunarse, o al imponer la obligación de presentar un test negativo a todo aquel que quiera entrar en interiores si no está vacunado.

El país germano aumenta así la presión sobre aquellos aún reticentes a vacunarse, y esta nueva norma se une a la prohibición para no vacunados de acceder a interiores si no llevan consigo un test PCR negativo.

El fin del pago de las bajas a no vacunados entrará en vigor previsiblemente la segunda semana de octubre, y afectará a todas aquellas personas que no se hayan vacunado y den positivo por el coronavirus, así como a aquellas que decidan viajar a países designados de “alto riesgo” por las autoridades alemanas, ya que deberán permanecer en cuarentena durante al menos cinco días. 

Entre los destinos considerados de alto riesgo por Alemania para la covid-19 están Reino Unido, varias partes de Francia o Turquía, entre otros. Mientras, aquellos alemanes que tengan las dos dosis de la vacuna no estarán obligados a permanecer en cuarentena tras su viaje.

Equivalente a obligar a vacunarse

Los críticos con esta decisión argumentan que, aunque en Alemania no es obligatorio vacunarse, las autoridades están tomando medidas que hacen cada vez más difícil la vida a aquellos que deciden no hacerlo y, en concreto, esta iniciativa será, según denuncian, equivalente a una imposición a vacunarse contra la covid-19 porque muchos trabajadores no pueden permitirse quedarse en casa sin paga.

"Deberíamos ver esto de manera diferente", ha explicado el ministro de Salud en una rueda de prensa. “Se trata de justicia. Aquellos que se protegen a sí mismos y a los demás mediante una vacuna pueden preguntarse, con razón, por qué deberíamos pagarle a alguien que ha terminado haciendo cuarentena después de unas vacaciones en una zona de riesgo”.

Alemania deja de lado los icentivos para vacunarse y apuesta por las restricciones. (Photo by Ying Tang/NurPhoto via Getty Images)
Alemania deja de lado los icentivos para vacunarse y apuesta por las restricciones. (Photo by Ying Tang/NurPhoto via Getty Images)

También existen preocupaciones sobre la privacidad. Alemania tiene leyes estrictas que regulan la privacidad de los datos y las empresas generalmente no tienen derecho a pedir información a su personal sobre temas de salud, de manera que no sería obligatorio declarar si se ha recibido o no la vacuna contra el coronavirus

Resistencia a vacunarse

Contra las restricciones para entrar en interiores ya se han producido manifestaciones en varios países, sin embargo, su eficacia parece probada: la prohibición de entrar en cines o teatros sin poseer certificado de vacunación, o pcr negativa, ha funcionado como un empujón para muchas personas que, por diversos motivos, no habían ido a vacunarse.

Así, en Francia en solo una semana 3,7 millones de franceses habían solicitado vez para inmunizarse frente a la covid-19 tras el anuncio por parte de Macron de hacer obligatoria la vacuna en agosto, o una prueba pcr negativa en su defecto, para entrar a espacios interiores.

Podría haber actuado, en cierto modo, como lo que Richard Thaler denominó “nudges” dentro de la economía del comportamiento, empujoncitos que incitan a hacer algo o sugerencias indirectas para influir en el comportamiento y la toma de decisiones de grupos o individuos.

En Alemania, además, las pruebas pcr necesarias, por ejemplo, para cenar en restaurantes interiores o entrar en un cine, dejarán de ser gratuitas también a partir de la segunda semana de octubre.

Mientras, en países como España, estas medidas no parecen necesarias, dado el alto ratio de vacunación, cuyo ascenso no da señales serias de agotamiento: actualmente el 80% de la población ha recibido al menos una dosis y el 77% ya cuenta con la pauta completa.

Además, este tipo de restricciones al acceso a interiores –y ya no digamos dejar de pagar las bajas por enfermedad o cuarentena– podría plantear problemas legales, aunque el Supremo ya ha avalado la exigencia de la Xunta de mostrar el certificado covid para acceder al interior de bares, restaurantes o discotecas en Galicia.

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