Fin del dinero barato: interés hipotecario en EE. UU. se duplicó en menos de un año

El endurecimiento de la política monetaria de la mayoría de bancos centrales del mundo ha estado marcado por aumentos exagerados de las tasas de interés. Un acceso más difícil al dinero ha puesto presión sobre los consumidores, que ahora se enfrentan a créditos más costosos como parte de una estrategia para detener una desenfrenada alza de precios.

Hace un año, cuando el mundo estaba saliendo de lo más grave de la pandemia del coronavirus, la tasa para un crédito hipotecario en Estados Unidos a 30 años estaba en poco más del 3% anual, un nivel históricamente bajo que incentivaba la compra y mantenía los precios de la vivienda al alza.

La Asociación de Banqueros Hipotecarios (MBA por sus siglas en inglés) calcula que hoy ese mismo interés promedia más del 6,2%, por primera vez desde octubre de 2008, cuando el mundo entraba en una recesión económica global.

La razón: el endurecimiento agresivo de la política monetaria de la Reserva Federal, que ha traído consigo aumentos excesivos en las tasas de interés, ha debilitado considerablemente el mercado de la vivienda.

Las ventas de unidades habitacionales cayeron por séptimo mes consecutivo en agosto y, aunque el alza del precio se ha desacelerado a medida que se debilita la demanda, la escasez de oferta mantiene los precios elevados.

Pero el acceso a la vivienda no es lo único que se ha encarecido. Ni Estados Unidos es el único país en utilizar la estrategia de tasas altas para luchar contra la inflación.

Adiós (¿el último?) a las tasas negativas, un experimento de más de una década en Europa

Solo en la semana que terminó este 23 de septiembre, alrededor de una decena de bancos centrales apostó por incrementos en sus tipos de interés, la manera más ortodoxa para frenar una inflación galopante porque desincentiva el consumo.

“La época de tasas ultrabajas se ha acabado (…) Las tasas son como nos ponen una vacuna, un pequeño daño. Pero la inflación es una grave enfermedad que hace mucho más daño", explicó a France 24 el doctor en Economía y profesor en IE Business School, Daniel Lacalle.

Desde Noruega, pasando por Indonesia, Taiwán y hasta Argentina, los tomadores de decisiones monetarias han echado mano de las tasas para enfrentar a los obstinados precios de la canasta familiar.

Pero quizás uno de los casos más representativos es Suiza: el ensayo europeo con tasas de interés negativas que inició después de la Gran Recesión terminó el pasado jueves con el regreso del Banco Nacional Suizo a territorio positivo.

Lanzada en Europa para reactivar las economías después de la crisis financiera, esta política le dio un giro de 180 grados al modelo comercial estándar del dinero: las entidades financieras tenían que pagar una tarifa para estacionar efectivo en sus bancos centrales y algunos propietarios encontraron hipotecas que les pagaron intereses.

La estrategia hoy es la contraria, y aunque el efecto de la subida de tasas todavía no genera un movimiento agresivo hacia mecanismos de inversión como los CDTs, muchos europeos están volviendo a tener rendimientos de sus ahorros.

“Gran parte del ahorro de las familias en Europa está en depósitos, que daban rentabilidad negativa y ahora empieza a haber lo que se llama una 'guerra de depósitos' en la que los bancos ofrecen cantidades modestas, pero positivas, para que los ciudadanos depositen su dinero en el banco", dijo Lacalle a France 24.

En medio de una baraja de posibilidades, también están quienes se apegan a estimular el consumo como medida para mejorar la economía: el presidente turco, Reyep Tayyip Erdogan, ha promovido un recorte masivo en los tipos de interés a pesar de que el país ya acumula una inflación del 80% en el último año.

Con Reuters, AP y EFE